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Archivo de la categoría ‘tendencias’

Calzoncillos a prueba de escaners de aeropuerto

Jueves, 16 Diciembre 2010

Ni Armani, ni Calvin Klein, ni esos con incrustaciones de Swarosvski (no los he visto pero intuyo que existen) ni aquellos que se enseñan a todo el personal llevando el vaquero caído en plan cool. Lo último de lo último en calzoncillos son estos modelitos high tech, cuya principal virtud es que no dejan ver las partes más privadas del cuerpo cuando uno pasa por los polémicos escaners corporales que las autoridades plantean instalar en los aeropuertos. El invento, bautizado con el nombre de “Privates”, lo firma Stephen Russell, fundador de 3VR Security que en colaboración con Betabrand ha desarrollado estos prototipos y ahora busca a cincuenta aguerridos viajeros frecuentes que los prueben a ver qué pasa. Mi modelo preferido es el que pone I love TSA (Transportation Security Administration), pero vamos, no estaría mala recordarle a Mr Russell que las féminas también viajamos en avión y tampoco nos seduce demasiado la idea de que nos vean como Dios nos trajo al mundo.  

Pardons y otras criaturas

Domingo, 21 Noviembre 2010

Hacía tiempo que no escribía una de esas palabras que dejar caer en una conversación cool. Así es que, ahí va una: Pardons. Y no, no es ningún plural para excusarse en la lengua de Sarkozy, sino un “neologismo” que refleja el creciente número de urbanitas que reparte su vida entre Paris y London: voila los ”Par-dons”. Según leo en la prensa inglesa, el número de “ultra-frequent commuters” entre ambas capitales ha subido de forma espectacular en el último año. Razones de trabajo, académicas, personales y de pareja, o simplemente, el interés por disfrutar de forma asidua de lo mejor de ambas ciudades, están detrás de un fenómeno que, en España, se puede encontar en gente que vive a golpe de puente aéreo entre Madrid y Barcelona o de AVE entre Madrid y Sevilla. Y conozco unos cuantos. Durante un vuelo de Madrid a Lisboa, mi compañero de asiento me comentó que repartía su vida entre ambas capitales semanalmente y que cada vez había más profesionales en su caso. Le podríamos incluir en la categoría de Madboas…. Su empresa le destinó a Portugal, allí compró una casa y echó raices. Al cabo de unos años, le ”repatriaron” a España. Hizo números: con los vuelos low-cost y las ventajas del tele-trabajo, prefirió conservar su casita en Cascais y disfrutar de la calidad de vida del litoral luso de jueves a lunes y vivir en Madrid el resto de la semana. Entonces me pareció un planteamiento de vida un tanto complicado. Luego conocí al arquitecto Shigeru Ban y me explicó lo sencillo, interesante y enriquecedor que le resultaba vivir a caballo entre entre Paris y Tokio. Tras lo cual, esta pandilla emergente de “euro-commuters” me resultó casi, casi provinciana.   

Te escucho ergo apago mi iPhone

Jueves, 18 Noviembre 2010

El otro día comí con un persona que, entre bocado y bocado,  no dejó de chequear ni un segundo su BlackBerry (bien apodada “crackberry”, dicho sea de paso), incluso llegó a contestar unos cuantos e-mails. Y no, el teléfono no era rojo ni estábamos en medio de la crisis de Bahía Cochinos. Afortundamente no era fumador ni de cohibas ni de cigarrillos, porque sino, además de lo dicho, hubiera abandonabo el comedor entre plato y plato para echar un pitillito, como luego me sucedió con otros comensales en una cena de trabajo. Fantástico. Por eso he pensado en este estupendo complemento como regalo de Navidad para algunos de mis colegas-jefes-conocidos-clientes….. Esto si que es una prenda inteligente y no los tejidos ergo-ciber-futuristas que fabrican para los uniformes de las fuerzas especiales de la US Army.

