Blogs

Archivo de la categoría ‘diseño’

El garaje de Ralph

Mircoles, 29 Diciembre 2010

La versión genuina de Vanity Fair (la patria se empeña en copiar al ¡Hola! y saca en portada a Isabel Preysler y familia) se asoma en el número de enero al garaje-museo de Ralph Lauren. El responsable de vestir casual a José María Aznar y a media humanidad pija con las camisas del caballito y el jugador de polo, posee una de las colecciones de coches más valiosas del mundo, como se puede ver aquí. ¿Decadente, cool, ostentosa, wow o sencillamente una pasada? En cualquier caso, este tipo de reportajes enganchan. El estudio de arquitectura A-cero, artífice de los casoplones de ese ghetto para ricos y famosos que es La Finca, está ofreciendo un lamentable espectáculo televisio sobre cómo se vive en sus mansiones, sólo comparable al exhibicionismo barriobajero practicado en Gran Hermano. En plena crisis, el lujo es la mejor evasión… aunque sea catódico o de garrafón.

Calzoncillos a prueba de escaners de aeropuerto

Jueves, 16 Diciembre 2010

Ni Armani, ni Calvin Klein, ni esos con incrustaciones de Swarosvski (no los he visto pero intuyo que existen) ni aquellos que se enseñan a todo el personal llevando el vaquero caído en plan cool. Lo último de lo último en calzoncillos son estos modelitos high tech, cuya principal virtud es que no dejan ver las partes más privadas del cuerpo cuando uno pasa por los polémicos escaners corporales que las autoridades plantean instalar en los aeropuertos. El invento, bautizado con el nombre de “Privates”, lo firma Stephen Russell, fundador de 3VR Security que en colaboración con Betabrand ha desarrollado estos prototipos y ahora busca a cincuenta aguerridos viajeros frecuentes que los prueben a ver qué pasa. Mi modelo preferido es el que pone I love TSA (Transportation Security Administration), pero vamos, no estaría mala recordarle a Mr Russell que las féminas también viajamos en avión y tampoco nos seduce demasiado la idea de que nos vean como Dios nos trajo al mundo.  

Fiesta en Colette y odisea en Charles de Gaulle

Domingo, 5 Diciembre 2010

Este post nació con la clara vocación de ser el más cool del año. Dos días en Paris con un programa que incluía fiesta en Colette para la presentación del Gabinete de Curiosidades de Thomas Erber, desayuno en Costes con el editor de Gatsby, curiosear por la antigua piscina del Hotel Lutetia reconvertida espectacularmente en la primera tienda de Hermes en la rive gauche, comida en el Hotel Royal Monceau, lo mejor de Philippe Starck que he visto en mi vida… Todo esto lo he hecho y prometo que lo iré contando… pero quizá no estoy en condiciones psicofísicas de hacerlo en este momento… Abandono mi puesto de trabajo, espero que sin causar prejuicios, ni desencadenar estados de alarma. No creo que sea necesario militarizar mi modesto blog. Sí, lo han adivinado… Mi vuelta de Paris ha sido una odisea que ha incluido unas cuantas horas de espera y desconcierto monumental cuando llegué el viernes por la tarde al aeropuerto de Charles de Gaulle, búsqueda kafkiana de alguna manera de volver a Madrid y largo y curioso viaje de retorno. Tren nocturno Paris-Irún amenizado por los ronquidos de mis desconocidos compañeros de literas, autobús Irún-Bilbao, nuevo autobus (tras unas cuantas horas de espera) a Madrid, con técnica y gélida parada en una nevada Lerma. ¡Quién me iba a decir a mi hace dos días que mi escapada a lo más cool de Paris iba a terminar con un pincho de morcilla de Burgos! Si esto no es turismo experimental…  

