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El granjero galáctico y el cash-flow

Ni soy admiradora de Brigitte Jones, ni muy amiga de las célebres New Year’s Resolutions. Sin embargo este año, para variar, me he propuesto una. Ahora que he asumido una mentalidad empresarial, expresaré mi determinación con palabrería técnica para que suene más profesional: este año trataré de convertir mi know-how en cash-flow. Claro que, con los tiempos que corren, esto puede ser una proeza mayor que la de la señorita Jones tratando de embutirse en un vestido de la talla 38. Ahora bien,  ¿y qué puede hacer alguien con olfato cool, habilidades de trendscouting  y gusto por las novedades de la buena vida? Muy sencillo: convertirse en un “lifestyle consultant”. Aunque no se muy bien en qué consiste, a esta profesión emergente le auguro mucho futuro. Tenemos asesores financieros, fiscales, médicos de cabecera, consultores genéticos, terapeutas, entrenadores personales, nuestra empresa nos facilita coaching…. ¿Qué tal si alguien nos aconseja sobre cómo emplear mejor nuestro escaso tiempo libre? La web ya no es una aliada, sino un problema: el exceso de oferta se vuelve desalentador. Es el momento de convertir la información en inteligencia. (Suena un poco Bond, James, Bond, pero lo que importa ahora es conseguir información relevante para uno y en un momento y lugar concretos. Lo que el gurú Alfons Cornellá llama ibicuidad, la capacidad de ayudar a discernir cuál es la mejor opción de las muchas disponibles en un contexto determinado.)

En este nuevo sendero de la consultoría sobre estilos de vida, un primer consejo para esos empresarios que quieran practicar el noble arte del networking avant la lettre: nada de cacerías, ni de yates, ni de torneos de golf, ni de fincones a lo Mario Conde. Nada de todo eso, pura vieja escuela. A mis clientes les aconsejaré que se compren una granja, cambien el Ferrari 450 por un sencillo tractor, guarden en el trastero los Callaway y cojan el pico y la pala. Nada más cool que invitar a sus amigos, colegas, admiradores, competidores o colaboradores a su pequeña granja. Pero, por favor, no plante en ella olivos, ni abra su pequeña bodega. Esto también es vieja escuela y además bastante snob. Muy Mario Conde nuevamente. Estamos hablando de zanahorias, de tomates, de puerros y su modelo no puede ser de ninguno modo el ex-presidente de Banesto sino el magante cool por excelencia, Richard Branson. Sin abandonar sus planes galácticos, la última aventura del presidente de Virgin Group es precisamente esa. Se trata de Natirar, un eco-conglomerado en New Jersey con orondas ovejas, granja, resort, escuela de cocina, cottage… con vocación de convertirse en un futuro en la “it escapada” para los neoyorquinos del Upper East Side… Este sí que sabe de know-how y de cash-flow, con fuerza de gravedad y sin ella. Tomaré nota para mi nueva consultora.   

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2 respuestas a “El granjero galáctico y el cash-flow”

  1. lolaaldaba Dice:

    Creo que vas a tener un gran éxito, en esa nueva etapa. Nada de golf, a recolectar nabos a las seis de la mañana. Con el relente. Y nada de camuflados vestidos para matar, sino con un sencillo buzo de los de toda la vida. !Mola!

  2. Palmatum Dice:

    Y por favor que las ovejas sean reales, prohibido Farm Ville.

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