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Los viejos astronautas nunca mueren (los resucita Louis Vuitton)

Bill Clinton no pudo ser. Y para Obama ya dijimos en el post anterior que parece demasiado pronto. Así es que Antoine Arnault (hijo del capo del lujo y director de marketing de Luis Vuitton) ha buscado nada menos que a viejas glorias galácticas para protagonizar la próxima campaña de publicidad de la firma francesa, y que aparecerá en medios de todo el mundo a partir del próximo mes de julio. La excusa en este caso es el 40 aniversario de la misión del Apollo 11 (sí, prepárense para ver reportajes de la efeméride hasta en la sopa) y el procedimiento es el habitual: Annie Leibovitz realiza unas cuidadísimas sesiones de fotos, se contrata a unas cuantas celebrities y se cierra el bodegón con un artículo de viaje de la casa del lujo francesa puesto en la escena como el que no quiere la cosa. El cuadro se completa con una nota de prensa en la que se dice que “parte” de los honorarios cobrados por los egregios modelos irá a parar a una ONG (En este caso, la Fundación de Al Gore ¡Qué originales!). La novedad este año, y nada desdeñable, es que por primera vez LV incluye internet en sus campañas de publicidad.

Buzz Aldrin (los otros dos astronautas de la foto no son demasiado conocidos, la verdad) se suma así a la nómina de ”retrocelebridades” que han cobrado últimamente un sustancial cheque por parte de LV: Coppola, Gorbachov, Katherine Deneuve, Sean Connery… Antes se hacía cameos multimillonarios en superproducciones de Hollywood o impartían conferencias egregias, ahora hacen publicidad o participan en realities (según el estatus y el caché de cada uno). No es la primera vez que hablo de las “retrocelebrities” y es un tema por el que siento cierta debilidad. En este caso, lo que más me intriga de este anuncio, es precisamente la intrahistoria de la que nunca tendremos noticia. Parece ser que Arnault Jr tentó al evasivo Neil Armstrong para que posara en la foto encima del pick-up junto a sus colegas. Sin duda hubiera sido un gran paso para Luis Vuitton, pero el célebre astronauta dijo “No, thanks”. Dommage, Mr. Arnault! A mi me encantan estos personajes que dice que no a la Leibovitz, a la grandeur, a Al Gore y a un cheque lleno de ceros y siguen viviendo tranquilamente en Ohio. Los viejos románticos nunca mueren (aunque sean tentados por Louis Vuitton).

Nota a pié. Para curiosos, los otros dos astronautas de la foto son Sally Ride (primera americana en el espacio) y Jim Lovell (del Apollo XIII) y el bolsito de marras se llama Icarus y cuesta unos 1.200 euros. Nos queda el consuelo de que mirar a la Luna, por el momento, es completamente gratis.

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