Te escucho ergo apago mi iPhone

Jueves, 18 Noviembre 2010

El otro día comí con un persona que, entre bocado y bocado,  no dejó de chequear ni un segundo su BlackBerry (bien apodada “crackberry”, dicho sea de paso), incluso llegó a contestar unos cuantos e-mails. Y no, el teléfono no era rojo ni estábamos en medio de la crisis de Bahía Cochinos. Afortundamente no era fumador ni de cohibas ni de cigarrillos, porque sino, además de lo dicho, hubiera abandonabo el comedor entre plato y plato para echar un pitillito, como luego me sucedió con otros comensales en una cena de trabajo. Fantástico. Por eso he pensado en este estupendo complemento como regalo de Navidad para algunos de mis colegas-jefes-conocidos-clientes….. Esto si que es una prenda inteligente y no los tejidos ergo-ciber-futuristas que fabrican para los uniformes de las fuerzas especiales de la US Army.

Hasta el infinito y más acá

Viernes, 22 Octubre 2010

Hoy se inaugura oficialmente una de las pistas del espacio-puerto SpacePort America, en Nuevo Méxio, desde donde despegarán las naves pioneras del turismo espacial, la célebre aventura para ricos patrocinada por Richard Branson y su compañía Virgin Galactic. El proyecto es obra del estudio Foster&Partners y creo que he comentado aquí que, en cierta ocasión, tuve la suerte de que el arquitecto responsable del mismo, Grant Brooker, socio de la firma inglesa, me explicara con estusiamso y detalles el proyecto en la espectacular sede del estudio en Londres. Como puede verse aquí, este sueño galáctico ya no está sólo formado por renders, vistosas imágenes y simples recreaciones virtuales. La aventura avanza y con determinación, tanto en tierra como en arie. Hace unos quince días, la nave nodriza WhiteKnightTwo y la que será proyectada hacia la Línea Karman (aunque sin sobrepasarla, y por tanto sin salir al espacio exterior) hicieron su primer vuelo con éxito. Parece que se van cumpliendo etapas.

Al margen de lo que comenten millonarios más o menos snobs que se apuntan al deporte de moda de ver la curvatura de la Tierra y experimentar por unos segundos la ingravidez, en Nuevo México se siembra algo ambicioso a lo que habrá que estar atentos. El estado gobernando por Bill Richardson aspira, con éste y otros proyectos, a convertirse en un hub espacial, y sacar tajada del filón de las actividades comerciales y privadas derivadas de los viajes suborbitales. El Cabo Cañaveral del Siglo XXI, digamos. Y esta aventura trasciende con mucho los comentarios superficiales del lotero de Sort (uno de los primeros que viajará con Virgin Galactic) y otros e implica a hombres como Burt Rutan, Paul Allen y Richard Branson, dispuestos a llegar al infinitivo, y sólo por el momento, un poco más acá.

Un helecho en mi autobús

Viernes, 8 Octubre 2010

Ahora que en Madrid tenemos la flota de autobuses urbana dotada con wi-fi (¿De verdad, Sr. Gallardón que ésta es una prioridad tal y como están las finanzas municipales?) resulta que lo verdaderamente cool es colocar unas cuantas macetas en los techos del transporte público colectivo. En un interesante ejercicio de “thinking out of the box”, el diseñador Marco Castro ha desarrollado el proyecto Bus Roots, una forma bastante imaginativa para ampliar las superficies verdes en ciudades con demasiado asfalto. El de la imagen ya rueda por las calles de Nueva York.  Y ya no se trata de llamativas acciones de “green guerrillas”. Con las nuevas técnicas de jardinería, la preocupación por el exceso de emisiones de CO2 y esta mentalidad urbanita-ecolo,  tengo la sensación de que en un futuro veremos, afortunadamente, plantas en lugares bastante inesperados. Ya no se trata tanto de ir al campo, como de traer el campo a la ciudad.   

48 horas en Milán

Martes, 5 Octubre 2010

Segundo mandamiento del decálogo cool: dejarse caer al menos un vez al año -preferiblemente dos- por Milán. Et voilá! He aquí un resumen un tanto apresurado de lo que ha dado de sí mi peregrinación al templo de las tendencias del diseño.

