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En un ger con los pastores de renos

Domingo, 23 Enero 2011

La semana pasada, en una playa de fina arena cuyo nombre no sólo no recuerdo sino que ignoro completamente, pasó por delante de mí un hombre chino cuyo nombre también desconozco. Tocado con un sombrero tradicional de paja, portaba en sus manos de campesino una pequeña cartulina coloreada con representaciones anatómicas del cuerpo humano.  “Massage, madame, señola, massage”. Señalé en su cartoncito la figura de unos pies. “How much?” 10 euros, 30 minutos, deduje por las veces que me mostró las palmas abiertas enseñó de unas manos ajadas que media hora más tarde obrarían el milagro. Me dejó como flotando, tan ligera después de la inesperada sensión que me sentí capaz de atravesar a pié el desierto de Gobi.

Me he acordado de “mi chino” playero estos días cuando, completamente derrengada, aturdida y con las plantas de los pies hechas papilla, ponía fin a mis jornadas de “cazanovedades” en Fitur y me disponía a coger ese metro madrileño que no corre, sino vuela, pero en el que es imposible sentarse en hora punta. Los periodistas que nos dedicamos a viajes y estilo de vida sabemos que no tenemos ninguna cita tan agotadora en todo el año como la feria de turismo que hoy concluye. No es que tenga una especial obsesión con la idea de asesorar a los chinos en sus negocios (seguro que les va infinitamente mejor que a mi), pero me pregunto porqué todos tienen el mismo chiringuito de venta de chuminadas similares más o menos útiles. Si yo fuera chino y me tuviera que ganar la vida en Madrid, creo que me iría a ofrecer masajes en los pies a la puerta de un recinto ferial. (Sí, de acuerdo, es un privilegio ganarse la vida escribiendo).

Sin chino y todo he sobrevivido a Fitur. ¿Y qué hay de nuevo? Al parecer una recuperación generalizada del sector y algunos cadáveres de tiempos pasados. La fabulosa caseta de miles de metros que años atras ocupó Marina D’Or es hoy un cubículo reducido a la mínima expresión arrinconado en uno de los lugares menos paseados de un pabellón cuyo número ignoro. Excelente metáfora de la España burbujil. En fin, por aquello de que lo cool tiene que ser necesariamente minoritario, me he parado en los stands menos visitados y poco lustrosos. Mis favoritos son los de aquellos países que tengo verdaderos problemas para situar en el mapa y cuyas capitales resultan un filón para el Trivial. La ciudades más cool ahora son aquellas que han adaptado su grafía a la fonética de sus lenguas vernáculas. Con esta lógica terminé charlando amigablemente con Mangai, una joven de Ulaanbaatar (sí, ahora se escribe así) que hablaba de las delicias de Mongolia en un castellano casi perfecto aprendido en su país. (Me dieron ganas de llevarla al Senado, por cierto, para que viera nuestro marasmo). En fin, con ánimo de hacerme la enteradilla, le dije que estaba interesaba en pasar unos días en una yurta (tienda de campaña circular como la de la foto) en la región de los pastores de renos (Es una suerte que en la consulta de mi oftalmólogo tengan el National Geographic y no el Hola!). Pues bien, resulta que no se dice yurta (nombre en ruso) sino ger (denominación mongola). Estoy tan satisfecha de este nuevo conocimiento que tan útil me va a ser en mi día a día que me he permitido subirlo al titular de este post.

- ¿Piensa ir este verano?, me preguntó Mangai. Es un sitio precioso, pero los pastores de renos se pasan el día entero caminando.

- Entonces primero tengo que ir a una playa cuyo nombre desconozco a buscar a un chino cuyo nombre también ignoro y que tendría que venir conmigo.  

¿A qué huele la luna?

Viernes, 14 Enero 2011

Ayer noche compartí mesa y mantel con dos personas cuyas profesiones no son en absoluto corrientes. Roberto Alvarez del Blanco, profesor de la Universidad de Berkeley y especialista en neuromarketing; Carolyn Wincer, australiana, Head of Astronaut Sales de Virgin Galactic. Una cena de aire futurista y espacial adereza con una paletilla de cordero de Cameros muy terrenal, todo hay que decirlo. 

