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Estoy en deuda con Sudáfrica 2010

12 Julio 2010 por Carlos Vanaclocha

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No sé por dónde empezar: contaros aquello de que aún estoy excitado, exaltado o en cualquier estado de ‘subidón’ no tiene mucha gracia porque intuyo que todos flipamos con la grandiosa victoria de anoche. En este preciso momento, tecleo desde la habitación de mi hotel de Johannesburgo cualquier tontería que se me pasa por la mente; ha sido un  sueño del que mi compi Edu me hizo despertar de sopetón (la foto es bastante explícita). Mi centro de trabajo ya es historia; lo desmontamos de arriba abajo durante la pasada madrugada porque este mediodía la empresa de logística se encargará de recoger los embalajes y llevarlos a Madrid. Mientras recogíamos los ordenadores, equipos electrónicos y todo el material de oficina (por cierto, ¿alguien quiere un par de tonners de impresora?), la FIFA se portó como nunca y nos brindó una amable fiestecilla en el patio central del IBC, por donde miles de periodistas han transitado durante todo el mes de competición.

Miles de litros de cerveza, kilos de carne de ternera y sacos gigantes de patatas fritas fueron engullidos en poco más de dos horas al ritmo autóctono del waka waka. Hasta hubo un grupillo musical que se molestó en interpretar la canción en varias versiones diferentes. Fue divertido.

Este mediodía volveré para cerrar con logística el tema del equipamiento y por la tarde me iré de compras por la ciudad, al tiempo que estaré pendiente del teléfono por los fastos que Madrid ha preparado a los héroes. ¡Por fin unos días de ocio sin fútbol metido por succión! Aquí he comprendido que me apasiona el Mundial, y más desde dentro, pero también saturan sesenta y cuatro partidos en un mes…imaginaos los tostones que he tenido que cubrir.

El domingo por la mañana volví  al gigantesco barrio de Soweto; quizá me quedé fascinado por su sencillez y por esa folclore que desafortunadamente arrastra desde los tiempos del apartheid. Es obvio que sus residentes olvidaron este mes aquellos infaustos recuerdos, ahora tocaba su Mundial y a ello se amoldaron. Tanto es así que no  les importa mezclar fútbol y religión: Lauren, vecino de Soweto, me confesó que habían rezado por los Bafana Bafana hasta con vuvuzelas. Quizá ése fuese el fallo, el estridente sonido de las trompetitas que marea hasta el de más arriba. Total, que la selección sudafricana no ha llegado muy lejos en su torneo.

Y como en toda despedida, yo también me he dicho adiós a gente a la que he cogido cariño: periodistas y presentadores de otros países con los que he charlado no sólo fútbol, sino de la vida y casi el más allá. Mi más sincero abrazo al inagotable Martín de la RRP peruana; al glamouroso Jean Mari, de Canal Plus Francia; a la intrigante Louise, productora de la BBC; a Néstor, el argentino que más colillas tiraba al suelo en todo el centro y, por supuesto, a mi queridísima presentadora Lilia Luciano de Univisión, con quien he mantenido pláticas hasta de cirugía torácica…será porque sus padres y los míos son médicos. Ya veis lo que hacen los ratos muertos en el centro de prensa.

 

Soweto, ese barrio…

9 Julio 2010 por Carlos Vanaclocha

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Si uno viene a Johannesburgo, no puede faltar a la cita de Soweto. De oídas tiene la pinta de una colmena de edificios viejos y chabolas tercermundistas, pero a la vista no son más que casas al estilo inglés con jardincillos descuidados que se extienden a campo abierto. Es un barrio con enjundia; no en vano, aquí ha vivido hacinada la mayoría negra durante los tiempos del apartheid.  Hoy también se ven blancos y algún chalé que no desafinaría en Las Rozas de Madrid. No conviene visitarlo solo ni en grupos pequeños, no sabes qué o quién te puede sorprender.  El caso es que en esta barriada convive cerca de millón y medio de gente acostumbrada a las miradas atónitas de los turistas. Todo el mundo habla de Soweto como un atractivo más de Johannesburgo; yo, de verdad, aún le estoy buscando la gracia.

Por lo demás, la noche ya se ha cerrado en la ciudad (aquí anochece pasadas las cinco de la tarde) y en un ratito me daré un homenaje gastronómico. El restaurante Soyo es una de las grandes sensaciones de la ciudad. Se trata de un asador con estilo, el africano; te sirven un jugoso solomillo mientras ves como pintan la cara al resto de comensales con tintes africanos. Para el postre, todos están maquillados en plan ritual bosquimano. No me preguntéis de qué va, me  lo dijo un oriundo de aquí y me he quedado con la copla. 

