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Archivo de Junio, 2009

Carril bici virtual

Martes, 30 Junio 2009

No hay blog de tendencias que se precie que no hable de bicis de cuando en cuando, aunque ya se sabe que los bloggers son somos, por lo general, unas criaturas tremendamente sedentarias. En Gizmodo, dirección imprescindible para los amantes de los gadgets, he encontrado esta perlita futurista. Se trata de un artilugio que se incorpora al sillín y que proyecta dos haces de luz laser sobre la carretera, de tal modo que crea una especie de carril bicil virtual detrás del ciclista. LigthLine, que así se llama el invento, era sólo un diseño conceptual hace una par de meses, pero ha tenido tal aceptación en la red, que ya está en fase de producción. Esperemos que este gran invento no tropiece con obstáculos burocráticos…. y lo podamos ver pronto en la carretera.

Homeless de la era digital

Viernes, 26 Junio 2009

Según leí ayer en la Revista de la Asociación de la Prensa de Madrid, la Agencia Efe paga a sus corresponsales colaboradores distribuidos por distintos puntos de España 7 euros por cubrir una rueda de Prensa y 11 euros por dar una primicia. Al hilo de esta información que me ha llenado de vergüenza, rabia e indignación, he rescatado esta fotografía que tenía guardada en mi ordenador a la espera de un post alusivo para mi categoría de criaturas emergentes o para una mala tarde de hoja pantalla en blanco. La imagen (siento no citar al autor, a saber dónde lo escribí) pertenece a un reportaje publicado en el New York Times sobre los nuevos homeless o personas sin hogar de la Gran Manzana. La idea de malvivir debajo de un puente y navegar por internet me parece curiosa, chocante, incluso cool; muy contemporánea en todo caso. Por eso la guardé. Ahora pienso que en realidad podría tratarse de un colaborador de EFE transcribiendo una crónica. O quizá dando por 11 cochinos euros la primicia del fichaje millonario de Cristiano Ronaldo. 

Decathloning y el pimpón del futuro

Lunes, 22 Junio 2009

Mis deportes preferidos se reducen a dos. El primero es ver escaparates, el único deporte que practica Tom Wolfe, según confesión propia del padre del nuevo periodismo (¿Qué otra cosa podía hacer un dandy premanentemente vestido de blanco y con sombrero?) El segundo es menos glamuoroso y tiene millones de seguidores: se trata del decathloning. Así he bautizado a ese impulso colectivo que consiste en acudir con cualquier excusa a la célebre gran superficie comercial a equiparse no se sabe muy bien de qué (eso ya se averiguará en la caja). El objeto de la compra es lo de menos, lo importante es practicar el decathloning. De hecho, estoy convencida de que los mall rats pata negra están más tiempo paseando entre las estanterías, comparando precios, rebuscando tallas, pidiendo auxilio a un dependiente (pero los hay?) que en el gimnasio, la pista de paddel o la estación de esquí. Y lo cierto es que si vas el primer día de rebajas, el decathloning se convierte en un auténtico deporte de riesgo sin nada que envidiar al puenting.

Aparte de los dos mencionados (sí, también soy fan del ikeaing), de cuando en cuando cojo una raqueta de pimpón, un deporte que resulta que ahora se ha vuelto cool, al menos entre las celebridades de Hollywood. Susan Sarandon comentó su afición al tenis de mesa hace un par de meses en medios como New York Magazine y Huffington Post, y así, como el que no quiere la cosa, dejó caer que también hace furor entre colegas como George Clooney, Ed Norton y otros A-listers de la meca del cine. El siguiente paso no era otro que lanzar un ping-pong bar nada menos que en Park Avenue. El chiringuito fashion ha abierto la semana pasada, se llama SPiN, y por supuesto, Sarandon es una de sus principales accionistas y promotoras. No me cabe ninguna duda de que a estas alturas habrá lista de espera para ingresar en el SPiN, (atención a la caligrafía, la mezcla de mayúsculas y minúsculas en una misma palabra es lo más).

