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Archivo de la categoría ‘moda’

Los huevos de avestruz de Louis Vuitton

Lunes, 13 Septiembre 2010

Con el fin del verano retomamos el noble oficio de ir de escaparates, que, como ya he dicho en alguna otra ocasión, es el deporte preferido de Tom Wolfe. Si el padre del nuevo periodismo se pasea estos días por la mítica Bond Street (quizá se compre allí los zapatos blancos que hacen juego con sus célebres trajes a tono) encontraría algo que creo que merece la pena.

La tienda de Louis Vuitton en el corazón de Londres sorprende a los paseantes con un escaparatismo centrado en los huevos de avestruz. Lo interesante de la propuesta es que cada tres o cuatro días, se abre uno de estos huevos mostrando un nuevo zapato, bolso o complemento.

La historia me ha recordado un poco a los célebres huevos Kinder sorpresa que tanto gustan a los niños, pero en este caso para los más creciditos (y no por ello menos caprichosos). Aunque la marca no es precisamente de mis preferidas, me quedo con la idea de diseñar escaparates dinámicos en la línea de las instalaciones que hemos visto en otros establecimientos de lujo.

Spaving

Lunes, 11 Enero 2010

Pertechada en mi shopping bag XXL, armada de valor, desafiando el frío polar madrileño, me he metido en el fragor de la batalla las rebajas. Mientras revolvía en un montón de ropa interior de La Perla y escondía un pijama al fondo de una estantería para que nadie más lo viera, me he acordado de una palabra que me encanta: Spaving. Claro que estos quiebros “pseudo-intellos” me hacen perder la concentración y, al final, otra jovencita encontró antes que yo la faja fucsia modelo Bridget Jones que promete reducir hasta dos tallas. Spaving es un mix de las palabras inglesas spending y saving y significa algo así como gastar con la sensación de estar ahorrando. Y da en clavo. Esa sensación de llegar a casa con la Visa humeante, quitando las etiquetas de Chanel en el ascensor, pletórica y con una satisfacción interior muy similar al haber abierto una cuenta de ahorro, me fascina. Y luego, lo mejor: fardar con las amigas de la ganga, de lo que te has “ahorrado” en tu shopping por la Milla de Oro, quedar como la campeona de esta nueva casta llamada “smart consumer”. De un tiempo a esta parte, el nombre del juego no es otro que presumir de que vas vestida de Zara. “Qué chaqueta tan mona, ¿es de Prada? No, de Zara”. Y quedas como la tipa más guay de la pandilla, porque claro, lo de ir mona de Prada no tiene ningún mérito, pero si vas de Zara…. es que has sacado la estilista que (al parecer) todos deberíamos llevar dentro. En realidad la película debería haberse llamado “El diablo se viste de Zara”, porque es el imperio de Amancio Ortega el nos hace sacar ese pequeño demonio que llevamos dentro…

Nota a pie. En la imagen, el colmo de los colmos: un bolso de Chanel de piel que supongo que costará un riñón y que inmita a las bolsas de papel que dan gratis en las tiendas de la firma. Lo confieso, me encanta. A este paso, van a hacer bolsos auténticos que parezcan modelos falsos del top manta. Esto sí que sería lo más.

¿Sería capaz de llevar un único traje todo el año?