¡¡¡Toommaaaa!!!!

8 Julio 2010 por Carlos Vanaclocha

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¡¡¡Tommaaaaaa!!! El griterío en el centro internacional  de prensa resuena en casi todo Johannesburgo. Periodistas de cualquier rincón del mundo se han acercado por nuestro estudio para felicitarnos; tan exaltados como nosotros, se desgañitaban al son de ‘campeones, campeones’.  Aún estoy sobreexcitado, extasiado por una gesta de dimensiones desproporcionadas. El Alemania-España era nuestro partido, el de la historia del fútbol español…obviamente no lo será. Leire Pajín atinó bien con muchísima premura: la nación vivirá un ‘acontecimiento interplanetario’, pero éste no será político, tampoco meramente deportivo. Me dicen desde España que los partidos paralizan al país; todos pendientes de la tele, de Sudáfrica, de ganar y punto.

Porque no es fútbol, es ganar el Mundial y ganarse el respeto del mundo entero. Siempre habían sido los mismos; incluso aquí, en el IBC, la gente tenía consideración sólo por las campeones. El caso más flagrante es de Brasil: vinieron en masa para narrar el sexto título y la mayoría se ha largado con amargura. Brasil era el favorito y Maradona la comidilla diaria de los periodistas. Nosotros pintábamos lo justo…hasta hoy.

Todavía no hemos ganado, pero hemos dejado boquiabiertos a algunos, entre ellos los alemanes. Los de la televisión ZDF  presumían de selección, de una pléyade de virtuosos que iban a pasar el rodillo en semifinales. Por una vez y, claro, sin que sirva de precedente, la gloria puede ser nuestra. Y aunque perdamos, qué más da…nos hemos impresionado a nosotros mismos, con eso me basta.  

En serio, sólo me repito lo privilegiado que soy al poder contaros el éxtasis de Johannesburgo. Cubrir el Mundial, escribiros mis experiencias en Ecodiario  e inmortalizar en la memoria las mejores instantáneas de una Copa irrepetible: eso sí que es impagable. Gracias, muchísimas gracias.

Holandeses y alemanes, igualitos

5 Julio 2010 por Carlos Vanaclocha

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Los días sin fútbol se hacen larguísimos y todavía quedan dos más. Tendrían gracia si uno pudiese escapar por Johannesburgo con el móvil apagado, perderse por ahí al encuentro de lugares. Pero no, hoy había que estar pendiente de los alemanes; esos que ni saludan ni sonríen cuando les dices algo en inglés. Porque la mayoría de los jugadores son políglotas y te entienden perfectamente cuando intentas charlar con ellos. Al parecer, les obligan a no decir absolutamente nada a la prensa extranjera, por si hubiera algún infiltrado español, ¡qué cosas! Justo esta mañana eramos mayoría. Nos hemos desplazado casi una hora de coche para sacar alguna declaración de su entrenamiento, pero se nota que son ‘cabezas cuadradas’: cumplen órdenes y jamás las infringen. Igualito que los españoles.

Menos mal que nuestros homólogos alemanes han sido más hospitalarios. Martin Heinenger, de la tele pública ZDF  de Berlín, me ha ayudado a traducir algunas frases de Joachim Low y del ‘trepador de cerdos’. Entre que su apellido es más enredado que el mío (comparad Schweinsteiger con Vanaclocha) y que en las ruedas de prensa habla para el cuello de su camisa, me he quedado con un “sí, España es muy buena pero tenemos nuestras posibilidades”. Vamos, fascinante. Lástima que Maradona no siga por aquí, ¡ése sí que nos daba juego!

Este mediodía he salido a comer fuera del centro internacional de prensa. Aprovechando el viaje a Pretoria para ver a los alemanes, unos cuantos compis y yo nos hemos metido en un centro comercial de proporciones infinitas, ¡qué animalada de edificio! En la entrada había un mapa con la ubicación de las tiendas y restaurantes en más de diez galerías kilométricas. Al final, después de dar mil vueltas hemos acabado en uno cualquiera que ofrece lo mismo que todos: carnaza a la parrilla. Y, claro, si te metes entre pecho y espalda quinientos gramos de ternera, sales rodando del sitio. Por lo menos, hemos probado algo diferente al comedor de guardería que nos han puesto en el IBC.