Pero para pimpón verdaderamente cool y futurista el prototipo que acaba de salir del MIT, que parece especialmente diseñado para la generación amamentada con los mandos de la PlayStation y la wii. Como la superficie de la mesa seguramente se les antoja demasiado monótona y aburrida, han ideado una mesa que interactúa con la pelota, capaz de hacer proyecciones digitales y emitir sonidos según la situación a escoger: un fondo marino, una batalla… En fin, Susan, quizá tengas que tomar nota, adquirir alguna y “tirar” menos del marketing de celebrities que tantas veces has denostado. 

La mirada

Viernes, 19 Junio 2009

Hoy le han entregado el premio de fotografía de la Comunidad de Madrid a Genín Andrada, excelente persona, profesional de primera y un tipo muy cool. He tenido la suerte de haber trabajo con él en diferentes proyectos y hemos podido hablar largo y tendido sobre el triste porvenir del fotoperiodismo en más de una ocasión. Lo que admiro de la obra de Genín es su aspiración a captar el momento, a mostrar el mundo tal cual es, sin artificios, en una época de tanta escenificación y teatralización, del triunfo del reportaje glamour. Deberíamos algún día hacer una sentada contra el photocall y el set prefabricado, el “no lugar” donde nos vemos obligados a trabajar los periodistas y fotógrafos de prensa a mayor gloria de la promoción de las estrellas del mundo del espectáculo.  Yo les digo a mis alumnos de la Universidad que no acepten una entrevista por teléfono, y tampoco por e-mail, porque a las entrevistas el periodista tiene que ir con los oídos muy abiertos, naturalmente, pero también con los ojos.

Hoy he disfrutado mucho en el acto de la entrega de premios de la CAM con Genín Andrada, Montse Velando y otros amigos y colegas viendo buenas fotos y hablando de estas cosas. Bueno, mucho no; la mitad de mucho. Hace dos días tuve un pequeño problema en la retina y desde ayer he perdido temporalmente la visión del ojo derecho. He tenido una hemorragia en el vitrio y lo único que veo por ese ojo es el Guernica coloreado por Hugo Paniagua pasado por la Thermomix. (Cruzaré los dedos para que todo vuelva a la normalidad en un par de semanas y no tenga que hacerme famosa en calidad de la bloguera tuerta). En fin, querido Genín, gracias por tu mirada y aunque la mía no sea ni la cuarta parte de interesante que la tuya espero recuperarla pronto. Y este es el problema, que el periodista ya no sabe ni mirar a su alrededor.

Las mejores ciudades para vivir

Jueves, 18 Junio 2009

La revista Monocle (como ya dije el en post anterior, la biblia del lifestyle) acaba de hacer pública su lista anual de las 25 mejores ciudades del mundo para vivir (most liable cities), que es como sigue:

1. Zurich

2. Copenhague

3. Tokio

4. Munich

5. Helsinki

6. Estocolmo

7. Viena

8. Paris

9. Melburne

10. Berlin

11. Honolulu

12. Madrid

13. Sidney

14. Vancouver

15. Barcelona

16. Fukuoka

17. Oslo

18. Singapur

19. Montreal

20. Aukland

21. Amsterdam

22. Kyoto

23. Hamburgo

24. Ginebra

25. Lisboa

The Economist Intelligente Unit, sacó hace un par de semanas, su propia lista anual, y entre ambas hay considerables diferencias. Vancouver ocupa la pol position de este ranking mundial de 9 ciudades, 6 de las cuales pertenecen a Australia o a Canadá. La lista se completa con Viena, Zurich y Ginebra.

