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Archivo de la categoría ‘Vinos’

Llega Armand de Brignac, el champagne de las estrellas

Martes, 25 Noviembre 2008

En el mundo de las burbujas más exclusivas, cualquier detalle insólito puede convertirse en inesperada arma de marketing. El precio, por ejemplo: cuanto más caro, mejor. La imagen de la botella es también un asunto serio, así también como toda la parafernalia de diseño que se pueda establecer en torno a ella (la viuda de Clicquot es una experta en todo tipo de gadgets de diseño de color naranja, cómo no). Por fin, también puede ser un instrumento de manipulación marketiniana la relación de famosos consumidores de cada marca.

En estos tres asuntos –además de la calidad, que es casi lo de menos– se apoya el lanzamiento en España de Armand de Brignac, el “champagne de la estrellas”. Lo elabora la casa Cattier, una dignísima empresa champenoise sita en la Montagne de Reims, cuidando todos los detalles para obtener un espumoso sublime: selección de cepas de chardonnay, pinot noir y pinot meunier en los mejores crus, utilización exclusiva del primer mosto extraído del prensado, envejecimiento en cuevas situadas a más de 30 metros de profundidad, remuage manual durante un mes… Y por supuesto, una producción limitada a 40.000 botellas.

Hasta allí, nada que se salga del habitual modus operandi de las grandes casas de Champagne para sus cuvées de prestigio. Pero Jean-Jacques Cattier ha tenido la buena idea de embotellar su Armand de Brignac en una llamativa botella dorada, de cristal metalizado y con el logotipo y los textos grabados en relieve. El objeto en cuestión, de gusto discutible, causó rápidamente sensación en el ambiente de los artistas de hip-hop, que incluyeron la botella en los rodajes de sus video clips. El resultado fueron las ventas récord de las existencias de Armand de Brignac en los Estados Unidos, además de una larga relación de famosos que se apuntaron a encargar botellas para sus fiestas privadas: Tom Cruise, los Beckham, LeBron James, George Clooney, Justin Timberlake… Todos ellos, profesionales poco afectados por la crisis financiera internacional, a quienes no les importa pagar los más de 300 euros que cuesta cada brillante botella de este nuevo rey de la burbujas.

¡Viva el glamour y a beber que son dos días!

Un ‘manga’ redibuja la cultura del vino

Domingo, 9 Noviembre 2008

Cuando los expertos europeos para la promoción del vino habían casi arrojado la toalla en su infructuoso empeño de convencer a los jóvenes para se inicien en el consumo de esta bebida, han llegado dos japoneses para ofrecer una mágica solución.

Se trata de los hermanos Tadashi y Yuko Agi, dos aficionados al vino que poseen una bodega de más de 3.000 botellas, de un valor tan importante que incluso están aseguradas contra terremotos y demás catástrofes naturales. Los hermanos han podido acceder a semejante tesoro gracias a su fructífero trabajo: son autores de manga, los cómic japoneses que hacen furor en todo el mundo. La última ocurrencia de los Agi ha sido crear Kami no Shizuki, una historia que se vertebra en torno al vino: el protagonista, Shisuku Kanzaki, descubre los placeres del vino al mismo tiempo que se enfrenta con su hermano, un siniestro sumiller, por el legado de la millonaria cava familiar.

El éxito de este manga ha redibujado la cultura del vino no sólo en Japón, sino también en otros países asiáticos, como China o Corea. Hasta el punto de que los vinos que aparecen en la serie se incorporan rápidamente a las cartas de los mejores restaurantes de esos países y disparan sus cifras de ventas. Pero lo que realmente ha sorprendido a los expertos europeos ha sido el eco extraordinario que ha tenido la publicación de este manga en Francia, donde ha comenzado a publicarse bajo el título de Les gouttes de Dieu. El efecto ha sido similar a de los países asiáticos: cada vino que menciona la serie multiplica sus ventas también en el mercado francés.

Parece mentira, pero los jóvenes franceses han comenzado a valorar sus tesoros vinícolas leyendo un cómic japonés.  

Adiós al mago de la sauvignon blanc

Martes, 4 Noviembre 2008

Hace poco más de un mes, un absurdo accidente de aviación nos arrebató para siempre al más talentoso intérprete de la suavignon blanc: Didier Dagueneau. Un viticultor excepcional desde cualquier perspectiva, por su exuberante personalidad, sus posturas radicales y cálido humanismo. Pero sobre todo, por sus maravillosos vinos: Silex y Pur Sang.

