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La Biblia del vino español y sus acólitos

Jueves, 16 Octubre 2008

Un año más, llega la nueva edición de la guía del vino español más esperada por sumilleres, distribuidores, importadores y demás profesionales relacionados con el comercio vinícola. Además, claro, de los aficionados más atentos a la evolución de los vinos españoles, ávidos de novedades, grandes añadas, sorpresas y decepciones.

Se trata, cómo no, de la Guía Peñín de los Vinos de España, que firma el experto José Peñín y que cada edición –la del 2009 es la 19º– pega un estirón: la nueva guía incluye nada menos que 8.500 vinos catados y 13.500 marcas reseñadas, 2.900 bodegas, además de unos cuantos capítulos didácticos acerca de la vid, las variedades, el terroir, los climas, la cata, el servicio del vino, etc. Como siempre, el apartado más leído es el del Podio, donde aparecen los vinos más puntuados por Peñín. Este año, el rey es un dulce malagueño: el Esencia 2004 de Jorge Ordóñez & Co, con 99 puntos.

Coincidiendo con el lanzamiento de la guía, el Grupo Peñín convocó hoy a los expertos y aficionados a su ya tradicional Salón de los Grandes Vinos de España, donde se pueden catar uno tras otro los vinos más puntuados por la guía (por encima de los 94 puntos), en una imponente selección donde no faltan los famosos Pingus, Vega Sicilia, Artadi, Dominio de Atauta, etc. El escenario, inmejorable: el palco de honor del estadio Santiago Bernabeu.

Casi un sueño para los amantes de los grandes vinos españoles, que cada vez son más. La cita, por desgracia, sólo tiene lugar una vez año. De modo que, aquellos que se lo perdieron, tendrán que esperar hasta el año que viene.      

Los vinos más sibaritas

Mircoles, 4 Junio 2008

El próximo jueves 12 de junio tendrá lugar en Lavinia Madrid una de las citas más importantes en el calendario social del vino español: la entrega anual de los Premios Sibaritas. Conocidos como “los premios de la crítica”, son, en realidad, mucho más que ello, porque en el concurrido jurado de estos galardones figuran no sólo críticos, sino también distribuidores, sumilleres y demás expertos en el ramo.

Debido a este carácter multiprofesional, estos premios sirven para medir de alguna manera las tendencias que tienen lugar en el universo vinícola español.
Así, por ejemplo, cuando el tinto Numanthia 1998 se hizo con el galardón del “vino del año” (en el 2000), muchos consumidores miraron por primera vez a la D.O. Toro, y cuando el blanco As Sortes 2005 consiguió su premio hace dos años, los expertos pudieron certificar la buena salud de la que gozan los blancos de este país.

Por eso es muy interesante observar el podio de los premiados este año, del todo inusual. El premio al “vino del año” ha caído en un generoso: La Bota de Fino Marchanudo Alto nº7, recuperado de las páginas del olvido por un grupo de intrépidos buscadores de tesoros en el intrincado mundo del los vinos jerezanos, el Equipo Navazos. En la categoría de “vino para la historia”, el ganador ha sido un dulce: Molino Real 2004, un moscatel malagueño que Telmo Rodríguez elabora al estilo de los desaparecidos mountain wines. Más allá de la incuestionable calidad de estos dos vinos, no deja de sorprender su elección por parte del jurado de Sibaritas, en un momento en el que los consumidores parecen haber dado la espalda a los generosos y no encontrar el tiempo necesario para disfrutar de los vinos dulces. Por ello, estos premios vienen a defender un terreno que parecía perdido para siempre para los vinos históricos que han hecho grande a la España vinícola.

Los galardones de esta edición se completan con un justificado premio a la “bodega del año” a Benjamín Romeo, viticultor riojano comprometido con la calidad y un estilo de vinos muy diferenciado, que busca una expresión auténtica de la tierra y las variedades. Es, también, el único bodeguero español que ha conseguido los míticos 100 puntos del equipo del gurú Robert Parker Jr., en dos añadas consecutivas de su tinto Contador, 2004 y 2005; y un premio a Jorge Ordóñez como “personaje del año” gracias a su labor como impulsor de los vinos españoles en el mercado de exportación más anhelado: los Estados Unidos.   

Aunque parezca lo contrario, algo se mueve en el vino español.