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Archivo de Abril, 2009

Habitaciones de hotel libres de virus

Mircoles, 29 Abril 2009

No se si el día de mañana seguiremos dejando el cinturón y los zapatos en una bandeja del aeropuerto, pero lo que parece bastante probable es que, de cuando en cuando, nos pongamos una mascarilla que nos cubra la boca y la nariz antes de coger un avión. Al hilo del alarmente brote de gripe porcina y su incidencia en nuestra forma de viajar, he recordado la existencia de las llamadas “pure rooms” o habitaciones de hotel que no sólo han sido limpiadas sino desinfectadas, de modo que cualquier rastro de virus, bacterías y otros recuerdos no deseados del huésped anterior son eliminados en un rigurorísimo ejercicio de limpieza. La mayor parte de este tipo de habitaciones se encuentra en Estados Unidos o en grandes cadenas hoteleras norteamericanas, como Hilton o Milennium y en un principio fueron creadas específicamente para alérgicos. Sin embargo, los propios hoteles han comprobado que el número de húespedes que las solicita ha ido en aumento y su perfil ha dejado de corresponder necesariamente a clientes afectados de procesos alérgicos o asmáticos. ¿Estamos creando una sociedad de neuróticos? Tal vez habrá alguno cuyo actitud ante los objetos cotidianos nos recuerde al protagonista de la película “Mejor imposible”, pero intuyo que en estos días la demanda de “pure rooms” en algunas localidades debe de estar subiendo como la espuma. Porque francamente, la pregunta de ¿dormiría ayer noche en la habitación de este hotel donde yo ahora me encuentro alguien procedente de México? estoy segura de que se la ha formulado más de un globalita.  

Nota a pié: El plan B es terminar en una habitación como la de la foto, en una pequeña isla del Pacífico, donde en un principio, las posibilidades de contagio parecen mucho menores.

El lujo de sentarse sobre un Frank Gehry

Viernes, 24 Abril 2009

No es un pájaro, ni un avión, ni tampoco un cruce entre la T4 y el Guggenheim de Bilbao. Es sencillamente el último diseño de mobiliario firmado por Frank Gehry, que puede verse estos días en la Semana Internacional del Mueble de Milán. El banco ha sido bautizado con el nombre de “Tuyomyo”, que aunque suena muy japonés en realidad viene de nuestro español “tuyo y mío” y es fruto de la colaboración entre el renombrado arquitecto norteamericano y la empresa de mobiliario de aluminio Emeco, que fue creada en 1944 para fabricar las sillas de los submarinos de la US Navy. (Dato un tanto irrelevante, pero que me ha parecido curioso).

La obra ha sido realizada con acero reciclado y técnicas de producción del sector aeronáutico. Gehry pretendía hacer un diseño que resultara “libre, claro, estructural y al mismo tiempo poético. Y un poquito arriesgado“. A mi me parece que lo ha conseguido plenamente. Pero no, no lo veremos ni en las calles de Bilbao ni en ningún otro sitio por el momento. Se trata, por ahora, de un prototipo que será donado a la Hereditary Disease Foundation -a la que Gehry está vinculado desde el fallecimiento de una de sus hijas- para recaudar fondos para la investigación genética.

Ochenta días de oro y vacas flacas

Mircoles, 22 Abril 2009

Lo confieso. He estado de compras. No en Colette, como yo hubiera querido, ni siquiera en Saks o en algunas de esas pequeñas tiendas de culto en Estocolmo o Zamora, que ahora de todo hay. Qué va, qué va. Simplemente me he dado una vuelta por mi barrio con cierta sensación de inédita culpabilidad (En realidad, no he comprado nada, lo que, por otro lado, hubiera sido un acto de patriotismo). Y, ¿qué es lo qué he visto? Pues básicamente la “intrahistoria” de la deflación española, información que ocupaba ayer lugar destacado en la portada del New York Times y que es una de las noticias más vistas de su edición digital todavía hoy. Nada que alegar a la crónica del corresponsal en Madrid de mi periódico favorito, naturalmente, excepto que quien firma la crónica se podía haber dado una vuelta por la rue para añadir a su correcto escrito unas gotas de “interés humano” y “sabor local” junto a las fríos datos y las declaraciones. Se abusa del periodismo declarativo.

Lo cierto es que hoy he visto más carteles de rebajas que en enero o agosto. Liquidación hasta fin de existencias, Venta especial, Outlet en el interior, Mid Season Sales (éste es nuevo en el suelo patrio), Tres por Dos… El Corte Inglés ha prorrogado aún más sus célebres 8 Días de Oro, de tal forma que ya casi parecen 80. He visto más carteles del 30 por ciento en sus estanterías que compradores deambulando entre sus objetos rebajados. Incluso en Zara he visto un montón de ropa con el cartel de “special prices” o algo así.