Dagueneau dirigía su propio domaine en Pouilly, en la ribera derecha del Loira, frente a Sancerre. Una comarca que para cualquier amante del vino representa la patria absoluta de la sauvignon blanc, con la que allí se elaboran los blancos fumé (“ahumados”). La riqueza aromática distingue a estos vinos de cualquier otro sauvignon del mundo, que los hay a montones. Porque si la gran mayoría abunda en matices de frutas exóticas –piña, maracuyá, etc.-– los Pouilly-Fumé transitan por un camino mucho más elevado, con una elegancia de carácter mineral, compleja y fascinante.

El barbado Dagueneau se consagró como el gran maestro en este tipo de vinos gracias a su gran dominio del trabajo en el viñedo, las vinificaciones y crianza. Su joya más preciada es el Silex, bautizado con el nombre de los suelos silicios habituales en Saint-Adelain y mitificado por los aficionados a los grandes blancos del mundo. La cuvée Pur Sang, en cambio, representa la expresión más pura de la sauvignon en esta parte del Loira: intenso y potente, con un carácter indomable. Vale la pena probar incluso su vino más modesto, Blanc de Pouilly, una buena alternativa para conocer el estilo de Dagueneau sin tener que someterse al perverso juego de los especuladores, que tras la desaparición del viticultor quieren hacerse de oro gracias a sus cuvées más emblemáticas.

Didier Dagueneau tenía tan sólo 54 años cuando se subió al fatídico utraligero. Aunque ya han pasado unas cuantas semanas desde el fatal accidente y la muerte de Dagueneau ya no es noticia, valgan estas líneas como un sincero homenaje a su talento.   

La crisis arruina la fiesta de Marqués de Riscal

Martes, 28 Octubre 2008

Los Herederos de del Marqués de Riscal se las prometían muy felices: para celebrar el 150º aniversario de la bodega –que se dice pronto– habían organizado para el pasado día 25 de octubre un evento “único e irrepetible en la historia”, una cena-subasta dirigida por la casa Christie’s en la que por primera vez se pondrían a la venta diferentes lotes de añadas históricas de esta legendaria bodega riojana.

Iba a ser la subasta más grande jamás realizada de vinos de una misma bodega: se pujaría por 131 añadas distintas de los vinos del Marqués, desde el año de fundación de la casa, 1862, hasta la actualidad. Sin duda, la guinda para la trayectoria impresionante de una bodega que siempre ha dado que hablar, tanto por sus vinos como por otros motivos (sin ir más lejos, la inauguración de la Ciudad del Vino, hace un par de años, con el impresionante hotel proyectado por el arquitecto Frank O. Gehry).

Pero la sonada crisis económica ha dado al traste con el sueño de los bodegueros riojanos. Y también ha arrastrado a la frustración a los coleccionistas ávidos de una oportunidad de oro para hacerse con unas cuantas añadas históricas de Marqués de Riscal. Apenas unos días antes de la gran subasta, la bodega emitió una nota donde anunciaba que las firmas implicadas en el evento consideraban que “la actual situación económica no es el mejor marco para celebrar un acontecimiento tan significativo”. Desde luego que no. ¿Cabe imaginarse a los coleccionistas sin blanca para pujar por estos notables riojas?

Para descartar el posible fracaso, los herederos del Marqués han decidido retrasar para un futuro mejor la subasta histórica. ¿Cuándo pasará la tormenta? Esperamos no tener que esperar al 200º aniversario para vivir el gran acontecimiento.   

La Biblia del vino español y sus acólitos

Jueves, 16 Octubre 2008

Un año más, llega la nueva edición de la guía del vino español más esperada por sumilleres, distribuidores, importadores y demás profesionales relacionados con el comercio vinícola. Además, claro, de los aficionados más atentos a la evolución de los vinos españoles, ávidos de novedades, grandes añadas, sorpresas y decepciones.

Se trata, cómo no, de la Guía Peñín de los Vinos de España, que firma el experto José Peñín y que cada edición –la del 2009 es la 19º– pega un estirón: la nueva guía incluye nada menos que 8.500 vinos catados y 13.500 marcas reseñadas, 2.900 bodegas, además de unos cuantos capítulos didácticos acerca de la vid, las variedades, el terroir, los climas, la cata, el servicio del vino, etc. Como siempre, el apartado más leído es el del Podio, donde aparecen los vinos más puntuados por Peñín. Este año, el rey es un dulce malagueño: el Esencia 2004 de Jorge Ordóñez & Co, con 99 puntos.