Cocinando con Santi Santamaría

Martes, 16 Noviembre 2010

Ayer soñé no que volvía a Manderley, sino con otros fuegos más exquisitos, creativos y menos peligrosos. Ayer soñé que cocinaba con Santi Santamaría, porque de hecho fue lo que hice unas horas antes y se conoce que la cosa me causó tanta impresión que luego lo rememoré en estado de vigilia, eso sí, con alguna variante interesada: era yo y no él la que daba masajes al hígado de pato sin “asustarle”, le extraía con singular destreza las venas y los nervios, lo condimentaba como pimienta mignonette, lo marinaba con armagnac… Vaya por delante que mis conocimientos de cocina son nulos, lo que parece confirmar de nuevo las teorías de Freud. Hace tiempo hice un curso de cocina al microondas y desde entonces el señor Vilches presume de que ahora se algo de electricidad. Ayer tampoco creo que aprendiera mucho, no por falta de capacidad pedagógica del chef catalán con siete estrellas Michelin , sino por mi nula aptitud para convertirme algún día en un cordon bleu. Y como dijo ayer Santamaría, “la cocina no tiene demasiado mérito: hay que tener el don y luego practicarlo”. Pues eso: ni lo tengo ni lo practico.

Ayer se clausuró el ciclo “Conversación y cocina” con una clase magistral-taller dedica al foie. Las sesiones, organizadas por NH, pues Santi Santamaría es el responsable de los restaurantes Santceloni y Evo, en sendos hoteles Hesperia en Madrid y Barcelona, se han venido desarrollando en ambas ciudades a lo largo del año. Y el año que viene habrá más. Un grupo reducido y variopinto de hombres y mujeres seguía la clase con atención, casi sin pestañear. Algunos ejecutivos trajeados y jóvenes aprendices en vaqueros tomaban buena nota sobre cómo desenervar un hígado. Le comenté a una joven colega soltera allí presente que sin duda éste era un buen sitio para buscar marido. Un cocinitas capaz de preparar para la cena de fin de año una deliciosa terrina de foie de pato es sin duda un partidazo… En definitiva, lo pasamos muy bien y la cena posterior nos supo a gloria.

Afortunadamente el chef de Santceloni no se dedica a contar chistes malos mientras oficia, sino a responder a las preguntas de sus entregados “pupilos” y a reflexionar sobre cuestiones variadas e interesantes. Al hilo de la frase de que los cocineros “tienen que cocinar con las manos” se planteó la eterna cuestión sobre las relaciones entre lo físico y lo intelecual, la mente y nuestras extremidades superiores. Nos recomendó dos libros al respecto: “La mano”, de Frank Wilson y “El artesano”, de Richard Sennet. La cosa me recordó a Felipe González y su “necesidad vital” de trabajar tallando sus célebres pedruscos. También a mi amigo y colega Alvaro Castro, que dos veces por semana se llena los dedos de barro junto a un torno… y quizá en ello esté el secreto de sus excelentes crónicas. Conforme avance la sociedad digital y sus enemigos, tal vez se cree algún tipo de “gimnasio” donde los e-ejecutivos hagan figuritas de plastilina. O de mazapán

En definitiva, me pareció que Santi Santamaría está en la onda. Primero había que ir a comer a un buen restaurante. Luego había que estar entre bastidores y se inventó el emplazamiento más cool:  “la mesa del chef”, dentro de la propia cocina. Luego surgieron los talleres ocasionales con los grandes maestros en el backstage de sus santos santorums. Y, finalmente, los starchefs dejan sus fogones, abren pop ups en lugares inesperados y allí imparten a un exclusivo grupo de aprendices magia, oficio y conversación, mano y mente… Santi Santamaría ha hecho lo propio este año en medio de Mercamadrid y Mercabarna, entre otros. El año que viene volverá con nuevas sorpresas y no menos originales ubicaciones… Quizá para entonces yo ya haya aprendido a comprar un higado de oca de la forma fetén: fijarse en sus andares y deducir si está fresca como una lechuga o ha estado media vida comiendo piensos compuestos elaborados con restos de otros animales… Casi nada, querido chef.