¿Y cuál es la diferencia con el periodo tradicional de rebajas? Pues que prácticamente nadie sale con bolsas. Ni siquiera el reclamo del chollo parece funcionar en estos tiempos. Por curiosidad me fijé en dos o tres personas que estaban en la caja en diferentes establecimientos, a ver qué adquirían. Dos de ellas solamente querían realizar cambios de prendas. ¿Estamos ante el llamado “ciclo del reembolso”? Según leí en el interesante “El complot de Matusalén”, los sociólogos observaron que las personas mayores tienen una curiosa inclinación por devolver cosas en las tiendas. La razón: esta actividad les permite intervenir activamente en la vida social, ”adquirir” por encima de las posibilidades que les da su pensión de jubilación, aunque luego se dediquen a devolver lo comprado. En fin, tal vez ha sido sólo una casualidad, pero el hecho de ver a varios compradores cambiando prendas (y no precisamente peinaban canas) me ha hecho pensar en ese curioso fenómeno y la posibilidad de que pueda darse una nueva versión más juvenil en estos tiempos de crisis.

Nota a pié: La foto no viene a cuento, pero me parece sintomática de la economía del hiperconsumo de estos años pasados. Made in China. Comprado aquí. Y a toneladas. Una buena imagen para una viñeta de Schulz.

Los nuevos vip lounges de pago

Lunes, 20 Abril 2009

Así como hay críticos gastronómicos, de cine, de moda, “celebritólogos”, especialistas en el comentario cualificado (¿?) de todo tipo de objetos y actividades, yo tengo una extraña vocación de “crítica de aeropuertos” y, en general, de lugares donde pasamos buena parte de nuestra vida: estaciones de tren, grandes almacenes, centros comerciales, avenidas, plazas, parques… Y no me refiero al comentario de sus grandes arquitecturas y diseños superferolíticos, que también, sino a esos aspectos más pedestres que afectan a nuestra relación cotidiana con los espacios, a su “usabilidad”.  Los aeropuertos son los accesos al mundo de nuestro tiempo,  cumplen una función similar a la que desempeñaban las grandes puertas de las ciudades amuralladas medievales; ambos son un buen indicador del modo de vida de cada época.

En este deambular real y virtual  por aeropuertos de todo el mundo, he descubierto el reLAX, el primer vip lounge no vinculado a ninguna línea aérea, por lo que permite el acceso de clientes de todas las compañías previo pago (incluso pueden acceder a él los familiares y amigos que acuden a buscar a un pasajero). Por 25 dólares tres horas (el tiempo lo decide el cliente) se puede acceder a esta moderna sala de la terminal Tom Bradley del aeropuerto de Los Ángeles. ¿Y qué encontramos allí? Pues lo habitual en las salas vip: un centro de trabajo wi-fi, ordenadores, impresoras, escaners, una zona de relax, revistas y periódicos y la consabida barra de café y snacks. También sillones especiales para masajes a un dólar el minuto. Este tipo de ”sala vip liberada” me parece interesante, y mi modesto pronóstico es que la idea pronto funcionará en otros aeropuertos para dar servicio a la nutrida tribu de globalitas.

Shopping emocional sobre cuatro ruedas

Viernes, 17 Abril 2009

Confieso que no soy en absoluto aficionada a los coches, de hecho, lo ignoro todo sobre el mundo de las cuatro ruedas: no estoy ni siquiera segura de qué modelo es mi pequeño utilitario familiar. Jamás se me ocurriría ir a un salón del automóvil o comprarme una revista del motor; pasarme la tarde hablando de mecánica en plan “Todo sobre mi coche” me parece tan soporífero como tragarme la última película de Almodóvar. Aún así, creo que un viaje a Munich debe incluir necesariamente una visita al BMW Welt. Había visto antes fotos del edificio en algún blog de arquitectura, pero hasta que uno no se encuentra en su interior, es casi imposible hacerse a la idea de las dimensiones reales de su gigantesco atrio y de la formidable sensación de ingeniería y diseño que es capaz de transmitir. El estudio austríaco Coop Himmelb(l)au entendió a la perfección la idea que su cliente quería hacer sentir al visitante. Y el visitante no es necesariamente el comprador de coches -que también- sino que el complejo está concebido a modo de espacio multifuncional que transciende la idea de flagship store, concesionario ultramoderno o  showroom high tech para inscribirse en “un espacio de experiencias” donde suceden cosas no necesariamente relacionadas con el hecho de comprar o de un recoger un coche recién adquirido. La expresión “experiences store” resulta un poco cursi pero creo que todo está orientado en esta dirección: la arquitectura, las actividades culturales, los talleres sobre movimiento, las posibilidades interactivas del recinto, el diseño, los excelentes bares y restaurantes, la formidable tienda lifestyle (una de las mejores que yo he visto). El complejo se alza en el campus de BMW, cerca del emblemático edificio de los cuatro cilindros que alberga el cuartel general de la marca y junto al museo de la casa, reinagurado el año pasado y absolutamente cool. Desde sus curvas de acero puede verse el estadio olímpico diseñado por Frei Otto para los juegos de 1972 (¡Qué bien envejece esta obra!).