Efectivamente, y como dijo no recuerdo qué gran director: Italia es un país de buenos actores y si hay alguno malo, éste se dedica al cine. En este gran plató que es Milán, 48 horas dan para un buen largometraje. Paisaje, personaje y atrezzo de primera. Imposible ponerle título a la película (¿Milagro en Milán?, como aquel clásico del neorrealismo) En calidad de turista y sin necesidad de recurrir a ninguna acreditación como periodista, he visto en acción a Berlusconi en plena ”Fiesta de la libertad” (léase mítin); a su Eminenza el Cardenal Arzobispo de Milán, Tettamanzi (papable en su día), oficiando en un Duomo repleto de uniformados, en la misa del 150 Aniversario de la creación de la Guardia Urbana; a un montón de anónimas y escuálidas top models en las postrimerías de la Semana de la Moda de Milán comiendo media hoja de lechuga en el sushi bar de La Rinascente. Anónimas y no tanto. ¿Será posible que en el plazo de tres semanas haya visto en dos ocasiones a Naomi Campbell en dos ciudades distintas y por casualidad? Esta vez  no ha sido en el Cipriani, sino en el Bulgari Hotel, otro resort que es una auténtica joya a tiro de piedra de Montenapoleone. 

Como no podía ser de otra manera, aproveché para ver algún hotel que otro. Maison Moschino abrió hace unos meses en la antigua estación de tren que unía Milán con Monza. Interesante y divertido. Lleno en la Fashion Week. Finalmente me alojé en el NH Touring, excelente relación calidad-precio y muy bien situado. Buen ambiente urbanita cool y fauna fashion sin caer en excesos. Para bolsillos con más poderío y logo-victims pronto abrirá el Hotel Armani. Visité la tienda y el café. Nada que resaltar, excepto la interesante librería junto al Café Armani, dentro del complejo, dedicada al diseño y a la moda. Si en la época de Coco Chanel, las grandes firmas de moda comenzaron a explotar el filón de la perfumería, ahora es el turno de los cafés, hoteles y “sitios de experiencias”. En Milán convive el logo a gogo de las grandes marcas con exquistios establecimientos pequeños, tan creativos como recónditos, que merece la pena visitar en calles como Via Brera o el barrio de los antiguos canales. Y lo mejor de todo es que uno puede encontrarse a la vuelta de la esquina con una tienda como Skitsch, con todas esos diseños alucinantes de los que tanto hablo en este blog. Pero esta vez, sí, los he visto en vivo y en directo. Como la fantástica bicicleta estática Ciclotte, de Luca Schiappati…. diré que tomen nota en mi centro de rehabilitación. Por de pronto, me compré un paraguas asimétrico del que hablé en una ocasión y cuya forma permite que puedas ver por delante y que no te mojes por detrás. Y como broche final: la visita al templo de los templos, 10 Corso Como. Alucinante, naturalmente. Lástima que exploten tanto su propio brand…. lleva camino de dejar de ser tan cool.  

Arquitectura de papel y el efecto Guggenheim

Martes, 28 Septiembre 2010

El decálogo cool incluye sentarse a la mesa de cuando en cuando con un arquitecto. A ser posible con un gran arquitecto, naturalmente. Yo he tenido el enorme privilegio este fin de semana de compartir una pequeña mesa a la hora del aperitivo con Shigeru Ban y Martha Thorne. Los no muy versados en la materia (entre los que me encuentro, evidentemente) puede googelear ambos nombres: el primero es un eminente arquitecto japones célebre por el uso de materiales como el papel y el cartón en algunas de sus creaciones, también por su labor humanitaria en aquellas zonas devastadas por terremotos u otras catástrofes, como Kobe o Haiti, donde de forma desinteresada ha proyectado infinidad de edificios “express” para dar casa a quienes lo perdieron todo. Martha Thorne es la directora ejecutiva de los premios Pritzker. Y ahora lo que no viene en Google: dos personas realmente agradables e interesantes, en las antípodas de los “starchitects”, con las que se puede pasar un rato inolvidable hablando de lo divino y lo menos divino sin tener que caer en aburridas conversaciones sobre sostenibilidad, urbanismo, el fondo, la forma y todas esas cosas. Al final, te das cuenta que se habla mejor de arquitectura simplemente reflexionando sobre nuestro día a día  o cómo vivimos.