Coincidiendo con el lanzamiento de la guía, el Grupo Peñín convocó hoy a los expertos y aficionados a su ya tradicional Salón de los Grandes Vinos de España, donde se pueden catar uno tras otro los vinos más puntuados por la guía (por encima de los 94 puntos), en una imponente selección donde no faltan los famosos Pingus, Vega Sicilia, Artadi, Dominio de Atauta, etc. El escenario, inmejorable: el palco de honor del estadio Santiago Bernabeu.

Casi un sueño para los amantes de los grandes vinos españoles, que cada vez son más. La cita, por desgracia, sólo tiene lugar una vez año. De modo que, aquellos que se lo perdieron, tendrán que esperar hasta el año que viene.      

El tirón ecológico arrastra a Beronia

Domingo, 12 Octubre 2008

Quién te ha visto y quién te ve… Eso es lo que podríamos decirles a los bodegueros españoles, que hasta hace poco consideraban la viticultura ecológica como un asunto de hippies transnochados y ahora se apuntan sin complejos a la moda orgánica. ¿Es que han cambiado sus principios o simplemente utilizan el ecologismo como un argumento más para colocar sus botellas entre unos consumidores cada día más sensibles hacia los asuntos medioamentales?

No vamos aquí a dar respuesta a esta ardua cuestión. Sólo contar que el último en caer en el saco ecológico es nada menos que Bodegas Beronia, todo un referente en Rioja, fundadas en 1973 y posteriormente adquiridas por el grupo González Byass.

Tampoco significa esto que Beronia haya consagrado a la viticultura ecológica el total de su producción. Se trata tan sólo de un nuevo vino, el Beronia Ecológico Crianza 2005, que reivindica un regreso a las fuentes de la elaboración más tradicional y natural: ausencia de herbicidas, pesticidas y abonos químicos, fermentación con levaduras naturales y clarificación con proteínas de origen vegetal. Por tanto, el nuevo Beronia es el resultado de la reconversión a la viticultura orgánica de seis hectáreas de viñedo de la propiedad.

En un momento en el que aparecen cada vez con más asiduidad vinos orgánicos, la apuesta de Beronia no llama la atención tanto por la singularidad de su nuevo tinto sino por lo que tiene de simbólica: cuando los grandes acuden al río de donde beben los más modestos, es que el agua (o el vino, en este caso) suena. Y es más rica y más saludable, también. 

Los vinos de Woody

Martes, 7 Octubre 2008

Imbuido en el espíritu hedonista del Mediterráneo, Woody Allen incluyó una copa de vino en varias escenas de su película recién estrenada, Vicky Cristina Barcelona. Fiel a su rigor anti-logo, el cineasta no muestra las etiquetas de estos vinos en la edición final del filme.

Pero las cosas acaban saliendo a la luz, incluso cuando se trata del caprichoso Allen. Y así es como, por el boca a boca, pudo saberse que los vinos seleccionados en el peculiar casting enológico han sido los de Álvaro Palacios. Por ejemplo, cuando el desinhibido pintor español (que interpreta Javier Bardem) se encuentra con María Elena, su ex mujer, ambos lo celebran bebiendo nada menos que L’Ermita, la joya entre los vinos de Palacios en el Priorato. Y cuando los protagonistas viajan a Oviedo, beben el blanco Plácet, de la bodega riojana de los Palacios.

También se ha sabido que la presencia de los vinos de Álvaro Palacios en la película han tenido que ver con una decisión del propio Woody Allen, que los consume habitualmente en los Estados Unidos. Todo un orgullo para el viticultor español, quien se declaró feliz de “pertenecer al universo estético de este gran director, poder compartir plano con estos actores y poder sumarnos a un beneficioso esfuerzo de promoción de España, de lo mejor de nuestra cultura y nuestros productos”.

Blumenthal, al rescate de Jerez

Sbado, 4 Octubre 2008

En un momento en el que los vinos del marco de Jerez parecen naufragar sin rumbo, ignorados por la mayor parte de los consumidores españoles, vapuleados por las nuevas costumbres urbanitas –donde se impone la tiranía del reloj y no ha lugar a los aperitivos y las sobremesas– y despreciados por sus propios padres, los bodegueros, que prefieren invertir en otras zonas antes que impulsar las ventas de estas joyas vinícolas, se agradece el gesto de una estrella culinaria de la talla de Heston Blumenthal, que hace unos días se prestó a la difusión de estos vinos presentando en Londres sus últimas investigaciones en torno al sherry.

