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Entradas con etiqueta ‘champagne’

La guerra del rosado

Sbado, 23 Mayo 2009

El pasado día jueves, en una feria de vinos navarros que tuvo lugar en la sucursal madrileña de Lavinia, topé en un rincón con una pila de folios que reproducían un manifiesto: “Por la defensa del rosado europeo”.

Poco afecto a la vociferación panfletaria, en este caso el tema llamó poderosamente mi atención, de modo que cogí una de las copias del manifiesto preguntándome de qué tiene que defenderse el vino rosa elaborado en la vieja Europa. Pronto entendí que los firmantes de la cosa –la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas– están que trinan ante un reglamento que antes del verano pretende aprobar la Unión Europea, y que permitirá la mezcla de vinos: blancos y tintos para elaborar rosados (y también tintos). La propuesta prevé incluso crear nuevas categorías: “rosado tradicional” (para el rosado de toda la vida) y “rosado de coupage” (para los nuevos bastardos).

Los manifestantes se rasgan las vestiduras porque consideran que no pueden existir dos tipos de rosados, sino sólo el que nace de una vinificación particular, que consiste en la maceración de los mostos con los hollejos de las uvas tintas, durante un tiempo escaso pero preciso para aportar el color y el sabor propios de este vino. Los firmantes creen que la nueva norma viola descaradamente la identidad de los rosados europeos y su tradición. Sin embargo, no tienen en cuenta que la mezcla de distintos vinos (blancos y tintos) es una costumbre bien arraigada en distintas zonas vinícolas europeas. En Champagne, por ejemplo, donde tintos y blancos se vinifican por separado para luego mezclarse en el assemblage que determina el chef de cave de cada casa. También en el Ródano algunos tintos incorporan un pequeño porcentaje de vino blanco, aportando ligereza y carácter. Una costumbre que era habitual asimismo en Rioja, aunque últimamente haya caído en desuso.

Pero, sobre todo, los que protestan olvidan que la elección final será el gusto del consumidor. Si un “rosado de coupage” es mejor que uno “tradicional”, acabará imponiéndose, por mucho que pataleen los defensores de la tradición y la identidad.  

Llega Armand de Brignac, el champagne de las estrellas

Martes, 25 Noviembre 2008

En el mundo de las burbujas más exclusivas, cualquier detalle insólito puede convertirse en inesperada arma de marketing. El precio, por ejemplo: cuanto más caro, mejor. La imagen de la botella es también un asunto serio, así también como toda la parafernalia de diseño que se pueda establecer en torno a ella (la viuda de Clicquot es una experta en todo tipo de gadgets de diseño de color naranja, cómo no). Por fin, también puede ser un instrumento de manipulación marketiniana la relación de famosos consumidores de cada marca.

En estos tres asuntos –además de la calidad, que es casi lo de menos– se apoya el lanzamiento en España de Armand de Brignac, el “champagne de la estrellas”. Lo elabora la casa Cattier, una dignísima empresa champenoise sita en la Montagne de Reims, cuidando todos los detalles para obtener un espumoso sublime: selección de cepas de chardonnay, pinot noir y pinot meunier en los mejores crus, utilización exclusiva del primer mosto extraído del prensado, envejecimiento en cuevas situadas a más de 30 metros de profundidad, remuage manual durante un mes… Y por supuesto, una producción limitada a 40.000 botellas.

Hasta allí, nada que se salga del habitual modus operandi de las grandes casas de Champagne para sus cuvées de prestigio. Pero Jean-Jacques Cattier ha tenido la buena idea de embotellar su Armand de Brignac en una llamativa botella dorada, de cristal metalizado y con el logotipo y los textos grabados en relieve. El objeto en cuestión, de gusto discutible, causó rápidamente sensación en el ambiente de los artistas de hip-hop, que incluyeron la botella en los rodajes de sus video clips. El resultado fueron las ventas récord de las existencias de Armand de Brignac en los Estados Unidos, además de una larga relación de famosos que se apuntaron a encargar botellas para sus fiestas privadas: Tom Cruise, los Beckham, LeBron James, George Clooney, Justin Timberlake… Todos ellos, profesionales poco afectados por la crisis financiera internacional, a quienes no les importa pagar los más de 300 euros que cuesta cada brillante botella de este nuevo rey de la burbujas.

¡Viva el glamour y a beber que son dos días!

Mumm regresa a la liga de las estrellas

Mircoles, 30 Julio 2008

Quizás las presentaciones sobren, porque G.H. Mumm es una de las casas de champagnes más conocidas en el mundo. Entre otras cosas, porque a ningún seguidor de la Fórmula Uno se le escapa que es el famoso Cordon Rouge de Mumm el champagne que se descorcha en todos los podios (aquellos que somos seguidores del vino, más que de los coches, solemos preguntarnos por qué demonios los paladines de la velocidad se echan todo el contenido del mágnum por encima, en vez de bebérselo, con la sed que tendrán…).