MR12 y CR7

Martes, 26 Octubre 2010

La cosa está en encontrar un nombre cool. Al parecer, a Mariano Rajoy le han aconsejado que de cara a la próxima contienda electoral se rebautice con un nombe con “gancho”, más adecuado a los tiempos que corren. Mariano Rajoy suena precisamente a lo que es: registrador de la propiedad, padre de familia canoso y con gafas; en definitiva, no tiene tirón. Se barrunta una operación ZP en las filas conservadoras. Pero como ahora lo que se lleva es juntar los número y las letras, uno de sus asesores ha puesto sobre la mesa la imaginativa fórmula MR12, en alusión al año de las elecciones generales. En fin, se verá. Por el momento, en arenas más fashion triunfa la nueva línea de ropa deportiva lanzada por Emporio Armani, bautizada precisamente como EA7. Qué casualidad que la firma utilice el mismo número que su modelo cachitas e imagen de marca, que no es otro que CR7. Dada la buena racha del delantero merengue, ¿se habrán planteado en Génova la combinación MR7? Seguramente la fórmula no contaría con las simpatías de los seguidores del Barça, pero no parece ese su granero natural de votos.  Sea como sea, no cabe la menor duda de que el 7 es un número lleno de magia y fascinanción desde tiempos inmemoriales… algo de lo que no anda muy sobrado el equipo de MR12.

Nota a pie. Ya se que tengo fieles lectores del Atleti. Sus comentarios, por supuesto, serán bienvenidos.    

De compras con mi holograma

Domingo, 17 Octubre 2010

Parece que el shopping de lujo se recupera en la Gran Manzana y lo hace con nuevas ideas. Esta semana ha abierto en Nueva York, OC Concept Store, con inequívoca vocación de atraer a los titulares de la American Express Centurion (a juzgar por los precios de su cuidada selección de artículos) y a cuantos amantes de las cosas bien hechas deseen cotillear entre las novedades de firmas tan exclusivas como T.T. Trunks o KIS (Keep in Shape). La propietaria de la impresionante boutique de Madison Av. es la diseñadora de joyas Orianne Collins, de cuyas iniciales toma el nombre. Por cierto, hablando de nombres, tampoco está de más saber que el Collins de su apellido le viene de su ex marido, el músico solista de Génesis. La fortuna derivada de su divorcio le permite acometer sus costosas aventuras empresariales.

Sea como sea, OC no se limita simplemente a engrosar la lista de paradas obligatorias de la nueva ruta de la opulencia, como Dubai o Abu Dhabi; y presenta algunas novedades dignas de reseñar. Sin duda, la más interesante es la presencia de grandes pantallas interactivas que generan hologramas y permiten customizar los artículos de la tienda a nuestro antojo -ya sean joyas o yates- y ver el resultado en tiempo real. Estoy segura de que queda mucho camino por recorrer en este novedoso camino del shopping high tech. 

Desordenados anónimos y escapada monacal

Martes, 12 Octubre 2010

Todo empezó porque mi DNI estaba en paradero desconocido, las facturas y papelitos de gastos para hacer la declaración trimestral diseminadas por bolsos y carpetas, los últimos números de Monocle, Wired, W, Wallpaper esparcidos por mi mesa de trabajo junto a recortes varios, notas, cuadernos, cientos de papeles en sucio, en limpio, emborronados…. Total, que estoy aprovechando este largo puente para practicar un poco de “downsizing”, o dicho de una manera menos cool: desprenderme de la cantidad de trastos innecesarios que tengo por costumbre acumular -especialmente revistas, periódicos y folletos- y poner así un poco de orden en esta caótica “galaxia gutenberg” que me rodea.

