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Entradas con etiqueta ‘David Delfín’

Jarabe de Delfín

Mircoles, 15 Abril 2009

Ya habíamos comentado en este blog acerca de la sonora irrupción del modisto David Delfín en el mundo de la repostería, con una receta tan genial como intragable: unos huevos fritos que, bajo una inocente apariencia de huevos fritos, esconden en realidad un empalagoso postre. Y ahora nos vemos obligados, claro, a comentar la incursión de este diseñador el mundo del vino. Obsesionado por el trompe l’oeil, la argucia visual del ornamento que simula ser otra cosa, ahora Delfín se descuelga con una botella de vino –Pagos de la Sonsierra 2006– que simula un enorme frasco de jarabe. No contento con la dimensión del esperpento, Delfín ha metido la botella-frasco en una caja que simula la de los medicamentos y ha añadido una suerte de prospecto donde no sólo se describen las características del vino, sino también su “posología” y “efectos secundarios” (beneficiosos, claro: la paciencia del cliente tiene su límite).

La “broma” se repite en las 7.947 botellas de Pagos de la Sonsierra que este año llegarán al mercado, como edición limitada. ¿El vino? Es lo de menos: correcto, con notas de fruta muy madura, la madera en primer plano y una boca ligeramente astringente. Desde luego, no está a la altura de los 35 euros que cuesta el artilugio.

La culpa, desde luego, no es de David Delfín, sino del bodeguero que le da rienda suelta para conseguir lo más difícil: que su vino atraiga la atención de un consumidor atareado entre tantas novedades y etiquetas novedosas. Y vaya si consigue sus objetivos: aún criticando la iniciativa, tal como hacemos ahora mismo desde este rincón del ciberespacio, colaboramos con su difusión.

Al fin y al cabo, a las Bodegas Sonsierra y David Delfín les une la misma filosofía, la que promovió Oscar Wilde: “Lo importante es que hablen de uno, aunque sea mal”.

Locuras de verano

Jueves, 3 Julio 2008

Sin duda, el calor tiene consecuencias imprevisibles en la manera de actuar de los humanos: con la canícula, algunos se ponen violentos, otros románticos y apasionados; también están los que en estos días toman decisiones disparatadas y no faltan los que se empecinan en embarcarse en proyectos de auténtica locura.

Este tipo de comportamientos provocados por las altas temperaturas es lo único que puede explicar algunas de las noticias que se han producido esta semana en la España gastronómica. La primera es la consagración de David Delfín –sí, el diseñador de moda– como… ¡cocinero! Algunos ya se habrán desayunado con la noticia, ya que el hotel Intercontinental de Madrid presentó el pasado 1 de julio, a bombo y platillo, el genial postre concebido por Delfín y el chef del hotel, José Luque: huevos fritos con patatas. Sí, en postre. Aunque se trata más bien de un trampantojo culinario: el huevo no es huevo (la “clara” es de gel de coco y la “yema” de mango líquido) y las patatas son, en realidad, trozos de yuca frita azucarada. El plato también lleva una ilusión de ketchup (coulis de frambuesa), otra de mayonesa (crema pastelera) y hasta mostaza (crema de melocotón). En síntesis: un engendro gastronómico de mucho cuidado. 

Probablemente, este postre con falsos huevos no sea tan repugnante como pinta en el papel (no he tenido el placer de probarlo, en honor a la verdad). Aunque, para huevos, los que tiene que tener Delfín para vestirse de cocinero y hacer el paripé delante de las cámaras. ¿Qué necesidad tiene? ¿Le va mal con la ropa? ¿O el diseño de moda es un campo demasiado pequeño para su medida de genio? Como digo, será el calor…

Y lo peor es que Delfín no es el único afectado: también hace un par de días los directivos de Coca-Cola presentaron un portal, comerbiencadadia.com, que tiene el singular propósito de guiar a los españoles por el mundo de la alimentación saludable.

No tengo autoridad para poner en entredicho las políticas de marketing de una empresa con la dimensión de Coca-Cola ni catadura papilaria como para juzgar a su emblemático refresco (que me encanta, como a otros tantos de miles de millones de personas), pero llama la atención que una marca que ha contribuido a crear varias generaciones de obesos nos diga ahora lo que tenemos que llevarnos a la boca. Que los señores de Coca-Cola se tomen una coca-cola bien fresquita –lo mejor para el calor que tanto afecta– y que se lo piensen.