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Archivo de Diciembre, 2009

Las uvas y el champagne sin salir de la cama

Jueves, 31 Diciembre 2009

Si eres el agente de marketing de Tiger Woods, o si tu estudio de arquitectura tiene macroproyectos en Dubai, tal vez no tengas cuerpo de pasarte la Noche Vieja saludando a unos y a otros de fiesta en fiesta con cara de “¿Crisis? Si me va genial…”En fin, quizá lo tuyo este año sea celebrarlo solo o mínimamente acompañado sin tener que salir de la cama, pero sin renunciar del todo a las viejas tradiciones. Con Sphere Bed lo tendrás todo -o casi- a mano en el confort de las sábanas : conexión con la Puerta del Sol en tu pantalla de plasma, enfriador de champagne, colchón que da masajes…  Sí, como se ve en la foto, la cosa viene bien envuelta en terciopelo rojo… 

Nota a pie: Feliz 2010 para todos y gracias a quienes, como Ito, Jose, Lola, Palmatum, Luisa y demás han escrito a lo largo del año comentarios a los posts, que siempre se agradecen. Blogger Power!

Casas de muñecas

Martes, 29 Diciembre 2009

Nunca es demasiado pronto para explicar a las más pequeñas de la familia que se puede jugar a las casitas sin incurrir en los delirios del universo Barbie o en las antiguallas del estilo victoriano. Así es que, inicia pronto a tu hija, ahijada, sobrinita o hermanita en la vida cool y pídele a los Reyes Magos para ella Villa Sibis, esta casita de muñecas de lo más moderna firmada por los jugueteros alemanes Sirch. Como se ve en las imágenes, no le falta detalle: hasta tiene pabellón de piscina. El único inconveniente que le veo a este regalo: o tus hijas alternan con los niños de Lord y Lady Foster o sus amiguitas del cole van a pensar que son un poco marcianas.

Nota a pié. Aprovecho la ocasión para recomendar la espléndida exposición de Palladio, en Caixa Forum de Madrid.

A bordo con Jeeves

Martes, 22 Diciembre 2009

Será porque prometí en este post probarlo personalmente, será porque, como dice mi vecino de blog, Agustín Velasco, en estas fechas lo más chic es meter en la maleta alguna pieza de las colecciones crucero, será porque el periodismo es el mejor pasaporte, el caso es que aquí me encuentro… en altamar.  Alojada en el Yacht Club del MSC Splendida puedo pronunciar sin reparos uno de mis gritos de guerra preferidos. TGV! Es decir, Thanks God I am a Vip!! Pasada la resaca de la acumulación de objetos, del superconsumo de logo de estos últimos años, el lujo se reorienta hacia las experiencias únicas y a safisfacer de un modo especial a los mejores clientes. Y conforme los cruceros se hacen más populares surgen nuevas iniciativas para no perder clientes por arriba. Y este es exactamente el concepto del Yacht Club que ha lanzado la naviera italiana MSC: una especie de yate dentro de sus buques más modernos, una primera clase con zonas exclusivas, servicios reservados y, no sólo más lujosa que el resto del barco, también mucho más tranquila. Auguro un espléndido futuro a la emergente industria que nos hace sentirnos especiales, mimados, verdaderamente vips.

Y así es exactamente como me siento en este remanso de paz y mimos en medio de las olas. Mi mayordomo se ha encargado de todas aquellas tareas prosaicas que los vips ni siquiera saben que existen. Llevar maletas, arreglar documentación, conseguir una buena mesa en el mejor restaurante del barco, reservar una cita en el spa, recibir mi periódico habitual a primera hora de la mañana en mi camarote aunque estemos en altamar… Mi butler es extremadamente correcto y siempre sonriente; es malgache, circunstancia que encuentro mucho más exótica que la decadencia british de Jeeves, aunque no tenga sus ocurrencias. Realmente aquí hay material para una buena chick lit, ese género ignorado por la crítica literaria que da tantas satisfacciones a las mujeres y a las editoriales, dicho sea de paso. Allan Guillén, responsabe del servicio de concierge y head butler del Splendida es una fuente inagotable de este tipo de historias. “Los verdaderamente importantes son los que menos molestan”, me confirma. Sus anécdotas son propias de estas clase de nueva novela rosa y de las chicas que tratan de emular a Carrie Bradshaw. Me cuenta que este verano, un grupo de amigas españolas alojadas en el Yacht Club solicitó una embarcación privada para ir a Capri de compras cuando el barco se aproximaba al puerto de Nápoles. Muy chick lit, francamente.

La vuelta de los servicios de mayordomía es un hecho en toda la industria del turismo de lujo. Jeeves no ha muerto, siemplemente ya no se aloja en las mansiones de la campiña británica y ahora trabaja en nuevos escenarios. Si el MSC Cruceros los ha incorporado a algunos de sus barcos, Meliá ha hecho lo propio bajo la etiqueta Red Globe en algunos de sus hoteles de lujo como el Colón de Sevilla. Si hace unos años se llevaban las plantas de hotel para ejecutivos ahora lo que se lleva son las “zonas vip”, con asistentes personales, check in diferenciados y todo tipo de servicios para facilitar la vida a los buenos clientes. Los globalitas tienen sus mejores aliados en las terminales de clase business y primera de aeropuertos como los de Singapur y Doha. Un mayordomo les recibe en la puerta y se encarga de todos los engorros relacionados con el vuelo. Incluso creo que tienen un boogie a su servicio para llevarles de un sitio a otro (Tal vez en la T-4 deberían tomar nota).