Shigeru Ban está este año de “rabiosa actualidad” por la reciente inauguración de la “sucursal” del Pompidou en la ciudad francesa de Metz, una obra de la que se ha escrito mucho -generalmente muy bien- y sobre la que se dice que sus promotores buscan el deseado “efecto Guggenheim”: dinamizar la región de la Lorena y atraer un buen número de visitantes a Metz. El tiempo lo dirá. Al margen de si se busca nuevamente el edificio-icono, la postal, he de decir que, personalmente el edificio me encanta, aunque, como ya ocurriera en su día con la torre Agbar de Nouvel, la obra de Ban está en esa fase inevitable en la que todo el mundo intenta sacarle extraños parecidos. Por lo pronto, gana el apodo de “la casa de los pitufos”. El arquitecto japonés, por cierto, tiene un gran sentido del humor y me pareció que todas estas cosas se las toma estupendamente. Su vida es la de un auténtico globalita: vive una parte del tiempo en Japón y la otra en París;  y el resto de acá para allá en aeropuertos de todos los continentes. Yo le ví justo antes de coger el avión que le llevaría de Madrid a Tokio (vía París), tras dar una conferencia en Segovia organizada por la IE University. Hablaba con entusiasmo de su paseo matinal por los alrededores del acueducto. “La mejor escuela para un arquitecto es viajar, conocer sitios nuevos, observar” me dijo. Claro que, naturalmente, para que de todo eso salga buena arquitectura hay que hacerlo con su extraordinaria sensibilidad y su inteligente mirada.

El transporte según Marc Newson

Mircoles, 15 Septiembre 2010

Una vez más me rindo ante los trabajos de mi diseñador preferido, Marc Newson, claro que en ésto no soy nada original, pues el australiano es probablemente el número uno mundial: el Rafa Nadal del diseño. Y como éste, ahora triunfa en Nueva York. La prestigiosa galería Gagosian expone desde ayer y hasta el próximo 16 de octubre una muestra temática dedica a los trabajos que Newson ha realizado desde 1999 relacionados con el mundo del transporte. La genialidad y originalidad de Newson quedan patente en prototipos conceptuales de aspecto futurista para los interiores de las aeronaves del turismo espacial, en las motoras retro que reviven el espíritu de la dolce vita en la Riviera o en los pequeños y coloristas utilitarios con un ligero aire de comic. Nutrirán igualmente los atascos del futuro, pero sin duda tienen un aspecto mucho más amable que los 4×4.

Los huevos de avestruz de Louis Vuitton

Lunes, 13 Septiembre 2010

Con el fin del verano retomamos el noble oficio de ir de escaparates, que, como ya he dicho en alguna otra ocasión, es el deporte preferido de Tom Wolfe. Si el padre del nuevo periodismo se pasea estos días por la mítica Bond Street (quizá se compre allí los zapatos blancos que hacen juego con sus célebres trajes a tono) encontraría algo que creo que merece la pena.

La tienda de Louis Vuitton en el corazón de Londres sorprende a los paseantes con un escaparatismo centrado en los huevos de avestruz. Lo interesante de la propuesta es que cada tres o cuatro días, se abre uno de estos huevos mostrando un nuevo zapato, bolso o complemento.

La historia me ha recordado un poco a los célebres huevos Kinder sorpresa que tanto gustan a los niños, pero en este caso para los más creciditos (y no por ello menos caprichosos). Aunque la marca no es precisamente de mis preferidas, me quedo con la idea de diseñar escaparates dinámicos en la línea de las instalaciones que hemos visto en otros establecimientos de lujo.