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Plancton comestible, el último delirio gourmet

Jueves, 26 Marzo 2009

¿Vísceras de pescado? ¿Latas de atún vintage? ¿Carnes de animales exóticos? Ninguna de estas excentricidades gourmet puede superar el último y sabrosísimo invento que se presenta en el Salón de Gourmets de Madrid: plancton marino, sintetizado como ingrediente culinario.

Esta revolucionaria delicatessen, que se comercializará en breve bajo la marca Algae Mare, es el último concepto gastronómico pergeñado por Ángel León, chef propietario del restaurante gaditano A Poniente y uno de los cocineros españoles más talentosos e inquietos de la última hornada: a su iniciativa se debe también la utilización de los huesos de las aceitunas como fuente calórica para asar diversos productos y el empleo de “cofres” de arena procedente del fondo del mar para cocinar pescados en el horno. 

Obsesionado por llevar a la cocina los sabores más puros del mar, León ha trabajado durante tres años en este nuevo producto, experimentando con algas de la bahía de Cádiz hasta obtener este condimento pastoso, de color verde oscuro y sabor intensamente yodado. El novedoso fitoplancton apto para el consumo humano es un ingrediente versátil que además posee un alto poder nutritivo: contiene un 50% de proteínas, es rico en vitaminas y antioxidantes y atesora cien veces más Omega 3 que el aceite de oliva. ¡Y además no engorda! 

Comercializado por Productos Majuelo, Algae Mare llegará al mercado en frascos de 15, 70 y 150 gramos. Con esta novedad, ya no será necesario viajar hasta el Puerto de Santa María –donde se encuentra A Poniente (c/Puerto Escondido, 6, tel.: 956 851 870)– para darse un atracón de plancton digno de cachalotes.

El mejor restaurante efímero del mundo

Viernes, 31 Octubre 2008

Hace tan sólo unas horas cerró sus puertas el II Salón Millésime, que durante tres días (28, 29 y 30 de octubre) concentró en la Casa de Campo de Madrid una febril actividad gastronómica-empresarial. Objetivo cumplido para los responsables del exclusivo Club Millésime, que han tenido la excelente idea de ofrecer a las empresas una completa agenda de actividades gastronómicas con las que seducir a sus clientes. Ya se sabe: cliente contento, contrato cerrado.

Con esta premisa, el astuto, audaz y creativo empresario Manuel Quintanero –responsable del Club y también uno de los padres de la cumbre Madrid Fusión– ha conseguido integrar a Millésime nada menos que 36 empresas –la mayoría de la banca privada, aunque también algunas de la industria del lujo, como Porsche o Cartier– que tienen durante los días del Salón su más sabroso caramelo.

Esta vez el escenario elegido fue el pabellón La Pipa de la Casa de Campo, un espacio desangelado que sufrió una impresionante metamorfosis para acoger el evento: mullidas moquetas, estands de diseño, arte de vanguardia en las paredes… ¡incluso un escenario con una orquesta de jazz tocando en directo! En este espacio hubo todo tipo de tentaciones: una calle del vino –con una interesantísima oferta de novedades seleccionadas por Lavinia–, otra de cócteles, un rincón de delicatessen, plataformas para show cooking donde se pudo ver (y probar) cómo elaboran sus platos cocineros tradicionales y exóticos… Ayer, por ejemplo, cocinaban, codo con codo, Estanis Carenzo, de Sudestada, Angelo Loi y Angelo Marino, de La Taverna Siciliana, y Kiko Ceballos, de Astrid y Gastón. En fin, todo un lujo que se completó con talleres sensoriales dedicados al champagne, los vinos, etc.

Pero sin duda lo que más ha llamado la atención fue el restaurante, distribuido en tres salones donde, a los largo de tres jornadas, comieron nada menos que 600 personas. Un asunto que podría haber resultado monstruoso de no haber sido coordinado por profesionales expertos: en las cocinas, Paco Roncero (de La Terraza del Casino), Joaquín Felipe (del hotel Urban) y Alberto Chicote (del Nodo y Pan de Lujo); y en el servicio de sala, Francisco Patón (también del Urban) como máximo responsable. Como apoyo, los mejores sumilleres y maîtres de Madrid. Además, cada día pasaron por la cocina cuatro chef invitados para preparar un menú diferente: Mario Sandoval (Coque, Madrid), Adolfo Muñoz (Adolfo, Toledo), Ángel León (A Poniente, El Puerto de Santa María)…

Todos ellos han conseguido que en el Salón Millésime funcionara en estas fechas el mejor restaurante efímero del mundo, con un servicio de altura (y grandes vinos, también seleccionados por Lavinia), camareros eficientes y cordiales y menús de hasta nueve pasos (entre los seis aperitivos, los dos platos principales y el postre, este último a cargo de Paco y Jacob Torreblanca), siempre con buen ritmo, temperaturas ajustadas, cocciones exactas… La verdad es que no se puede hacer mejor. ¡Châpeau!