El neuromarketing es una de las grandes tendencias de publicidad en estos momentos, basada en la experiencia multisensorial y que hace hincapié en la utilización de los olores, la música, el tacto y no sólo la percepción visual a la que estamos acostumbrados. Los nuevos logos de las marcas incorporarán el odotipo: notas aromáticas creadas en exclusiva para ellas. La tecnología ya permite que los ordenadores puedan transmitir olores, del mismo modo que sonidos. De tal modo que cuando veamos una página de viajes en un futuro muy cercano es probable que sintamos un aroma a coco y a mar, los más recomendados por los expertos para estimular la sensación de exotismo y aventura. 

Hablábamos de todo esto y del turismo espacial e inevitablemente se juntaron ambos temas… Según investigaciones recientes de la NASA (según explicó el profesor Alvarez), el Cosmos huele a carne a la parrilla, pólvora y soldadura metálica. Ya tengo otro argumento más para no salir de mi querido planeta Tierra. 

41 lugares que ver visitar en 2011

Mircoles, 12 Enero 2011

Un año más, The New York Times ha publicado la lista de recomendaciones viajeras para 2011, una información que nunca me pierdo y que puede consultarse completa aquí. No siempre estoy del todo de acuerdo con su selección, pero creo que es la mejor razonada de cuantas se publican. Los criterios que manejan son del estilo aperturas de grandes hoteles o restaurantes, museos, celebraciones temporales del tipo eventos deportivos, capitalidad cultural, etc… Razones económicas impulsan nuevas rutas, véase el caso de Islandia, un destino turístico mucho más económico tras el crash financiero. Lo interesante del artículo es su capacidad para identificar destinos emergentes que por lo general uno no se plantea: esquí en la República de Georgia, wellness holístico en Zamzibar, pesca en Loreto (México…). Hay algo que me ha llamado la atención este año: de los 41 lugares del mundo mundial seleccionados, tres tienen clarísimas reminiscencias al Tío Sam: el kurdistán iraquí, Kosovo y Okinawa. Estoy por pensar que al redactor jefe de internacional del diario le han reubicado en la sección de viajes y siente cierta nostalgia…

Lujo asiático en París

Sbado, 18 Diciembre 2010

Hoy se inaugura en París el hotel Shangri-La, llamado a convertirse en un referente en la hostelería de lujo de la capital francesa. El nuevo establecimiento, que se levanta en un antiguo palacete de la familia Bonaparte cercano al Trocadero, puede presumir de las suites con mejores vistas de la Torre Eiffel. Cuando estuve hace dos semanas en París me enseñaron el legendario Royal Monceau, operado tras su reapertura por la cadena Raffles, un nombre legendario en hostelería gracias a su homónimo hotel de Singapur. He de confesar que la visita me dejó impresionada,  no sólo por el extraordinario trabajo de Philippe Starck, sino por el nivel de servicio y por su catálogo de novedades. (¡Por fin una tienda de un hotel se parece a la de un buen museo!). La próxima primavera se producirá la esperada apertura del Mandarin Oriental, otro antiguo palacio situado en rue Saint Honoré. Es decir, en el plazo de seis meses, tres cadenas de lujo asiáticas de primera, Shangri-La, Raffels y Mandarin, contarán con hoteles emblemáticos en una de las ciudades más importantes del mundo, en cuanto a turismo y vida cultura se refiere. El desembarco de las nuevas fortunas asiáticas en forma de visitantes repletos de renminbis y con la Centurion en la cartera a las grandes ciudades europeas se prepara…. pero por lo que parece no necesariamente van a hospedarse en el Ritz.

Nota a pie. Aprovecho para comentar que uno de los pabellones de Versalles se reconvertirá en un exclusivo hotel, y que, según leo en la prensa de hoy, la reforma del Bernabeu también incluirá un lujoso establecimiento hotelero.