Me temo que soy una criatura típica de la sociedad de la opulencia: convivo con demasiadas cosas no del todo necesarias. Sea como sea, le auguro un buen futuro a todas aquellas profesiones que nos ayuden a seleccionar, a descartar, a desechar y a elegir. Y al hilo de esto se me ocurre un nuevo trabajo: “lifestyle curator“. En cierta ocasión leí un artículo en The New York Times sobre los profesionales del “downsizing”: ayudan a la gente a desprenderse de trastos. Los servicios eran demandados por gente mayor que abandonaba sus casas para irse a una residencia de ancianos, familias que se mudan a residencias más pequeñas o divorciados que retornan a pisos de soltero. Hace poco me enteré de que ya operan en España los “professional organizers”, que con criterio de especialista ayudan a la gente a optimizar el espacio y tenerlo todo muy ordenadito.

En uno de estos artículos que ha aparecido sepultado entre cientos de recortes, he encontrado uno, curiosamente, dedicado a los desordenados compulsivos. Al parecer en Estados Unidos funciona algún grupo del tipo de alcóholicos anónimos para gente caótica como yo. “Hola. Mi nombre es Vicky Vilches. Hoy he metido todo debajo de la cama”. Quizá debería probarlo. Resulta que el mundo online tiene recuersos parecidos: al  menos 15 grupos en Yahoo para gente con problemas de orden en sus casas o sitios de trabajo,  y páginas como  Messies Anonymous ayudan a los acumuladores y desorganizados compulsivos a confesarse anónimamente, a apoyarse entre ellos y les apartan de padecer en un futuro el dichoso síndrome de Diógenes.

En fin, hablando de terapias, confesiones y puentes, después de este empacho de limpieza general no creo que me entren ganas de volver a Milán o a Barcelona y regresar cargada nuevamente de revistas, papeles y panfletos varios. Quizá en el próximo puente opte por el ”detox” monacal en magníficos sitios como el Parador de Santo Estevo, en la Ribeira Sacra, o el Hotel Monasterio Sant Marçal, una joyita de 12 habitaciones (las antiguas celdas del convento) en pleno parque natural del Montseny. Podré así disfrutar de sus múltiples encantos… y ojalá se me pegue algo del desapego a los bienes terrenales de los monjes que los habitaron hace siglos.

Un helecho en mi autobús

Viernes, 8 Octubre 2010

Ahora que en Madrid tenemos la flota de autobuses urbana dotada con wi-fi (¿De verdad, Sr. Gallardón que ésta es una prioridad tal y como están las finanzas municipales?) resulta que lo verdaderamente cool es colocar unas cuantas macetas en los techos del transporte público colectivo. En un interesante ejercicio de “thinking out of the box”, el diseñador Marco Castro ha desarrollado el proyecto Bus Roots, una forma bastante imaginativa para ampliar las superficies verdes en ciudades con demasiado asfalto. El de la imagen ya rueda por las calles de Nueva York.  Y ya no se trata de llamativas acciones de “green guerrillas”. Con las nuevas técnicas de jardinería, la preocupación por el exceso de emisiones de CO2 y esta mentalidad urbanita-ecolo,  tengo la sensación de que en un futuro veremos, afortunadamente, plantas en lugares bastante inesperados. Ya no se trata tanto de ir al campo, como de traer el campo a la ciudad.   

De la Nivea al Sun Alert

Jueves, 19 Agosto 2010

Un poco a destiempo, ciertamente, pero ya me queda menos para pasar unos días en la playa. (Lo cool es irse cuando el resto de la manada vuelve). El caso es que me dispongo a hacer mi maleta y guiada por la insana intención de ir a la última mientras me tuesto al sol, me he topado con una curiosa aplicación. Y es que el mundo de las célebres “apps” es tan sorprendente como el maletín de Mary Poppins. Una vez más, el inventino viene de la mano del iPhone, se llama Sun Alert Lite, su descarga es gratuita y permite calcular el tiempo máximo de exposición al sol sin quemarse. El usuario especifica en primer lugar su tipo de piel (entre los seis disponibles), luego introduce el nivel de SPF (protección solar) de la crema que piensa utilizar y describe el entorno en el que se encuentra (nieve, desierto, playa). Utilizando herramientas de geolocalización y el índice de radiación solar de ese momento concreto, el iPhone calcula el tiempo de exposición segura al sol. También ofrece la posibilidad de que suene una pequeña alarma al finalizar el tiempo estimado para que no terminemos como cangrejos.