En fin, aquí en altamar, no hacen falta este tipo de vehículos, aunque con las actuales dimensiones que han adquirido los megayates no lo descarto en un futuro. Este es mi segundo crucero. Hace años hice otro fuera de ruta, desde Cadiz a Venezuela, entrando por las bocas del Orinoco. Inolvidable. Los días de navegación le reconcilian a uno con el “slow travel”, otra de las tendencias que creo que tendrá igualmente futuro en el llamado “high end travel”. Si los globalitas viven inmersos en la vorágine de los espacios urbanos y el tiempo acelerado, sus vacaciones serán cada vez más verdes y lentas. En mi “wish list” pondría estos dos viajes: Venecia-Sudáfrica en barco por la costa Oriental de Africa y Ciudad del Cabo-El Cairo en el espléndio tren Rovos. Como los Reyes Magos vienen pronto, quién sabe… Por lo que veo, esto de estar en cubierta mirando al mar invita a soñar, como cantaba Jorge Sepúlveda, viendo lo despacito que pasa el tiempo. Slow, slow, todo un lujo que nos devuelve al mundo de Jeeves.

Oficinas con sabor a Vespa

Jueves, 17 Diciembre 2009

De vez en cuando surgen ideas interesantes para amueblar la oficina que merecen ser tomadas en cuenta. La opción de hoy creo que es un buen complemento para darle un toque a un espacio de trabajo que, inevitablemente, tendremos que amueblar con estanterias y mesas de Ikea por aquello de la crisis. En fin, aquí dejo esta silla de trabajo para los que lleven la moto en las venas. Es vintaje, es retro y es reciclado. Definitivamente cool. Las realiza Bel&Bel, un joven estudio de Barcelona. Si encima son cómodas….

Las vacas con nombre dan más leche

Martes, 15 Diciembre 2009

Este fin de semana se ha publicado uno de mis suplementos preferidos. Se trata del número anual que el NYT Magazine le dedica a “The Year in Ideas”, las mejores ideas del año, una interesante brújula que indica hacia dónde nos dirigimos y cuáles son los caminos por los que avanzamos (o retrocedemos). En fin, aquí dejo el enlace para el que quiera echarle un vistazo, merece la pena. Entre las investigaciones e innovaciones que recoge el reportaje hay una que quisiera comentar. Según se deduce de una serie de estudios universitarios y científicos citados por el New York Times, las vacas con nombre dan más leche. Bautizarlas no es sólo una cuestión caprichosa del ganadero, sino que puede ser una decisión de negocio. Los datos parecen irrefutables: hasta un 6 por cierto más de leche anual entre una vaca con un numerito en su crotal y una que se llame Princesa Letizia (si está muy flaca, ¿por qué no?) o Vaca Paca. “Las vacas con nombre reciben un trato más humano y afectivo, por lo que se sienten más felices y dan más leche”, explica uno de los expertos citados. Esto me reafirma en mi teoría del “salario emocional”. Por supuesto que nos sentimos muy a gusto si nos pagan bien, pero no todo es dinero. En la sociedad líquida, donde las relaciones laborales son cada vez más difusas y laxas, cuando no inexistentes, la idea de sentirse bien tratado creo que será cada vez más tenida en cuenta. Si la vaca que recibe su dosis diaria de “pasto emocional” produce más leche, la cosa no tiene ya ninguna duda. O nos quedará la duda de que se aprenden nuestros nombres sólo para que demos más leche….