Fiesta en Colette y odisea en Charles de Gaulle

Domingo, 5 Diciembre 2010

Este post nació con la clara vocación de ser el más cool del año. Dos días en Paris con un programa que incluía fiesta en Colette para la presentación del Gabinete de Curiosidades de Thomas Erber, desayuno en Costes con el editor de Gatsby, curiosear por la antigua piscina del Hotel Lutetia reconvertida espectacularmente en la primera tienda de Hermes en la rive gauche, comida en el Hotel Royal Monceau, lo mejor de Philippe Starck que he visto en mi vida… Todo esto lo he hecho y prometo que lo iré contando… pero quizá no estoy en condiciones psicofísicas de hacerlo en este momento… Abandono mi puesto de trabajo, espero que sin causar prejuicios, ni desencadenar estados de alarma. No creo que sea necesario militarizar mi modesto blog. Sí, lo han adivinado… Mi vuelta de Paris ha sido una odisea que ha incluido unas cuantas horas de espera y desconcierto monumental cuando llegué el viernes por la tarde al aeropuerto de Charles de Gaulle, búsqueda kafkiana de alguna manera de volver a Madrid y largo y curioso viaje de retorno. Tren nocturno Paris-Irún amenizado por los ronquidos de mis desconocidos compañeros de literas, autobús Irún-Bilbao, nuevo autobus (tras unas cuantas horas de espera) a Madrid, con técnica y gélida parada en una nevada Lerma. ¡Quién me iba a decir a mi hace dos días que mi escapada a lo más cool de Paris iba a terminar con un pincho de morcilla de Burgos! Si esto no es turismo experimental…  

Galeries Lafayette abrirán en Pekin

Mircoles, 24 Noviembre 2010

Esta noticia puede parecer baladí con la que está cayendo en Irlanda, los mercados, las Coreas y demás…. O quizá no lo sea tanto. Desde que oí a un Premio Nobel de Economía decir que parte de la actual crisis financiera se debe al exceso de ahorro de los chinos, estas noticias me las tomo de otra manera. ¿Y qué mejor para alentar el consumo amarillo que sembrar en Navidad la Plaza de Tiananmen con lucecitas de colores (rojas, preferiblemente)?, ¿Qué mejor medida de reajuste económico global que el emergente desembarco de buques insignia del shopping occidental como Ikea o Galeries Lafayette? Los grandes almacenes parisinos abrirán en Beijing en 2014, gracias a una joint venture con una empresa de Hong Kong. Y luego vendrán otras ciudades. Lo dicho en otro post: Háohuá! Y olvidémonos del G-20, el Fondo Monetario Internacional y los planes de rescate.

Durmiendo con Brunelleschi

Lunes, 8 Noviembre 2010

La gente muy viajada hace cosas extrañas. Se le llama turismo experimental y lleva ya unos años funcionando. La idea consiste, básicamente, en salirse de las rutas establecidas, los parajes plagados de guías y japoneses ojipláticos cargados de cámaras y dejarse sorprender por lugares sin interés “oficial”. Lo inesperado es un valor en alza en la economía de la experiencia. Una de las opciones que más me atraen de las que propone el padre oficial del invento, el periodista Joël Henry, es practicar el “double-travel”, es decir, visitar aquellos lugares cuyo nombre se repite: Pago Pago, Baden Baden, Mala Mala… (por cierto, he averiguado que se llaman oficialmente topónimos-eco y hay unos cuantos). Con esta lógica -que no estoy segura si alguien la ha seguido pero que suena muy cool- podría estar ahora en Bora Bora (lo que suena fantástico) o en Boom-Boom Room (la discoteca de las celebrities en Nueva York). Ahora bien, ¿qué hago yo en Sing Sing, Pela Pela,  Tin Tin, Zapo Zapo o Walla Walla pudiendo estar en Florencia? Et voilá! Es cierto que hay unos cuantos turistas en la Plaza de la Señoría, pero no por eso uno va a dejar de disfrutar de esta joya universal. Nada nuevo en la ciudad toscana, excepto lo antiguo, afortunadamente. El motivo de mi viaje es la presentación en sociedad de uno de los “alberghi” más antiguos de Italia, la Locanda del Cammello, que vuelve a la vida tras una cuidada restauración en forma de NH Porta Rossa. Hace poco estuve en Venecia visitanto lo último de Philippe Starck en la ciudad de los canales, Palazzina Grassi, y he de decir que no me convenció. Quizá a un decorado clásico, le va más un hotel clásico. Y éste es el caso. Lo mejor del hotel, increíblemente bien situado en medio del casco histórico, es la Torre Monalda, del siglo XIII igual que el resto del edificio. En ella se acaba de abrir la mejor suite del Porta Rossa y probablemente una de las mejores de Florencia. Con ventanas en sus cuatro gruesas paredes de piedra y una altura de 51 metros, sus vistas son inmejorables. De tal modo, que recostado en la cama se disfruta de la sensacional cúpula de Brunelleschi del Duomo, del Palazzo Vecchio, del Palazzo Pitti, de los extraordinarios campaniles, palacios, fachadas… Renacimiento en estado puro.  Un buen lugar para leer ”Una habitación con vistas” o mejor todavía, para, con permiso del diario inglés al que le cogí el título, escribir una crónica que se llame “A view with a room”. 