Los parámetros utilizados por ambas coinciden en algunos aspectos tradicionales de los living index utilizados por otras consultoras y fuentes,  pero, como no podía ser de otra manera, Brûle añade su propio toque de originalidad. De Zurich se destaca su inversión en transportes; en Copenhague se aprecia su mezcla de vida urbanita, asistencia sanitaria, baja criminalidad y ambiente relajado. Monocle destaca Tokio como la megalopolis más habitable del planeta y aplaude su intención de plantar un millón de árboles. Munich es un buen sitio para hacer negocios y mezcla bien su parte histórica con la innovación. ¿Y Helsinki? Bueno, pues, uno de sus grandes encantos es que no tiene Starbucks.

Nota a pie. Me hacen gracias estos informes que hablan estupendamente de ciudades que están en la Conchinchina y quienes los hacen viven, inexorablemente, en Londres. 

Enchufes de hotel

Lunes, 15 Junio 2009

¿Qué es lo primero que hacen los modernos globalitas cuando entran en la habitación de un hotel? Sencillamente combrobar el número de enchufes que hay junto a la cama. Esto es más o menos lo que venía a decir Tyler Brûle en un pequeño cuestionario que publicada ayer un suplemento dominical. Editor de la revista Monocle (que hay que leer, of course) y y columnista del Finalcial Times (su célebre Fast Lane, que también hay que seguir), Brûle es un tipo que me intriga. Realmente no se si es el gurú del lifestyle globalita por excelencia o la caricatura en carne y hueso de los bobos (bourgues bohemios) que retrata con genial maestria el columnista del New York Times David Brooks.

Sea como sea, Brûle sabe mucho de lo que hay que tener cerca de la cama. Cuando no era más que un joven periodista desconocido, un veinteañero freelance ninguneado y mal pagado, recibió dos tiros mientras hacia un reportaje en Afganistán para la BBC. Su interprete murió en el ataque. Su larga comparecencia en la cama del hospital supongo que concluyó con una escena tipo “A Dios pongo por testigo de que jamás volveré a arriesgar mi delicado pellejo y a partir de ahora sólo haré reportajes en salas Vips, bienales de arte, y woorksohps de cocina experimental…”. Una vez recuperado, y con todos estas sabias decisiones en la cabeza, fundó la revista Wallpaper -que a los pocos números vendería a Time por una suma millonaria- y se convertiría en referencia indiscutible del estilo de vida cool.

En fin, he encontrado para los de su especie (que son numerosos) el hotel ideal. Se trata del Marriot, en San Francisco, que como puede apreciarse en la foto, su mesilla de noche bien parece una cabina de producción. Además de tener todo lo necesario para que móviles, smartphones y BB vuelvan a la vida, sus puertos y accesorios permiten ver el contenido de tu portatil en la pantalla de TV de plasma de la habitación.  Dulces sueños, Mr. Brûle.  

