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Siempre nos quedará la Croisette

Lamentablemente, lo único que tengo en común con Penélope Cruz es el resfriado que ambas padecemos estos días. Por lo demás, rien de rien. Ella es una megaestrella global y yo no soy más que una sanguijuela con ordenata. Ella está en Cannes y yo en Chamberí, que aunque suene muy francés es un barrio castizo donde los haya. (Si algún día me dan un Oscar, prometo mencionarle en el discurso, no va a ser mi barrio menos que Alcobendas). Confinada en mi casa con un buen trancazo, me he tomado no sólo las dosis apropiadas de paracetamol, también ración doble de ese glamour que irremediablemente desprende el Festival de Cannes. Y puedo dar fe (con el permiso del Sr. notario de Arganda) que, en las distancias cortas, la Croisette es exactamente lo que parece en la prensa estos días, es decir, el único sitio del mundo donde pasean hombres en smoking y chicas en bikini al mismo tiempo sin que a nadie le llame excesivamente la atención. Es una lástima que los enviados especiales de los medios sean sólo críticos de cine o fotógrafos, cuando Cannes, a mi modesto entender, tiene mucho de metáfora de esa sociedad mercantilista, hedonista y exhibicionista en la que nos hemos convertido. Vamos, que me encantaría estar allí en estos momentos desentrañando sus claves para mis queridos lectores.

Cannes tiene ese encanto decadente que fascina de igual modo a la rancia aristocracia y a los más modernos, ya se llamen Almodovar, Tarantino o Von Trier. (Si es que a todos nos encanta vivir bien). Ya pueden hacer películas como el Antricristo o los Abrazos Rotos que ellos irremediablemente se alojarán encantados de la vida en el Carlton, el Majestic o en el Martínez, con todo el boato de la clásica gran hostelería francesa. Los verdaderamente sibaritas, grandes capos de los estudios y estrellas A se decantan por el Hotel du Cap, en el cabo de Antibes, donde, por cierto, esta noche tendrá lugar la gala anual del Cine para recaudar fondos contra el SIDA y que estará presidida por Bill Clinton. (Cuando Obama termine su mandato, ¿acudiará a este tipo de saraos?).

Cannes estos días es el sitio ideal para decir una de mis frases preferidas, que no es otra que, “Thank’s God I’m a Vip” (TGV) o de lo contrario no te comes una rosca. Más allá de la alfombra roja hay todo un mundo de saraos privés organizados por patrocinadores (Chopar, Vanity Fair), productoras y multimillonarios sin más, como la que anulamente ofrece abordo de uno de sus megayates Paul Allen. En definitiva, y afortunadamente, nada excesivamente nuevo en Cannes este año, excepto la apertura del ChaCha Beach Club, en la playa de Mandala, frente al Carlton. (La primera vez que vi en mi vida escoltas en una playa fue allí precisamente). El beach es la sucursal de la célebre sala de fiestas parisina del mismo nombre y sólo estará abierta estos días, siguiendo la cultura pop-up ahora tan a la moda. Camas de playa, super djs, exquisicetes gastronómicas, decoración minimal, ambiente cool. En fin, el sitio es lo más, y cómo no, ha sido el elegido por Almodóvar y su troupe para dejarse ver. Porque si no vas a lucir palmito, ¿qué pintas estos días en Cannes?  

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4 respuestas a “Siempre nos quedará la Croisette”

  1. Cinéfilo Dice:

    Curioso: te puedes pasar horas hablando del Festival de Cannes sin decir una palabra de cine… así nos va!

  2. lolaaldaba Dice:

    Horas, horas no habla. Sin duda Cannes es films, fesse y fete, así que siendo cool hay que hablar de lo que se debe hablar.
    Por cierto el otro día en esa crítica que hacías de periodismo frente a bloggerismo, me posiciono claramente por el blog. Es más verdad, puede ser más falso pero lo que es seguro que no tiene detrás intereses como los medios independientes españoles.
    Y la ignorancia, es tamaño rotativa. El día 5 en El País se publicó una foto en la que salían Almodovar y Bibi y decían que estaba acompañado el director manchego por “la actriz Bibi Andersson, estrella de las películas de Igmar Bergman”.
    Y así muchos días, emulando a los editores de The New York Times, que es lo que creen son.

  3. Ito Dice:

    El pobre cinéfilo criticando a la “sanguijuela” sin enterarse de que este no es solo un blog de cine.
    Solo falta que el notario de Arganda proteste.

  4. Cinéfilo Dice:

    Vaya, esto de que los blogueros tuvieran claque no lo sabía. Te aconsejo que te la busques de mayor nivel, por cierto -igual si se animase el señor notario de Arganda…

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