Hasta el infinito y más acá

Viernes, 22 Octubre 2010

Hoy se inaugura oficialmente una de las pistas del espacio-puerto SpacePort America, en Nuevo Méxio, desde donde despegarán las naves pioneras del turismo espacial, la célebre aventura para ricos patrocinada por Richard Branson y su compañía Virgin Galactic. El proyecto es obra del estudio Foster&Partners y creo que he comentado aquí que, en cierta ocasión, tuve la suerte de que el arquitecto responsable del mismo, Grant Brooker, socio de la firma inglesa, me explicara con estusiamso y detalles el proyecto en la espectacular sede del estudio en Londres. Como puede verse aquí, este sueño galáctico ya no está sólo formado por renders, vistosas imágenes y simples recreaciones virtuales. La aventura avanza y con determinación, tanto en tierra como en arie. Hace unos quince días, la nave nodriza WhiteKnightTwo y la que será proyectada hacia la Línea Karman (aunque sin sobrepasarla, y por tanto sin salir al espacio exterior) hicieron su primer vuelo con éxito. Parece que se van cumpliendo etapas.

Al margen de lo que comenten millonarios más o menos snobs que se apuntan al deporte de moda de ver la curvatura de la Tierra y experimentar por unos segundos la ingravidez, en Nuevo México se siembra algo ambicioso a lo que habrá que estar atentos. El estado gobernando por Bill Richardson aspira, con éste y otros proyectos, a convertirse en un hub espacial, y sacar tajada del filón de las actividades comerciales y privadas derivadas de los viajes suborbitales. El Cabo Cañaveral del Siglo XXI, digamos. Y esta aventura trasciende con mucho los comentarios superficiales del lotero de Sort (uno de los primeros que viajará con Virgin Galactic) y otros e implica a hombres como Burt Rutan, Paul Allen y Richard Branson, dispuestos a llegar al infinitivo, y sólo por el momento, un poco más acá.

Desordenados anónimos y escapada monacal

Martes, 12 Octubre 2010

Todo empezó porque mi DNI estaba en paradero desconocido, las facturas y papelitos de gastos para hacer la declaración trimestral diseminadas por bolsos y carpetas, los últimos números de Monocle, Wired, W, Wallpaper esparcidos por mi mesa de trabajo junto a recortes varios, notas, cuadernos, cientos de papeles en sucio, en limpio, emborronados…. Total, que estoy aprovechando este largo puente para practicar un poco de “downsizing”, o dicho de una manera menos cool: desprenderme de la cantidad de trastos innecesarios que tengo por costumbre acumular -especialmente revistas, periódicos y folletos- y poner así un poco de orden en esta caótica “galaxia gutenberg” que me rodea.

Me temo que soy una criatura típica de la sociedad de la opulencia: convivo con demasiadas cosas no del todo necesarias. Sea como sea, le auguro un buen futuro a todas aquellas profesiones que nos ayuden a seleccionar, a descartar, a desechar y a elegir. Y al hilo de esto se me ocurre un nuevo trabajo: “lifestyle curator“. En cierta ocasión leí un artículo en The New York Times sobre los profesionales del “downsizing”: ayudan a la gente a desprenderse de trastos. Los servicios eran demandados por gente mayor que abandonaba sus casas para irse a una residencia de ancianos, familias que se mudan a residencias más pequeñas o divorciados que retornan a pisos de soltero. Hace poco me enteré de que ya operan en España los “professional organizers”, que con criterio de especialista ayudan a la gente a optimizar el espacio y tenerlo todo muy ordenadito.

En uno de estos artículos que ha aparecido sepultado entre cientos de recortes, he encontrado uno, curiosamente, dedicado a los desordenados compulsivos. Al parecer en Estados Unidos funciona algún grupo del tipo de alcóholicos anónimos para gente caótica como yo. “Hola. Mi nombre es Vicky Vilches. Hoy he metido todo debajo de la cama”. Quizá debería probarlo. Resulta que el mundo online tiene recuersos parecidos: al  menos 15 grupos en Yahoo para gente con problemas de orden en sus casas o sitios de trabajo,  y páginas como  Messies Anonymous ayudan a los acumuladores y desorganizados compulsivos a confesarse anónimamente, a apoyarse entre ellos y les apartan de padecer en un futuro el dichoso síndrome de Diógenes.