Kleenex remotos y shopping creativo

Sbado, 12 Diciembre 2009

El sano ejercicio televisivo que practican los chicos de “Sé lo que hicísteis” y que consiste en criticar y reirse de lo que hacen sus colegas de otros programas creo que debería trasladarse al papel. Rompamos la regla del perro no come perro, como se dice en el argot. Pues bien, es casi imposible abrir estos días una revista o un suplemento sin toparse con el inevitable reportaje sobre los regalos navideños, cuyo fin es principalmente atraer publicidad y no facilitarle a usted, querido lector, el engorro de sus compras navideñas. Lo practico está de más en estos planteamientos superfashion, supercool, esto es lo más, wow, cómo mola de 5 a 500.000 euros. Luego están las etiquetas que, inevitablemente, les asignan a las categorías de receptores de las propuestas. Tecnofashionistas, retro geeks, etno-chupi-guays, bobo-urbanitas, eco-chorras-solidarios…. “¿Me podría indicar a que categoría pertenece mi cuñada Pepita? Como que no la veo en ninguna, fracamente. ¿Cree que le gustaría a mi marido el helicóptero de Hermes de 1 millón de euros que sale en su reportaje? Es que estoy dudando entre eso y el frasco de colonia Varón Dandy de todos los años”. Lo que mola es ser original, y para eso, nada como acudir a la celebrity de turno que se tira el rollo para quedar como el más listo-cool-soy lo más de los encuestados con propuestas de regalos navideños. Y claro, en vez de decir, regalale a tu pareja una escapada romántica a Marruecos, suelta cosas como esta: “Lo importante es el packaging. Coge una lata de conserva, vacíala, rellénala con harina previamente tostada y pasada por un tamiz de henna. Llévatela al zoo. Cómprate unos cacahuetes y da de comer a los camellos. En un descuido de los animalitos, arráncales un par de pelitos y los metes en la lata con la harina tostada y la henna. Vete un viernes a la mezquita de la M-30 y convence a un joven para que te escriba en árabe la siguiente frase en un trozo de papel hecho a mano que te ha traido una amiga de El Cairo: “Nos vemos en las dunas de Merzouga. He encontrado el gampling perfecto donde perdernos unos días en el desierto”. Coge la lata con la harina, la henna, los pelos de camello y el mensaje en árabe y rocíalo todo con Eau Bereber  y pónselo debajo del árbol de Navidad la noche de Reyes junto a su zapato. Bueno, mejor, cuando esté dormido, se lo cambias por esas babuchas de Dior que le regalaste por su cumpleaños. ¡Ya verás que cara pone cuando descubra todo a la mañana siguiente!”.

En fin, para no ser menos a la hora de hacer shopping creativo que es lo que se lleva ahora,  o simplemente, porque tengo un buen catarro, esta es mi propuesta para este año: Un gran paquete de kleenex con control remoto para que ni te tengas que levantar de la cama a buscar el dichoso pañuelo cuando estás hecha unos zorros…

Ocupemos Ikea

Mircoles, 9 Diciembre 2009

No es que esté obsesionada con Ikea, ni mucho menos, pero me parece un escenario muy contemporáneo que refleja lo que somos. La escena rodada en los célebres almacenes para la comedia 500 Days (with Summer) me resultó bastante identificable con los espacios y las experiencias personales de los tiempos que corren. Pero a lo que íbamos. Un grupo de arquitectos, diseñadores, programadores y otras subespecies de la llamada clase creativa le han dado un nuevo significado a mi querido verbo “Ikeaing”. Según veo en The Pop Up City,  para protestar por la escasez de espacios de trabajo en el centro de Hamburgo, un nutrido grupo de estos profesionales decidió tomar al asalto y de forma pacífica uno de sus grandes espacios del gigante sueco en la citada ciudad alemana. La consigna: ve allí para trabajar, convoca una reunión, queda con tus colegas para discutir tu proyecto… La jornada transcurrió con normalidad y hasta con la colaboración de la propia firma, cuyos empleados (¿pero los hay?) respondiendo órdenes de arriba se mostraron solícitos con los invasores. Una buena estrategia de marketing, obviamente que se alínea con el espíritu independiente de la marca.

La gente reclama nuevos espacios de trabajo y se ensayan nuevas fórmulas. Ya he hablado alguna vez del coworking y de las oficinas colaborativas, donde freelances huyen de la soledad y del aislamiento de sus oficinas caseras y de la carestía de los alquileres convencionales. Buscan la polinización cruzada (de ideas, se entiende). Si en los albores de la sociedad de la información, el escenario cool por excelencia era el garaje donde los geeks montaban y destripaban circuitos, ahora se lleva el viejo almacen de espíritu wiki donde derrochar talento y atraver a equivocarse… en compañía. Me apunto. ¿Será una utopía? 

El metro más cool

Mircoles, 2 Diciembre 2009

Como diría mi hijo mayor, este si que es un vagón “currao, currao”. Sí lo han adivinado, mi fin de año se presenta familiar, convencional, pura tradición, las campanadas de la 1, los nervios de las uvas… no todos los coolhunters vivimos a todas horas en plena tendencia, afortunadamente. Pero para los que sí vivirán lo más el primer día del año, he aquí una de las citas que dará que hablar.

Ministry of Sound, uno de los templos de los dj’s, se traslada esa noche al 02 Arena de Londres, y lo hace derrochando ingenio. Para calentar motores, ha hecho públicas una imágenes de cómo “customizará” unos cuantos vagones de la Jubilee Line (la línea de metro que llega al escenario del concierto) con estos espectaculares interiores, que además llevarán equipos de sonido ad hoc. Los artífices del proyecto creo que han hecho una campaña de marketing genial, pues a un mes vista, está imagen ya circula por la red y es de suponer que esa noche todo el mundo se hará una foto en el vagón que (pasada la borrachera) subirá a la red o pondrá el video de marras en YouTube. Ya se sabe, efímero, inesperado, fuera de contexto, espectacular y con mucha imagen. ¡Eureka! Desde que vi aquello de Luis Vuitton Underground, me da la sensación de que todo el mundo se apunta a hacer cosas interesantes bajo tierra.

Nota a pié: Mi plan B alternativo ( y un tanto irrealizable) a las campanadas de la 1: