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Los premios Sibaritas se desmelenan

Mircoles, 3 Junio 2009

Sorpresa y estupefacción –por partes iguales– causaron los Premios Sibaritas en su nueva y flamante edición, cuyo acto culmine –la entrega de los galardones– tuvo lugar ayer mismo, día 3 de junio, en la sucursal madrileña de Lavinia.

Si el lector es ajeno al mundillo vinícola, deberá saber que estos premios reciben el nombre de la revista que los otorga, dirigida por el crítico José Peñín y fundada hace diecisiete años. Es decir: toda una referencia para la prensa vinícola vernácula. Para decidir sus galardones anuales, Sibaritas consulta a un amplio panel de críticos, sumilleres y tenderos, todos ellos dignos representantes del sector. 

Este año, como decimos en el título, los jurados que emiten su voto se han desmelenado, huyendo de arquetipos, compromisos y demás obviedades para lanzarse a elegir las bodegas y los vinos que han despertado más ilusión durante el año 2008.

Así, el premio al Vino del Año se lo llevó una bodega debutante, Ferrer-Salat, impulsada por dos profesionales que entienden el vino con rigor y pasión (aunque suene contradictorio): el empresario Sergi Ferrer Salat y el enólogo Raül Bobet. Su vino de gama básica, el Ferrer-Salat 2005, un suculento y elegante tinto del Priorato, se ha llevado el premio mayor en esta edición de los Sibaritas.

Como Vino para la Historia, los jurados escogieron el Espectacle 2005, nacido en viñedos próximos a los del vino anterior, pero acogido a otra D.O.: Montsant. Es una apoteosis del carácter de las viejas viñas de garnacha y lo firma un maestro de enólogos, René Barbier.

El premio a la Bodega del Año fue para 4Kilos Vinícola, una pequeña empresa sita en la localidad mallorquina de Felanitx y que sólo ha necesitado una inversión inicial de cuatro millones de las antiguas pesetas (de allí su nombre) para presentar dos vinos que enamoran: el portentoso cabernet sauvignon 4 Kilos 2006 y su hermano menor, 12 Volts 2007.

Como Hombre del Año, la revista especializada apuntó a la figura de Raúl Pérez, joven enólogo berciano que en estas últimas temporadas ha sorprendido a propios y extraños elaborando vinos en los destinos más insólitos: Monterrey, Madrid, Cebreros… además de su Bierzo natal, donde este pequeño e inquieto personaje borda la mejor expresión de la mencía con su tinto Ultreia.

Por fin, la ocasión de la entrega de premios fue propicia para que Lavinia también entregara el galardón al vino favorito de sus clientes: Predicador 2007, el más asequible de los vinos que elabora Benjamín Romeo, el padre del tinto español más premiado de los últimos años Contador. Todos ellos son grandes vinos y bien vale la pena probarlos para confirmar que esta vez los críticos no nos hemos equivocado.

Los vinos más sibaritas

Mircoles, 4 Junio 2008

El próximo jueves 12 de junio tendrá lugar en Lavinia Madrid una de las citas más importantes en el calendario social del vino español: la entrega anual de los Premios Sibaritas. Conocidos como “los premios de la crítica”, son, en realidad, mucho más que ello, porque en el concurrido jurado de estos galardones figuran no sólo críticos, sino también distribuidores, sumilleres y demás expertos en el ramo.

Debido a este carácter multiprofesional, estos premios sirven para medir de alguna manera las tendencias que tienen lugar en el universo vinícola español.
Así, por ejemplo, cuando el tinto Numanthia 1998 se hizo con el galardón del “vino del año” (en el 2000), muchos consumidores miraron por primera vez a la D.O. Toro, y cuando el blanco As Sortes 2005 consiguió su premio hace dos años, los expertos pudieron certificar la buena salud de la que gozan los blancos de este país.

Por eso es muy interesante observar el podio de los premiados este año, del todo inusual. El premio al “vino del año” ha caído en un generoso: La Bota de Fino Marchanudo Alto nº7, recuperado de las páginas del olvido por un grupo de intrépidos buscadores de tesoros en el intrincado mundo del los vinos jerezanos, el Equipo Navazos. En la categoría de “vino para la historia”, el ganador ha sido un dulce: Molino Real 2004, un moscatel malagueño que Telmo Rodríguez elabora al estilo de los desaparecidos mountain wines. Más allá de la incuestionable calidad de estos dos vinos, no deja de sorprender su elección por parte del jurado de Sibaritas, en un momento en el que los consumidores parecen haber dado la espalda a los generosos y no encontrar el tiempo necesario para disfrutar de los vinos dulces. Por ello, estos premios vienen a defender un terreno que parecía perdido para siempre para los vinos históricos que han hecho grande a la España vinícola.

Los galardones de esta edición se completan con un justificado premio a la “bodega del año” a Benjamín Romeo, viticultor riojano comprometido con la calidad y un estilo de vinos muy diferenciado, que busca una expresión auténtica de la tierra y las variedades. Es, también, el único bodeguero español que ha conseguido los míticos 100 puntos del equipo del gurú Robert Parker Jr., en dos añadas consecutivas de su tinto Contador, 2004 y 2005; y un premio a Jorge Ordóñez como “personaje del año” gracias a su labor como impulsor de los vinos españoles en el mercado de exportación más anhelado: los Estados Unidos.   

Aunque parezca lo contrario, algo se mueve en el vino español.