Lunes, 9 Noviembre 2009

La otra noche fui a ver Julie and Julia, una película simpática pero totalmente prescindible que básicamente sirve para decir: “Si es que Meryl Streep puede con lo que le echen”. El argumento reproduce la historia real de una blogger de Nueva York que salta a la fama por cocinar durante 365 días (y comentarlo en su blog) las recetas de un clásico de la literatura gastronómica en Estados Unidos que desentrañaba los secretos de la cocina francesa a las amas de casa norteamericanas. Esta historia me ha recordado a otro reto que mantiene otra joven blogger en la actualidad y cuyo proyecto encuentro mucho más interesante y contemporáneo. Sheena Matheiken, estilista de origen indio, se ha propuesto vestir durante 365 el mismo vestido negro que aparece en la foto. (Por razones de higiene tiene siete copias del mismo modelito). Eso sí, cada día, como se puede ver en su blog , la chica aparece mucho mejor vestida que el común de los mortales con el armario lleno de ropa de Zara o de Prada. Cuestión de estilo y de saber adaptarlo a cada ocasión. Los diferentes complementos que utiliza son, por lo general, prendas recicladas, creaciones indies y demás. ¿Cuál es la idea detrás de The Uniform Proyect? Pues conectar con la nueva frugalidad cool y demostrar que la austeridad y el consumo moderado agudizan el ingenio. Además, la artífice del proyecto se apunta a las causas solidarias y al micro-fund rising vía internet:  la recaudación de su proyecto irá a parar a la Fundación Akanksha, que promueve una mejor educación para las clases más desfavorecidas en India. (A fecha de hoy, el blog lleva recaudados más de 28.000 dólares). Y sí, queridos lectores, el modelito se ha convertido en el “hit” de la temporada. Todo el mundo quiere tenerlo, he visto reseñas del proyecto en el NYTimes y en diferentes cabezeras de moda de Estados Unidos. ¿Qué habrá dicho de él Ann Wintour? Como diría, el Rhett Butler: “Francamente, querida, me importa un bledo”. Esta jovencita parece que ha sabido conectar con los aires de los nuevos tiempos al margen o por encima de lo que digan las diosas del front-row. 

¡Vamos de showpping!

Mircoles, 28 Octubre 2009

Ayer tropecé por casualidad con una palabra que me enganchó: showpping. Estaba escrita en una pared, de hecho creo que era un cartel que anunciaba la actuación de un grupo o algo así; como yo iba en un taxi no tuve tiempo de verlo con más detalle. La he googeleado esta mañana sin demasiado éxito: la mayoría eran erratas de shopping y en realidad no he encontrado nada que haga referencia al sentido que yo le quiero dar al palabro. Pero no importa, porque el término me viene al pelo para describir una tendencia interesante, que no es otra que la mezcla entre espectáculo (show) y consumo (shopping). Especialmente en tiempos de crisis, “The showpping must go on”. Si las tiendas están vacias, más vale que hagas algo diferente, especial, con gancho, preferiblemente en vivo y en directo, para atraer la atención del personal. La Fashion Night Out the Nueva York, celebrada el pasado mes de septiembre en el marco de la semana de la moda, es un buen ejemplo de lo que creo que va a ocurrir en los próximos años: instalaciones pop-up, performances en grandes almacenes de referencia como Saks o Bergdorf’s, apariciones de celebrities (inevitable Vicky Beckham), presencia de diseñadores en sus corners (sí, hasta Oscar de la Renta tuvo que trasnochar), escaparates o instalaciones con modelos de carne y hueso, sorteos, fiestas de diseñadores independientes…. Sí, lo han adivinado, todo un éxito. Una especie de noche en blanco consumista, una tendencia que a otra escala ya están haciendo algunos barrios de diferentes ciudades. Apuesto a que Cibeles tomará nota.

En fin, hablando de espectáculo, de shopping y de escaparates retomo el post anterior y no puedo dejar pasar por alto la manera en que Selfridges está celebrando su primer centenario. Pues bien, en vez de mirar al pasado, pidieron a una agencia de publicidad de Londres, Wieden+Kennedy, que diseñara 26 productos que se pudieran comprar en 2109. 26 productos, 26 escaparates, 26 letras del alfabeto con sus respectivos futuribles. De la A de Airbag Helmet (una casco con airbag para los ciclistas) a la Z de Zero Gravity Paint, una pintura que diera propiedades antigravedad a un objeto. Sin duda, merecía la pena pasarse por los célebres windows de Selfridges. ¡¡Este sí que es showpping y del bueno y no llevar a Paris Hilton a inaugurar una tienda!!