Intuyo que los espacios del futuro serán como el BMW Welt. Las líneas divisorias entre el entretenimiento, el consumo, la experiencia, el conocimiento y el diseño se desdibujan y se funden en este tipo de cuidados espacios multiuso que transmite una sensación que deja su impronta y que adquieren la categoría de nuevas mecas.  He leído en algún sitio que son muchos los compradores de coches de esta marca no sólo de Alemania, también de países vecinos, que deciden adquirir su vehículo en el recinto, incluso en un día señalado como un cumpleaños o algún acontecimiento familiar. Curiosa la idea del “shopping emocional” y por otro lado lógica teniendo en cuenta que algunos coches duran más que muchos matrimonios.

Para terminar mi breve periplo muniques, hice otra visita obligada para los amantes de la ciencia y la tecnología: Deutsches Museum. Entre los más de 80.000 objetos dedicados a estas materias, desde transbordadores espaciales a espectómetros, de imprentas a aparatos de precisión nuclear, de herramientas del Paleolítico a las máquinas cifradoras Enigma, hubo dos que me llamaron particularmente la atención, aunque creo que no formaban parte de las colecciones del museo. Se trata de dos sencillas butacas que por dos euritos de nada te daban una masaje en la espalda o en los piés que te dejaban como nueva. La idea se debería extender al Prado, al Louvre y a esos sitios maravillosos de los que sales como si te hubieran pegado una paliza. En la polémica reforma del Paseo del Prado, tal vez Siza debiera incluir un pequeño spa. Estoy segura que tendría muchísimo éxito.

El jardinero de mi escaparate

Martes, 14 Abril 2009

Dejada atrás la nieve más cool, escribo este post desde Munich, todavía con problemas de teclado, pero por lo menos puedo cumplir con mi blog desde este mac-café en el barrio de la Universidad. Todo muy Apple. Afortunadamente, la idea de que un ciber puede ser cool y no necesariamente cutre se está extendiendo. Brevemente, algunas cosas que me han llamado hoy la atención. Como el tiempo es excepcionalmente bueno, los fantásticos parques de la ciudad que he visitado -English Garten y Schloss Nymphenburg- no sólo están llenos de gente retozando, sino haciendo cosas un tanto inusuales. He visto unas cuantas parejas y grupos de amigos practicar el slakline o slakling, que no es otra cosa que hacer equilibrios sobre una cinta a lo funambulista entre dos árboles del parque. Creo que en Austria también está de moda el invento. Lo veremos en el parque del Retiro? A mi me han entrado ganas de comprar un set de slakline, la verdad.

Con lo que definitivamente no me atrevo es con la idea de hacer surf fluvial ni en el río Isar, ni el Danubio ni el Manzanares. La escena de estos surfistas urbanos no deja de ser curiosa, es la primera vez que veo trajes de neopreno y tablas en plena ciudad sin mar, aprovechando la ola producida por un represa del río. Y la verdad es que no tenían nada que envidiar a los de Biarritz.

Y como la cosa hoy va de “ecolo” dejo para el final un pequeño descubrimiento que la primera vez me sorprendió y la segunda tuve que admitir que seguramente estaba ante una nueva tendencia. Se trata de la presencia de jardines naturales en los escaparates. He descubierto una tienda multimarca con cesped natural, de tal modo que los bolsos de Prada, los zapatos de Todds, las camisetas de Diesel vivían su particular esplendor en la hierba. En el segundo escaparate me topé directamente con el jardinero que en ese momento arreglaba el pequeno seto plantado en la vitrina. Francamente, me ha gustado.

Cool cold

Domingo, 12 Abril 2009

Para no traicionar la leyenda de este blog, he aprovechado las vacaciones de Semana Santa para ver que hay de “in” y “out” más allá de nuestras fronteras. Mi celo profesional (sí, lo se, un argumento poco convincente) me ha llevado nada menos que a la nieve más cool, es decir, a la estación austríaca de Kitzbühel, donde hoy me encuentro frente a un teclado con el que no se puede escribir correctamente Espana, y, lo peor de todo, que no responde al sistema Qwerty. Así es que, me disculpo de antemano de posibles gazapos. (La ventaja es que puedo escribir palabras con ö, ä, ß. Lástima que no sepa prácticamente ninguna).

