Blogs

Entradas con etiqueta ‘Lavinia’

El mejor restaurante efímero del mundo

Viernes, 31 Octubre 2008

Hace tan sólo unas horas cerró sus puertas el II Salón Millésime, que durante tres días (28, 29 y 30 de octubre) concentró en la Casa de Campo de Madrid una febril actividad gastronómica-empresarial. Objetivo cumplido para los responsables del exclusivo Club Millésime, que han tenido la excelente idea de ofrecer a las empresas una completa agenda de actividades gastronómicas con las que seducir a sus clientes. Ya se sabe: cliente contento, contrato cerrado.

Con esta premisa, el astuto, audaz y creativo empresario Manuel Quintanero –responsable del Club y también uno de los padres de la cumbre Madrid Fusión– ha conseguido integrar a Millésime nada menos que 36 empresas –la mayoría de la banca privada, aunque también algunas de la industria del lujo, como Porsche o Cartier– que tienen durante los días del Salón su más sabroso caramelo.

Esta vez el escenario elegido fue el pabellón La Pipa de la Casa de Campo, un espacio desangelado que sufrió una impresionante metamorfosis para acoger el evento: mullidas moquetas, estands de diseño, arte de vanguardia en las paredes… ¡incluso un escenario con una orquesta de jazz tocando en directo! En este espacio hubo todo tipo de tentaciones: una calle del vino –con una interesantísima oferta de novedades seleccionadas por Lavinia–, otra de cócteles, un rincón de delicatessen, plataformas para show cooking donde se pudo ver (y probar) cómo elaboran sus platos cocineros tradicionales y exóticos… Ayer, por ejemplo, cocinaban, codo con codo, Estanis Carenzo, de Sudestada, Angelo Loi y Angelo Marino, de La Taverna Siciliana, y Kiko Ceballos, de Astrid y Gastón. En fin, todo un lujo que se completó con talleres sensoriales dedicados al champagne, los vinos, etc.

Pero sin duda lo que más ha llamado la atención fue el restaurante, distribuido en tres salones donde, a los largo de tres jornadas, comieron nada menos que 600 personas. Un asunto que podría haber resultado monstruoso de no haber sido coordinado por profesionales expertos: en las cocinas, Paco Roncero (de La Terraza del Casino), Joaquín Felipe (del hotel Urban) y Alberto Chicote (del Nodo y Pan de Lujo); y en el servicio de sala, Francisco Patón (también del Urban) como máximo responsable. Como apoyo, los mejores sumilleres y maîtres de Madrid. Además, cada día pasaron por la cocina cuatro chef invitados para preparar un menú diferente: Mario Sandoval (Coque, Madrid), Adolfo Muñoz (Adolfo, Toledo), Ángel León (A Poniente, El Puerto de Santa María)…

Todos ellos han conseguido que en el Salón Millésime funcionara en estas fechas el mejor restaurante efímero del mundo, con un servicio de altura (y grandes vinos, también seleccionados por Lavinia), camareros eficientes y cordiales y menús de hasta nueve pasos (entre los seis aperitivos, los dos platos principales y el postre, este último a cargo de Paco y Jacob Torreblanca), siempre con buen ritmo, temperaturas ajustadas, cocciones exactas… La verdad es que no se puede hacer mejor. ¡Châpeau!

Enciclopedia del placer vinícola

Jueves, 29 Mayo 2008

La figura de Bernard Pivot, el periodista nacido en Lyon en 1935 y a quien L’Express llamó “el amigo público número uno”, quedará en los anales de la historia de la televisión por haber conseguido, con su programa Apostrophes, que durante 15 años entre tres y seis millones de franceses ignoraran los concursos, series, películas o telediarios para sentarse a ver una tertulia literaria. En 1990, Pivot dio el carpetazo al único idilio entre televisión y literatura del que se tiene noticia. “Cansado de leer 10 horas al día, me parece lo más honesto terminar con el programa”, declaró entonces.

Con semejante maratón de letras, podía suponerse que a Pivot no le quedaba tiempo para ninguna otra cosa. Pero no fue así: desde su juventud, Pivot ha venido desarrollando una intensa pasión por el vino, lo que le ha llevado a escribir el Diccionario del amante del vino (Paidós), cuya traducción al español se presenta el 30 de mayo en la tienda madrileña de Lavinia.

Desde la perspectiva del experto en estas lides, lo mejor que tiene el libro de Pivot es, justamente, que no está escrito por un experto, sino por un apasionado en la materia. A lo largo 350 páginas, el autor jamás se pierde en explicaciones técnicas o elucubraciones sobre asuntos intangibles. Cada una de las entradas de este peculiar diccionario resulta de trago fácil, porque está escrita desde la cercanía, con una concepción del vino como bien cultural. Pivot se entretiene en asuntos diversos: tan bien explica la figura de un personaje histórico como Jules Chauvet como se atreve a descifrar un concepto tan difuso como el de terroir, anuncia su pasión por algunas zonas productoras -Gaillac, Médoc, Châteauneuf-du-Pape- o incluso algunos productores en concreto -Krug, Veuve Clicquot, Chasse-Spleen- y, por supuesto, da un repaso a unas cuantas citas literarias, que aportan el bouquet necesario para que esta obra sea un libro de guarda.

Para la edición española, el enólogo Tomàs Cusiné ha preparado un anexo especial, quizás con el ánimo de paliar las escasas menciones que Pivot dedica a la España vinícola. No obstante, la deuda queda solventada con el apasionado párrafo que el autor dedica a los vinos de Jerez: “sólo un buen champagne puede competir como aperitivo con un jerez”. Pivot confiesa que jamás estuvo en la ciudad andaluza, capital de los vinos generosos; sin embargo, ha conseguido trasladarse hasta allí gracias a sus finos, manzanillas y olorosos. Es lo que tiene el vino y este autor bien lo sabe.