El test del placer

Viernes, 12 Junio 2009

Pues sí, en este planeta, nos gusta medirlo todo, ya lo observó el Principito. Hemos desarrollado toda clase de sistemas de pesas y medidas; tenemos todo tipo de índices de fertilidad, fecundidad, producto interior bruto, neto y mediopensionista, en definitiva, un sinfín de indicadores convencionales a los que se suman ahora enfoques novedosos. Desde hace tiempo vengo observando que la felicidad ocupa portadas en publicaciones donde antes ni siquiera era mencionada, como The Economist o Time. Pasado el boom de la inteligencia emocional, parece que llega la hora de hacerse una pregunta tan sencilla como evidente ¿Somos felices? El pequeño Reino de Bután ha establecido el índice de la Felicidad Nacional Bruta y una organización inglesa el Indice Internacional de la Felicidad (Happy Planet Index). Hemos relacionado tanto el dinero con la felicidad  que al revisar el resultados de estos baremos se nos rompen los esquemas. El Cociente Emotivo o emocional empieza a ser mencionado en informes junto al convencional Cociente Intelectual. La capacidad de asimilar conocimientos y comprender conceptos abstractos es importante, pero también lo es la capacidad individual para las emociones, los afectos y los sentimientos. En esta línea, me llama la atención un estudio de la Universidad de Leicester patrocinado por Magnum que ha desarrollado un test para medir el placer. Y es que ni todos tenemos un CI de 160 ni todos experimentamos los pequeños o grandes placeres  de la vida con la misma intensidad, es decir, cada uno tenemos un cociente de placer propio. El proyecto, dirigido por el profesor Alex Linley, director del Centro de Psicología Aplicada, pretende convertirse en el mayor estudio sobre el placer a nivel mundial, un campo sobre el que se ha investigado muy poco, segmentando información por países y detectando los placeres más normales y los más inusuales y sus relaciones con diferencias culturales y antropológicas. La victoria, el poder, el aplauso, el sexo, un helado en verano, una tarde de compras o en el spa…. El placer, como la felicidad, es subjetivo e inherente a cada persona pero yo le auguro un buen futuro a esta clase de iniciativas académicas que permiten cuantificar el placer que se experimenta en la vida y el potencial de cada individuo para disfrutar más. Sobre todo si, como es el caso, nos faciliten consejos personalizados para maximizarlos. (Aquí se puede participar en el test). En fin, si al soldado se le exige un mínimo de CI, y a la modelo cierto índice de masa corporal, tal vez llegará un día en que querramos saber qué tipo de capacidades emociales tienen más desarrolladas nuestros compañeros y cuáles son sus capacidades para disfrutar. ¡Y Dios nos libre del jefe permanentemente insatisfecho aunque se haya doctorado en Harvard!

Los viejos astronautas nunca mueren (los resucita Louis Vuitton)

Martes, 9 Junio 2009

Bill Clinton no pudo ser. Y para Obama ya dijimos en el post anterior que parece demasiado pronto. Así es que Antoine Arnault (hijo del capo del lujo y director de marketing de Luis Vuitton) ha buscado nada menos que a viejas glorias galácticas para protagonizar la próxima campaña de publicidad de la firma francesa, y que aparecerá en medios de todo el mundo a partir del próximo mes de julio. La excusa en este caso es el 40 aniversario de la misión del Apollo 11 (sí, prepárense para ver reportajes de la efeméride hasta en la sopa) y el procedimiento es el habitual: Annie Leibovitz realiza unas cuidadísimas sesiones de fotos, se contrata a unas cuantas celebrities y se cierra el bodegón con un artículo de viaje de la casa del lujo francesa puesto en la escena como el que no quiere la cosa. El cuadro se completa con una nota de prensa en la que se dice que “parte” de los honorarios cobrados por los egregios modelos irá a parar a una ONG (En este caso, la Fundación de Al Gore ¡Qué originales!). La novedad este año, y nada desdeñable, es que por primera vez LV incluye internet en sus campañas de publicidad.

Buzz Aldrin (los otros dos astronautas de la foto no son demasiado conocidos, la verdad) se suma así a la nómina de ”retrocelebridades” que han cobrado últimamente un sustancial cheque por parte de LV: Coppola, Gorbachov, Katherine Deneuve, Sean Connery… Antes se hacía cameos multimillonarios en superproducciones de Hollywood o impartían conferencias egregias, ahora hacen publicidad o participan en realities (según el estatus y el caché de cada uno). No es la primera vez que hablo de las “retrocelebrities” y es un tema por el que siento cierta debilidad. En este caso, lo que más me intriga de este anuncio, es precisamente la intrahistoria de la que nunca tendremos noticia. Parece ser que Arnault Jr tentó al evasivo Neil Armstrong para que posara en la foto encima del pick-up junto a sus colegas. Sin duda hubiera sido un gran paso para Luis Vuitton, pero el célebre astronauta dijo “No, thanks”. Dommage, Mr. Arnault! A mi me encantan estos personajes que dice que no a la Leibovitz, a la grandeur, a Al Gore y a un cheque lleno de ceros y siguen viviendo tranquilamente en Ohio. Los viejos románticos nunca mueren (aunque sean tentados por Louis Vuitton).