Extraños compañeros de front-row

Lunes, 21 Septiembre 2009

Estamos inmersos en las inevitables semanas de las “fashion weeks”. Nueva York, Londres, Milán…Cibeles, seguramente la pasarela más subvencionada del mundo y la más desconocida fuera de su propio país. Yo de moda entiendo poco o nada, pero suelo pasarme por la pasarela madrileña por lo menos un día porque me gusta curiosear por el backstage (donde las diosas se pasean en rulos) , el kissing-room (así se llama a la sala donde los invitados dan la enhorabuena al modisto, suele ser bastante estomagante) y por el mundillo del Ego de Cibeles, donde se supone que están los valores emergentes. Pero lo que más me gusta es observar las criaturas del front-row, es decir, de la primera línea de invitados. Es un mundo extraordinariamente jerarquizado, sólo si estás en la primera línea eres alguien; lo demás es pura chusma, y si estás ahí tienes que estar a la altura del guión. Es decir, pose interesante, mirada fría, cara de editora del Vogue. (Por lo que se ve en la foto, a Federer le va más la tierra batida, fracamente). El botox se ha convertido en una gran aliado de estas caras inexpresivas, por cierto. Un día le prepuse al fotógrafo Genín Andrada el siguiente proyecto: seleccionar cuatro sillas del front-row, siempre las mismas cuatro sillas, e ir haciendo fotos de los invitados que las ocupaban en casa desfile, de forma que el proyecto final reflejara el universo propio de cada diseñador no a través de las creaciones vistas en sus pasarelas, sino por medio de las imagenes, look, y expresiones de sus incondicionales, de los invitados que ocupan los asientos de la privilegiada primera fila de cada desfile. La idea nos gustó a los dos, pero bueno, quedó en eso,  en una idea de tantas que quedan por el camino…

Estos días me ha llamado la atención de la NY Fashion Week la foto de la todopoderosa Anna Wintour junto a Roger Federer. Según leo en HuffPost, la cosa no es nueva. Mrs. W es una de las principales fans del suizo, hasta tal punto que el pasado mes de junio abandonó el show de Jason Wu (uno de diseñadores preferidos de Michelle Obama) para ver un partido del número 1 del tenis mundial. Al parecer, la diablesa vestida de Prada asesora en temas de imagen a Federer y existe entre ellos una especie de mutua admiración que ha alimentado el cotilleo malvado en la prensa estadounidense. En fin, yo estoy deseando ver el documental “The September Issue”, que, según he leído, muestra con bastante fidelidad los entresijos de vida profesional de la editora de moda más famosa del planeta. Por el momento, hoy he curioseado las páginas del número de septiembre, del Vogue USA de papel, y vaya, qué sorpresa, me he topado con un cuidado reportaje de Roger Federer fotografiado nada menos que por Mario Testino. Sin duda la moda hace extraños compañeros de viaje.

Nota a pié: Tengo por norma no hablar de celebrities, ni de famosos, ni de “A-listers”. Perdón por la excepción de hoy. Mi verdadero objetivo es convertirme en un “blog de culto”, lo que quiere decir, en estos tiempos, que tendré muy pocos seguidores, pero que los que tenga jamás encontrarán en este blog ningún comentario sobre la madre de la hija mayor de Jesulín de Ubrique.

Harvard lanza su propia línea de ropa

Lunes, 10 Agosto 2009

Lo habíamos visto en estrellas de cine, raperos, divas del pop y creo que hasta Paris Hilton en un momento dado se planteó lanzar su propia línea de moda, un lucrativo filón para artistas “y otros animales” cuyo nombre significa automáticamente dinero, da igual que aparezca en un CD que en la etiqueta de unas bermudas. En estos tiempos difíciles en los que recaudar fondos se ha convertido en casi una misión imposible, instituciones tan prestigiosas como la Universidad de Harvard no dudan en explotar su imagen de marca y licenciarla para crear una nueva línea de ropa con la que obtener unos beneficios extras. Se llamará The Harvard Yard, por el momento, va dirigida sólo para hombres que quieran ese aspecto un tanto “preppy” de los jóvenes que pasan por los prestigiosas universidades de la Ivy League. Tal vez un consuelo para los que no consiguen licenciarse en estas escuelas de elite.