Para completar mi maleta veraniega, también he localizado un bañador realizado con “fibras inteligentes” que no transparenta pero que deja pasar los rayos solares, de tal forma que permite conseguir un bronceado integral sin necesidad de ir a una playa nudista y evita las poco glamurosas marcas de los trajes de baño. Ahora sólo me falta encontar ese bikini efecto “dos tallas menos” que me haga parecer una top model. Esa sí que sería de verdad una prenda inteligente y no las que inventa el Tradoc para los cuerpos de élite del ejército del Tío Sam.

Outlets de viajes

Viernes, 6 Agosto 2010

Ya me queda menos de esta inmersión antiglamour. Tal y como me temía, el centro de rehabilitación al que acudo diariamente (mi maleolo mejor, gracias) tiene poco o nada que ver con el beach club del Villa Padierna. Eso sí, me siento tan estupenda como la propia Michelle Obama. Es fácil parecer una “cuasicelebrity”entre septuagenarios con el torso descubierto bajo la lámpara de infrarrojos y octogenarias con prótesis de cadera y de rodilla haciendo titánicos esfuerzos por mover un palmo la pierna. Mi vecina de camilla de hoy me ha contado que ya se ha caído tres veces en lo que va de año, con nefastas consecuencias, lo que me ha recordado un curioso invento que leí en cierta ocasión: airbags para abueletes propensos a los batacazos. Son discretos, se llevan en las rodillas y en las caderas y cuando estás a punto de dar en el suelo con tus frágiles y osteoporósicos huesecillos, ¡zas!, se abre el globo y te amortigua el golpe… Quizá debería ir pensado en uno para mi….

Por de pronto, me he puesto a pensar en mis propias y futuras vacaciones. Y, como es natural, me he lanzado a internet. Y es todo tan abrumador: ofertas especiales, last minute, low cost, low high, best minute… Se supone que pertenezco a la sagaz categoría de los “smart consumers”, los que fardan de haber encontrado la mejor oferta, la auténtica ganga, la tarifa más baja entre las más bajas con opción a un upgrade. El smart consumer desafía las categorías al uso: puede irse a un hotel de cinco estrellas en un vuelo de una compañía de bajo coste y llenar la maleta con prendas de primeras firmas compradas en un outlet. Y éste es precisamente el concepto emergente en turismo: outlets de viajes online. Aunque ya conocía VoyagePrive me ha sorprendido la estupenda oferta de ViaVip, el primer outlet de hoteles y viajes de capital español recientemente puesto en funcionamiento. La cosa, como en otros clubs de ventas en internet, funciona de la siguiente manera: te registras en su web y accedes a las ofertas propuestas y de duración determinada. En este caso, te aseguran el precio mínimo garantizado por el proveedor durante el periodo de vigencia de la oferta, es decir que no podrás encontrar un precio mejor por ninguna otra vía. La flexibilidad de los precios de hoteles, cruceros y pasajes de avión y la propia flexibilidad del viajero a la hora de organizar sus vacaciones o escapadas, permiten este tipo de gangas que pueden llegar hasta el 70 por ciento y explican el auge de estas iniciativas. He de reconocer que en alguna ocasión no sólo he cambiado la fecha de salida de un viaje, sino el propio destino de la escapada, ante una suculenta oferta de una línea aérea o de un hotel. Asi es que a estas alturas, no tengo ni la menor idea, dónde estaré cuando termine mi rehabilitación. Eso sí, prometo escribir desde allí una postal a mi vecina de camilla dándole ánimos y apuntarme a un gimnasio a la vuelta para no llegar a los setenta con todas las articulaciones oxidadas….