Y no precisamente porque el líder de la vanguardia británica vaya a vender más vinos generosos en su laureado restaurante, The Fat Duck (de hecho, Jerez es una de las zonas más trabajadas en la carta de vinos de este local). La contribución de Blumenthal es importante sobre todo por su valor simbólico, y porque puede abrir los ojos a muchos restauradores y bodegueros acerca de la versatilidad de estos vinos y su enorme valor cualitativo.

En concreto, el chef de The Fat Duck convocó a periodistas, sumilleres y masters of wine al club Shoreditch House de Londres para anunciar el resultado de sus últimas investigaciones junto al profesor Donald Mottram, de la Universidad de Reading. Estos estudios, según el cocinero, demuestran científicamente que los vinos de Jerez son una excelente alternativa a la hora de los maridajes: “Estos vinos aportan a los platos una nueva dimensión para el disfrute de los sentidos”, dijo.

Fiel a su estilo, en este encuentro Blumenthal apuntó algunas combinaciones cuanto menos originales. Por ejemplo:Huevos y cerdo caramelizados con pale cream; melocotones con amontillado; o una fondue de queso gruyére y clavo con vino fino.

Aunque con esta acción Blumenthal haya dejado en evidencia a sus colegas españoles –que ya podrían comprometerse más y mejor con la difusión del más español de todos los vinos– tampoco sorprende que sea un británico el que acuda al rescate de los generosos. Después de todo, ¿qué sería de Jerez sin los ingleses?

Un restaurante intrépido… e inexistente

Lunes, 22 Septiembre 2008

Hace unas semanas, reseñaba en este blog la importancia del premio Award of Excellence, que entrega la prestigiosa revista estadounidense Wine Spectator y que este año recayó en siete españoles, entre 4.129 locales seleccionados en 14 países y 16 estados de EEUU.

Pues bien, en los últimos días se supo que uno de los restaurantes galardonados con este premio en Italia, L’Osteria L’Intrepido de Milán, no existe: es un invento del escritor de vinos Robin Goldstein, quien colgó en la web la supuesta carta del intrépido local –nunca mejor dicho– y pagó los 250 dólares que la revista exige a los establecimientos que quieren competir. Lo mejor de todo es que Goldstein fue aún más lejos: la carta de vinos del restaurante fantasma incluye los vinos peor valorados por Wine Spectator en los últimos 20 años. La intención de este catador no era otra que la de poner en entredicho la fiabilidad de los premios gastronómicos. Y vaya si lo ha conseguido. Tanto como para que Wine Spectator se viera obligada a explicar el desaguisado: “No visitamos cada uno de los restaurantes que se presentan a nuestros premios. Nos comprometemos a evaluar la carta de vinos, asumiendo que esa bodega existe”.

Lo que no explica la revista es por qué siempre ha asegurado que para entregar sus Award of Excellence contempla, además de la carta de vinos, otros factores, como la armonía con el menú, la calidad de los vinos ofertados, la variedad, procedencia, selección y presentación de los mismos. ¿Cómo es posible analizar todo esto sin visitar el establecimiento?

Pues sí, mister Goldstein, los premios gastronómicos han quedado en entredicho.

Las mejores mesas españolas (para beber)

Sbado, 6 Septiembre 2008

No todo el mundo elige el restaurante por lo que se sirve en los platos, por el ambiente o por el precio. Algunos también tenemos en cuenta especialmente el asunto líquido: nos gusta seleccionar los restaurantes por su carta de vinos. Finalmente, no hay nada más triste que acompañar un buen plato con un vino mediocre.

Por suerte, los enómanos empedernidos no estamos solos. La revista Wine Spectatorbiblia de la prensa vinícola estadounidense– publica en su número del mes de agosto una Dining Guide donde destaca los restaurantes del mundo que mejor tratan el vino. Entre un total de 4.129 locales seleccionados en 14 países y 16 estados de EEUU, hay siete españoles. 

El único de los españoles que obtiene la máxima calificación (el Best of Award of Excellence) es el cacereño Atrio, lo cual no es una novedad: el restaurante extremeño se mantiene en la cima desde el año 2003, con una selección de 2.750 marcas y una bodega de 38.500 botellas. En cambio, sí hay novedades en la segunda categoría, donde aparecen Adolfo (Toledo), con 1.950 referencias; Baby Beef Rubaiyat (Madrid), con 1.040; El Bohío (Illescas, Toledo), con 960; Lágrimas Negras (Madrid), con 715 y El Olivo (Deia, Mallorca), con 400.

Además del número de vinos, los críticos de Wine Spectator también observan otros factores: la armonía con el menú, la calidad de los vinos ofertados en la carta, la variedad, procedencia, selección y presentación de los mismos.