Nota a pié. Para curiosos, los otros dos astronautas de la foto son Sally Ride (primera americana en el espacio) y Jim Lovell (del Apollo XIII) y el bolsito de marras se llama Icarus y cuesta unos 1.200 euros. Nos queda el consuelo de que mirar a la Luna, por el momento, es completamente gratis.

Louis Vuitton Underground

Mircoles, 3 Junio 2009

Quienes siguen este blog con cierta frecuencia (gracias por los comentarios, por cierto, son un buen antídoto contra el síndrome del bloguero solitario) saben que no es la primera vez que hablo de la cultura pop-up y de la tendencia creciente a utilizar espacios temporales en el sector del retail. En un futuro estoy convencida de que las tiendas tendrán no sólo escaparatistas, sino curators, directores artísticos, localizadores de interiores y exteriores, en definitiva, equipos capaces de crear unas puestas en escena dignas de una buena producción de ópera. En realidad, el futuro ya está aquí. El nuevo espacio temporal de Louis Vuitton en Tokio reproduce nada menos que la estética de un almacen industrial, con maquinaria para transportar pesos incluida, señalítica ad hoc…. ¿Qué pinta un bolso superferolítico salido de los exclusivos talleres de Asnières encima de una caterpillar? Pues más o menos lo mismo que Gorbachov con una bolsa de viaje de LV pasando junto al muro de Berlín y fotografiado por Annie Leibovitz? Rompernos los esquemas. Jamás me gustó que el padre de la Perestroika se prestara a esa campaña de publicidad,  por mucho que el dinero fuera para su fundación. En cambio, me encanta la idea de Louis Vuitton Underground, aunque el concepto sea un paso más en la “teatralización” de la sociedad actual que tanto detesto.

Nota a pié: He leído que Louis Vuitton para su próxima campaña de publicidad está tentando a Bill Clinton…. Y seguro que ya alguien que piensa en Obama para dentro de unos añitos. Si llega ese día prometo quemar públicamente mi (único y falso, bueno esto me lo callaré claro) bolso de Luis Vuitton en la puerta de su flag-ship store de Campos Elíseos.

Mini Size Me: el tamaño importa

Lunes, 1 Junio 2009

El tamaño importa y mucho. La ley del péndulo nos mueve de una forma un tanto inesperada y brusca de los pasados años del Super Size Me a la tendencia contraria: cuanto más pequeño mejor. La declaración de bancarrota de General Motors, uno de los iconos del imperio del Tío Sam y símbolo indiscutible del american way of life, supone el fin de una época y el comienzo de lo que parece una revisión generalizada de los viejos preceptos. Hoy lo ha anunciado la Admninistración Obama: a partir de ahora Estados Unidos fabricará coches más pequeños. El “Mini Size Me” no sólo afectará al sector del automóvil. La crisis, la sensanción del derroche de épocas pasadas y la creciente conciencia ecológica juegan a favor del tamaño. Lo pequeño se venderá mejor, asegura Jolanta Bak, mi óraculo preferido en cuanto a tendencias de consumo (La oí hace un par de años en una conferencia y me impresionó). Las implicaciones serán de todo tipo: afectará al tamaño de los embalajes de los cereales, a los metros cuadrados de los pisos e incluso a las superficies de los centros comerciales… Por una cuestión puramente psicológica lo pequeño es más cool.

Y ya que he usado mi palabra preferida, explicaré la foto que encabeza este post. En 1999, según leo en Jalopnik, el jefe de diseño de Ford, J.Mays, encargó un coche conceptual a un joven Marc Newson,  ajeno a la industria del automóvil, pero un futuro carck de diseño. El resultado fue el 021c, bautizado así en honor al pantone favorito del diseñador australiano. El prototipo fue rechazo en Ford por varias razones de peso: demasiado pequeño, consumía muy poca gasolina en unos años que el petróleo estaba muy barato y no encajaba en la mentalidad de ciudadano americano. ¿Es la hora de rescatarlo?