Y, qué hay de nuevo en el corazón del Tirol el último día de la temporada? La nieve es igualmente blanca y Kitzbühel sigue siendo encantadoramente decadente y muy del gusto del establishment algo carroza. (Creo que al ex-presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, le gusta de cuando en cuando hacerse unas bajaditas por estas pistas). A parte de ser uno de los pocos sitios del mundo donde uno puede ver en un mismo día un par de Lamborghinis con tablas de esquiar o de snow a cuestas, algunas otras cosas me han llamado la atención. El número de esquiadores que utiliza casco es cada vez mayor en todas las estaciones, pero aquí se ven protecciones realmente “fashion” de marcas como Bogner e Indigo. Mis preferidos, los cascos de bambú y piel. Los había visto antes en alguna revista, al natural no me han decepcionado. Todo lo contrario. Claro que con semejantes modelitos uno no puede ir haciendo el cabra por Valdesqui, sino que tiene que ir directamente al Sonnbüel, probablemente uno de los garitos más cool que haya sobre la nieve. Los camareros parecen sacados de un anuncio de Martini -idem de los clientes-, y el escenario tampoco se queda atrás: tumbonas con mantas de cachemir orientadas hacia el sol, música tipo Costes y un bar de champagne en plena montana que no tiene nada que envidar a la Croissette. En definitiva, para ver y ser visto. Por lo demás, es la primera vez en mi vida que veo en una carta en un “bar” de una estación de esqui caviar de beluga. Y por lo que pude comprobar mientras me tomaba mi “heisse schokoladen”, tanto el  Kruger como las carísimas huevas de esturión se consumían sin disimulo. En medio de esta escena un tanto irreal, y  tras cuatro días sin estar conectada a internet ni ver ni oir otro tipo de noticia que no fuera el pronóstico meteorológico, me pareció que todo volvía de un plumazo a ser como antes. Crisis? Qué crisis?

Shopping Mall Blues

Lunes, 6 Abril 2009

La “cultura” del centro comercial es una de las más visibles señas de identidad del siglo XX, uno de los inventos genuinamente americanos que mejor han encajado en desiertos, nuevos barrios y parajes de toda índole con y sin encanto a lo largo y ancho de este mundo. Ahora bien, como foro privilegiado de la economía del consumo, los célebres “malls” sufren su particular calvario en estos tiempos.  La cuestión es ¿qué hacer con tantos locales vacíos, huerfános de inquilinos, sin atractivos para las multinacionales del retail ni las franquicias? En Estados Unidos hay un debate más o menos abierto en torno a la cuestión y surgen todo tipo de iniciativas al respecto. La que se ve en la foto no es única ni excepcional: olas de agua artificiales para surfistas suburbanos donde antes había cualquier tienda de moda adolescente. Los usos mixtos en los grandes centros comerciales parecen imponerse: las viviendas se alternan con tiendas GAP, bibliotecas públicas, centros geriátricos de día, servicios educativos. Esto me recuerda ligeramente a algo que ya he visto…. Ah sí, claro,  a una ciudad!

En época de crisis, mejor dejarse ver

Mircoles, 1 Abril 2009

Hubo un tiempo (el año pasado sin ir más lejos) en que pensábamos que nuestro futuro laboral sería flexible, trabajaríamos en remoto, en el spa, en el SOHO (Small Office Home Office), a cualquier hora del día o de la noche. Parecía que llegaba por fin el triunfo del e-work, del teletrabajo, un nuevo entorno laboral sin distinciones lugar de trabajo/lugar de ocio, en definitiva:  el fin de la vieja cultura presencial de calentar la silla…. Bueno pues, esos tiempos -escribe el Finalcial Times- hoy vuelven a estar lejos, muy lejos… La explicación que da el rotativo británico parece tan sencilla como lógica: en época de crisis los empleados que antes mostraban sus preferencias por el teletrabajo ahora creen que es mejor estar cerca del jefe pues tienen la percepción de que si nadie les ve el pelo pueden resultar “más prescindibles” cuando se planteen recortes de personal. Esta situación, ha comprobado el FT, recuperte en mayor medida en las mujeres, más propensas que los hombres hacia el e-work por razón de sus mayores responsabilidades familiares. En fin, un efecto colatoreal de la crisis sobre el que conviene reflexionar. Yo, por si acaso, debería pasarme por la redacción del Ecodiario un día de estos…. “Vaya Vilches, ¿cómo tu por aquí si jamás has puesto los pies en la redacción?”