Mañana es el día ideal para las primeras compras. Mucha gente me ha pedido pulseras de pelo de elefante; causan furor por aquí. Algún osado quiere que le lleve un cuerno de rinoceronte…también está en venta. El problema no es sacarlo del país sino meterlo en la aduana de España. Veremos, algo me inventaré.

Y por la tarde, vuelve la fiesta del fútbol con el Holanda-Uruguay. Menciono lo de la fiesta porque los holandeses llevan la juerga hasta los lugares más inusitados. La farra de Amsterdam está embutida en este autobús de dos plantas. Y no es un bus cualquiera, éste sirve cerveza a transeúntes y conductores por igual. Lo de las medidas de alcoholemia es un caso aparte en Johannesburgo.  

Queridísimo Ellis Park

4 Julio 2010 por Carlos Vanaclocha

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¡Qué potra la mía! Vengo a un Mundial y España hace historia, magnífico. Encima, tuve la ocasión de volver a asistir a mi predilecto Ellis Park. No sé, quizá no sea el estadio más fastuoso de Sudáfrica, pero le he cogido cariño venir aquí. Es simplón y atractivo al mismo tiempo; tumultuoso por dentro y frío por fuera.  Tiene el corte de un estadio inglés y, aunque es un poco vetusto, sus galerías están recién alicatadas. El Ellis ha acogido el epílogo de lo que iba a ser el cuento argentino; el amago de la gran Brasil en octavos; la defunción de la oxidada Italia y, por supuesto, la historia de España. Porque ahí hemos inventado un nuevo relato, el de las ‘semis’.

El miércoles ganaremos o perderemos, me da igual. La gente recordará a la campeona de Europa que una vez le dio por llegar hasta el penúltimo peldaño de un Mundial, o no. Puede que sea mucho mejor, pero estas intrigas no van conmigo y no voy a estar deshojando la margarita hasta que llegue el Alemania-España. Además, Martín me comentaba durante el partido de anoche que hagamos lo que hagamos, ya hemos dejado huella. Por lo menos, él se llevará a Perú una grata imagen de nuestro fútbol, a pesar de que la noche fuera un pestiño…hasta que a Iker le dio por ser Iker.

No os podéis imaginar el efecto devastador que ha tenido la eliminación de Argentina en el IBC. Aparte de los cansinos halagos y recelos a Maradona, los periodistas confiaban que ésta sería  su fiesta. Pero ha bastado un contendiente respetable para dejar el centro de prensa como un solar. Los argentinos habían venido en masa a Johannesburgo y en tropel se irán. Adalina, presentadora de la tele TYC Sports, me confesaba la semana pasada que estaba un poco cansada debido al  ajetreo diario. Ella tampoco es muy forofa, o sea que no le habrá molestado el bofetón alemán.

En definitiva, el panorama del IBC parece un Gran Hermano, en el que a medida que van cayendo las selecciones, sus respectivos periodistas vacían los pabellones. Por suerte, quedamos nosotros, un ejército entero de alemanes de la super ZDF,  la tele local de Holanda y un puñado de uruguayos desperdigados por todos los estudios sudamericanos. Y, cómo no, Al Jazeera sigue haciendo alardes de ostentación con sus macroequipos electrónicos, vastos platós, sofisticadas cabinas de producción y la plantilla de comentaristas estrellas que entran y salen de la sala de maquillaje a todas horas. Vamos, que aún quedamos una burrada.

Entre celebridades…y plátanos

1 Julio 2010 por Carlos Vanaclocha

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Perdón por estos dos días de ausencia. Mi delicado estómago no me ha dejado trabajar a gusto y cada vez que intentaba teclear algo, un dolor insoportable me impedía contaros las peripecias de  Johannesburgo. La razón de mi angustia la corrobora la foto que os muestro. Mi ‘buen’ amigo Thahani, oriundo de aquí, nos recomendó que compráramos plátanos y demás fruta en el mercadillo dominical de Sandton. Ingenuo de mí, le hice caso y éstas han sido las consecuencias. Ciertamente, ese bazar es muy famoso en toda la ciudad; maldita la casualidad que justo me tocaran a mí un par de plátanos pasados, y eso que tenían pinta de manjar. No le he recriminado nada a Thahani, porque es nuestro taxista oficial: precio módico y servicio premium, perfecto. No es fácil encontrar una bicoca semejante por estos lares, más que nada porque en Sudáfrica el tema del transporte es un cachondeo. Esta semana os relataré más cositas del gran Thahani, un guía excepcional capaz de recomendarte hasta el bar donde sirven el mejor anís del África subsahariana. Aunque, como el anís siente igual de bien que los platanos…

Mercadillos aparte, el centro internacional de prensa se está quedando vacío. Ayer el panorama era desolador porque pudimos disfrutar del primer día de descanso, ¡ya era hora! Casi veinte días de fútbol a granel me habían saturado un poco. Hoy toca apurar el asueto y mañana empiezan los cuartos de final. Todavía no sé si podré ir al Uruguay-Ghana; no me querría perder al único superviviente del Mundial que ansiaba la eclosión definitiva del fútbol africano. Además, me apetece entrevistar a Forlán y confesarle que en algunos momentos siento nostalgia de Madrid.