Esta permanente presencia en prime time de los televisores de todo el mundo seguramente mucho tendrá que ver con que el dichoso y generosamente derramado Cordon Rouge sea el tercer champagne más vendido del mundo, después del ubicuo Imperial de Moët & Chandon y el fashionable Brut amarillo de Veuve Clicquot.

Pero la historia de G.H. Mumm va mucho más allá del descorche deportivo. Y la calidad también, como he podido comprobar in situ hace unas semanas. La historia es larga (la casa se fundó en 1827, en Reims) y azarosa, con episodios de traiciones en el frente de batalla –durante la Segunda guerra mundial– y varios cambios de propietarios. Justamente, fue uno de los últimos dueños de esta maison (la multinacional Seagram) el que decidió, en 1985, enterrar la cuvée de prestige de Mumm, llamada René Lalou en homenaje a quien fuera presidente de la casa durante medio siglo. Incluso, los desaprensivos ejecutivos de Seagram vendieron la patente y molde de la hermosa botella facetada que caracterizaba a este champagne.

Hoy, con la compañía en manos de otra poderosa multinacional (Pernod Ricard), los responsables de Mumm han decidido recuperar esta añorada cuvée para competir en el la “liga de las estrellas” de los champagnes de prestigio, batiéndose con Krug, La Grande Dame de Veuve Cliquot y el ubicuo, también, Dom Pérignon, entre otras marcas. La cuvée recuperada se llama R. Lalou y está elaborada bajo un concepto distinto al de los otros grandes: se trata de una selección de las mejores uvas procedentes de pequeñas parcelas sitas en los doce Grands Crus propiedad de Mumm: La Croix de Cramant, Les Bionnes, Les Briquettes, Les Houles, Les Hannepés… siempre de una sola añada, que necesariamente debe ser excelente.

En la primera reedición de la cuvée Lalou, de la añada 1998, sólo siete de estas parcelas han dado la calidad exigida: Les Briquettes, Les Bionnes, La Croix de Cramant (todas plantadas con chardonnay) y Les Hannepés, Les Houles, Les Crupots y Les Rochelles (con Pinot Noir). El resultado es un champagne de ensueño, con carácter y cuerpo, potencia y frescura, más adecuado para comer que para disfrutar en el aperitivo. Llegará a España en el próximo mes de octubre. Sirva, pues, este escrito para mantener en guardia a los champanófilos más acérrimos.     

Krug presenta el champagne más caro

Mircoles, 30 Abril 2008

Desde mañana, 1 de mayo, se encuentra disponible a la venta una nueva joya para los champanófilos más fanáticos: Krug Clos d’Ambonnay 1995, un champagne elaborado únicamente con las uvas procedentes de un pequeño cru (pago), con uvas de una sola variedad (pinot noir) recogidas en una única cosecha. De producción limitadísima –el viñedo, vallado, apenas tiene 0,6 hectáreas– y firmado por la mítica maison Krug, el Clos d’Ambonnay destaca, entre otras cosas, por ser el champagne más caro: su PVP “mínimo” está marcado en 2374 euros, con lo que será fácil que las botellas de esta primera cosecha superen los 3000 euros. El colmo del lujo burbujeante.

Para los amantes del champagne, el nombre de Krug tiene resonancias casi míticas, que remiten a lo más exquisito y exclusivo. Y no porque la maison fundada en Reims en 1843 tenga suntuosas estancias, bebedores célebres o corone sus botellas con cápsulas de oro. Los champagnes de Krug son únicos porque realmente saben distinto: la exigente selección de los vinos base –cada año llegan a la bodega más de 600 mostos distintos– y la fermentación en pequeñas barricas de roble aportan un carácter diferenciado a todos los champagnes de la casa: desde la Grade Cuvée –el más difundido– hasta el raro Rosé o los excepcionales vintage.

Pero si bien la magia de Krug reside en este fabuloso puzzle entre distintos vinos, el más raro y deseado entre sus champagnes ha sido hasta hoy el Clos du Mesnil, un monovarietal de chardonnay precedente de un pequeño viñedo situado en el centro del pueblo de Mesnil-sur-Oger, también de una sola añada. Esta genial creación fue obra de Remi y Henry Krug, los hermanos que llevaron con mano firme la trayectoria de la casa familiar antes de venderla al grupo LVMH.

Más de dos décadas después del lanzamiento del Clos du Mesnil, llega su primo, el Clos d’Ambonnay, aún más caro y exclusivo. Lo acaba de presentar a un selecto grupo de periodistas Olivier Krug –hijo de Henry y director de la maison, aunque ya no propietario- junto a su presidente, el griego Panos Sarantopoulos, como una vuelta de tuerca más al mito de Krug.El champagne es excelente, con una estructura firme y una complejidad y elegancia admirables. ¿El precio? Sólo apto para millonarios. Que lo disfruten. Los demás, a soñar.