Menos calzoncillos y más corbatas en la crisis

Viernes, 7 Agosto 2009

Da igual que los anuncie Beckham, que se lleven asomados por encima del vaquero ligeramente caído, que algunas marcas los conviertan en objeto de culto cool, todo eso da igual, porque la realidad es que en tiempos de crisis caen las ventas de ropa interior masculina. Y no lo digo yo sino nada menos que Alan Greenspan, que ha acuñado la expresión “The Underware Index”. Cuando quiere tomarle el pulso a la economía, el expresidente de la Reserva Federal de EEUU no consulta ningún arcano para iniciados lleno de algoritmos, simplemente pregunta por las ventas de calzoncillos, uno de los productos con un comportamiento más estable en el mercado. Como las ventas han caído un 2,3 por ciento en 2009, parece que la cosa no está para bromas ni para brotes verdes.

En este   curioso artículo de The Huffington Post (HuffPost, para los que quieran quedar de enteradillos), se analizan diez formas no convencionales de medir la crisis, en la línea del conocido índice de la barra de labios o Lipstick Index de la Gran Depresión. Y de lo primero que me entero al leer el artículo es precisamente que no han subido las ventas de barras de labios (de hecho, han caído un 9%) pero sí las de sombra de ojos y máscara, con lo cual ahora hay que hablar del Eyeshadow Index. En el nuevo baremo figuran otros objetos y servicios al alza, entre otros, la comida rápida tipo McDonalds, el alquiler de películas caseras, los servicios de dating online tipo match.com (también ocurrió tras el 11-s) y las corbatas. En un mercado laboral inestable, la gente invierte más en su apariencia personal, y según fuentes citadas por el diario digital, la venta de corbatas ha subido en Estados Unidos un cincuenta por ciento en 2009. Y entre ellas, las de mayor éxito han sido las de color rojo, con un incremento del 1000% respecto del año anterior. Se me ocurren dos explicaciones: o las ha comprado Botín para el fondo de armario del Santander y reforzar asi la imagen corporativa de sus empleados (seguro que os habéis fijado que todos llevan corbatas rojas) o verdaderamente transmiten esa imagen de seguridad, fortaleza y energía, en definitiva, portan el mensaje ”la crisis no va conmigo”.

Nota a pié: Ojo al dato: aumenta considerablemente el dating pero seguramente tu posible futura pareja conocida por este método es muy probable que no use Calvin Klein underware de la última colección. Conformate con los Abanderados de “Cuéntame como pasó” y piensa que lo retro-cool también tiene su punto. 

Escaparatismo CSI

Viernes, 24 Julio 2009

 Como me hallo en una especie de arresto domiciliario a resultas de mi intervención quirúrgica, hace tiempo que no practico mi deporte preferido, que como saben quienes siguen este blog, no es otro que ver escaparates. Pero visto lo visto, parece que no me pierdo nada del otro mundo. Los lujosos almacenes Barneys de Nueva York, referencia del estilismo cool, han metido esta semana la patita hasta el fondo, demostrando una vez más lo fácil que es perder el norte cuando se quiere ser original o innovador. En un alarde de ingenio más propio de los guionistas de la serie CSI, los estilistas llenaron las vitrinas de sangre y recrearon en su interior escenas de maniquíes representando mujeres agredidas. ¿Qué es lo que querían decir? Pues que se trataba de vestidos por lo que ellas se dejarían matar. Simon Too cool for school Doonaz, director creativo de Barneys, se ha excusado diciendo que él estaba de viaje cuando se montaron los nuevos escaparates, y aunque alienta que su equipo sea creativo, ha reconocido en este caso que “se han pasado de la raya”. Las “creaciones” de Madison han sido ya retiradas despues del pequeño revuelo causado en la prensa neoyorquina. Por lo visto, los escaparatistas tienen la presión de llamar la atención sobre unos transeúntes saturados de mensajes visuales; el tiempo medio que un posible comprador está frente a un escaparate es de tan sólo 11 segundos y en ese tiempo tienen que contar sus “geniales historias” que nos predispongan favorablemente hacia la marca o el producto. O los gustos de las jóvenes neoyorquinas se han vuelto muy retorcidos o hay que estar un poco enfermo para ver ese escaparate y salir deseperadamente a comprar el modelito de marras…

Shopzillas: ¡Lo quiero ya!