En fin, hablando de terapias, confesiones y puentes, después de este empacho de limpieza general no creo que me entren ganas de volver a Milán o a Barcelona y regresar cargada nuevamente de revistas, papeles y panfletos varios. Quizá en el próximo puente opte por el ”detox” monacal en magníficos sitios como el Parador de Santo Estevo, en la Ribeira Sacra, o el Hotel Monasterio Sant Marçal, una joyita de 12 habitaciones (las antiguas celdas del convento) en pleno parque natural del Montseny. Podré así disfrutar de sus múltiples encantos… y ojalá se me pegue algo del desapego a los bienes terrenales de los monjes que los habitaron hace siglos.

48 horas en Milán

Martes, 5 Octubre 2010

Segundo mandamiento del decálogo cool: dejarse caer al menos un vez al año -preferiblemente dos- por Milán. Et voilá! He aquí un resumen un tanto apresurado de lo que ha dado de sí mi peregrinación al templo de las tendencias del diseño.

Efectivamente, y como dijo no recuerdo qué gran director: Italia es un país de buenos actores y si hay alguno malo, éste se dedica al cine. En este gran plató que es Milán, 48 horas dan para un buen largometraje. Paisaje, personaje y atrezzo de primera. Imposible ponerle título a la película (¿Milagro en Milán?, como aquel clásico del neorrealismo) En calidad de turista y sin necesidad de recurrir a ninguna acreditación como periodista, he visto en acción a Berlusconi en plena ”Fiesta de la libertad” (léase mítin); a su Eminenza el Cardenal Arzobispo de Milán, Tettamanzi (papable en su día), oficiando en un Duomo repleto de uniformados, en la misa del 150 Aniversario de la creación de la Guardia Urbana; a un montón de anónimas y escuálidas top models en las postrimerías de la Semana de la Moda de Milán comiendo media hoja de lechuga en el sushi bar de La Rinascente. Anónimas y no tanto. ¿Será posible que en el plazo de tres semanas haya visto en dos ocasiones a Naomi Campbell en dos ciudades distintas y por casualidad? Esta vez  no ha sido en el Cipriani, sino en el Bulgari Hotel, otro resort que es una auténtica joya a tiro de piedra de Montenapoleone. 

Como no podía ser de otra manera, aproveché para ver algún hotel que otro. Maison Moschino abrió hace unos meses en la antigua estación de tren que unía Milán con Monza. Interesante y divertido. Lleno en la Fashion Week. Finalmente me alojé en el NH Touring, excelente relación calidad-precio y muy bien situado. Buen ambiente urbanita cool y fauna fashion sin caer en excesos. Para bolsillos con más poderío y logo-victims pronto abrirá el Hotel Armani. Visité la tienda y el café. Nada que resaltar, excepto la interesante librería junto al Café Armani, dentro del complejo, dedicada al diseño y a la moda. Si en la época de Coco Chanel, las grandes firmas de moda comenzaron a explotar el filón de la perfumería, ahora es el turno de los cafés, hoteles y “sitios de experiencias”. En Milán convive el logo a gogo de las grandes marcas con exquistios establecimientos pequeños, tan creativos como recónditos, que merece la pena visitar en calles como Via Brera o el barrio de los antiguos canales. Y lo mejor de todo es que uno puede encontrarse a la vuelta de la esquina con una tienda como Skitsch, con todas esos diseños alucinantes de los que tanto hablo en este blog. Pero esta vez, sí, los he visto en vivo y en directo. Como la fantástica bicicleta estática Ciclotte, de Luca Schiappati…. diré que tomen nota en mi centro de rehabilitación. Por de pronto, me compré un paraguas asimétrico del que hablé en una ocasión y cuya forma permite que puedas ver por delante y que no te mojes por detrás. Y como broche final: la visita al templo de los templos, 10 Corso Como. Alucinante, naturalmente. Lástima que exploten tanto su propio brand…. lleva camino de dejar de ser tan cool.