Sbado, 3 Mayo 2008

Por si no tuvieramos suficiente con los compradores compulsivos, las (y los) fashion victims, los spendaholics, los lujoréxicos y demás criaturas propias de la sociedad de la opulencia, el Times da cuenta esta semana de la llegada de una interesante criatura emergente: los (básicamente, las) shopzillas. Su lema no es otro que ¡Lo quiero ya! y su obsesión es que sencillamente pasa demasiado tiempo entre el día en que ven los modelitos en la pasarela y el momento en que sacan la Visa Oro para adquirirlos. La compradora impaciente o shopzilla es una criatura propia de la cultura del tiempo real y su ansiedad va a tener importantes repercusiones. Páginas web de moda con Net-a-porter.com empiezan a admitir pedidos nada más terminar las semanas de la moda. Es decir, que las shopzillas están comprando ahora (si no lo han hecho ya) la ropa de las colecciones otoño-invierno 2009. El mencionado reportaje del Times da cuenta de un modelito concreto de Giambattista Valii para el próximo invierno que ya tiene lista de espera en Harrods de compradoras que ni siquiera lo han visto. En Harvey Nichols sucede lo propio con modelos de Balenciaga y bolsos de Gucci de la próxima temporada. ¿Nos estamos volviendo locos? Definitivamente, no estoy en la onda cool… Y a mi que me parecía que Zara se pasaba mil pueblos sacando las colecciones de invierno en pleno mes de agosto y que en El Corte Inglés llega la primavera cada año antes…. No si al final, le echarán la culpa al cambio climático!

Camisetas ergonómicas para tiempos de trabajo

Martes, 22 Abril 2008

Como suponemos que su camiseta con el curiculum vitae impreso que recomendábamos en el post anterior ha sido todo un crack, ha llegado la hora de incluir en su armario la camiseta ideal para estos próximos y fructíferos años llenos de horas de trabajo frente al ordenador… en una postura completamente inapropiada. Sí, amigo, es probable que se cargue su espalda de tal modo que termine andando como la mona Chita, aunque usted se crea el Tarzán de su parque empresarial. Para evitarlo, tal vez pronto le visite su coach de ergonomía. De hecho, esta figura ya existe en algunas empresas de Estados Unidos: se pasea por las salas de trabajo y va corrigiendo las posturas incorrectas de los empleados e impartiendo doctrinas saludables.

Lo cierto es que los trabajadores de cuello blanco pasaremos una media de 36 años sentados (mal o bien) en una silla (supongo que los bloggers un pelín más), según ha calculado The Guardian. En un reportaje reciente el mencionado diario se hace eco de un invento un tanto curioso: Ergoskin, una camiseta interior dotada de “sensores y pistones” que proporciona un “bio-feedback ergonómico“. En román paladino: cuando la camiseta detecta que la postura de su espalda no es la correcta emite pequeños impulsos destinados a que la rectifique. Como he leído muy rápido el artículo y dadas mis carencias en inglés, no he entido muy bien si los impulsos se parecían a las caricias de su gato o a las descargas eléctricas de sus chapuzas con los enchufes…o estaban en un punto intermedio.

Pero esto de la ropa interior ergonómica, ortopédica o técnica, no hay que tomárselo a broma… ¿o pensaban que nos íbamos a quedar estancados en el mono azul? Pero de todo esto, los que de verdad saben son los militares, epecialmente los del Pentágono y los de extraordinaria y un tanto desconocida agencia de investigación Darpa.

Los biosensores y las uniformes inteligentes capaces de obtener y transmitir información detallada sobre las condiciones físicas y psicológicas de los soldados son toda una realidad. Algunos combatientes de primera línea cuentan ya con prototipos de guantes capaces de refrigerar o calentar la sangre a su paso por la mano, permitiendo así una mayor resistencia de los músculos al cansancio o al frío extremo. Según explica la revista Wired algunas prendas son incluso capaces de cortar hemorragias, incluso pueden activarse en remoto si el soldado está inconsciente, pues los biosensores de su uniforme permiten en todo momento conocer en la retaguardia o en los puestos de control las constantes vitales del soldado herido.

En fin, al lado de todo esto, las camisetas con impulsos ergonómicos parecen los trajecitos de la Nancy con los que jugaba Carme Chacón antes de pasarse a los soldaditos.