Por cierto, el pasado lunes pululaba yo por el comedor del IBC, indeciso en qué elegir, cuando una mujer me preguntó en inglés si le podía sugerir algún determinado tipo de ensaladas, de las tropecientas que hay. Como su acento me sonaba latino, le respondí que era español y ella se rió. “Ah, bueno, entonces es más fácil”, replicó. Me contó que era puertorriqueña residente en Miami y presentadora de una tele hispana. Yo le resumí mi vida escuetamente mientras hacíamos cola para pagar la comida, me dio su mail y me dijo que, si quería, fuera a buscarla esta semana para tomar algo.

Cuando llegué a mi estudio, como estaba un poco ocioso, busqué videos suyos para ver qué programas presentaba. No hizo falta navegar mucho por internet; escribí su nombre en google y aparecieron miles de entradas. Ésta es la susodicha…¡vaya!, al parecer he conocido a una celebridad.

Cataclismo en el IBC (made in Britain)

28 Junio 2010 por Carlos Vanaclocha

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Como mola un Mundial: una sola jugada de un partido puede causar un auténtico cataclismo mundial. Al menos, ése es el sentido que le han querido la prensa anglosajona del IBC. El golazo de Lampard (porque fue un golazo con mayúsculas) ha borrado de un plumazo el aire de fair play que reinaba en el centro de trabajo. Hasta ayer, todo eran loas al Mundial y al trabajo de los distintos medios: a unos les parecía mejor Argentina, otros confiaban más en la fiabilidad de Brasil e incluso aún había confianza en España. Pues bien, parece que nada importa ya en un torneo corrupto, manchado por decisiones arbitrales que pasarán a la posteridad.

Entiendo que la jugada de Lampard es un error de dimensiones desproporcionadas y que ha puesto en jaque hasta el mismísimo Buckingham Palace. Normal, a Inglaterra le repatea perder con los alemanes y con el golito de marras va a tener sorna para un buen puñado de años. También pasó por el mismo trago Alemania con aquel gol fantasma de Wembley en el 66 que, por cierto, no debió valer. Anoche vi aquella jugada diez veces por internet y ninguna toma confirma el gol; tampoco había muchas, más bien la imagen siempre es la misma, o ¿cuántas cámaras pensáis que había en un campo de fútbol hace cuarenta años?

El caso es que los compis de la BBC quieren promover una campaña de recogida de firmas para aplicar la tecnología de una vez por todas. Yo siempre he sido muy folclórico para estas historias y he defendido la falibilidad de los árbitros. Pero, sí, esa cámara en la línea de gol debería usarla para algo más que propiciar cabreos monumentales.

Lo más gracioso es que los mismos mejicanos que se desternillaban de los lloriqueos ingleses, horas más tardes querían quemar el hotel del italiano Roberto Rosseti, el otro árbitro ‘agraciado’ de la jornada dominical. Para mayor escarnio, el gol de Tévez fue un cúmulo de despropósitos, cada cual más grande. Rosseti validó el gol; después, poco convencido de su propia decisión, miró de soslayo el videomarcador por si emitía una repetición rápida; tras verla, pidió consejo a su asistente mientras mejicanos y argentinos se comían al linier y al final, decidió salvar su reputación. Haberse retratado habría sido un suicidio.

Por supuesto, ya han salido los kamikazes que afirman que el Mundial está manipulado y que a la FIFA le conviene que gane éste o el otro. Obviamente, la cuadrilla de ingleses le ha cogido asco al torneo. Yo quiero seguir en mis mundos de Heidi y fascinándome con todo lo que me rodea; que iluso soy, ¿verdad?  

Estos jeques…

26 Junio 2010 por Carlos Vanaclocha

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Mi oficina del centro internacional de prensa parece una tostadora. La calefacción está haciendo estragos y encima los equipos de emisión radiofónica ya desprenden suficiente calor (lógico, están encendidos todo el día). El problema es que el aire acondicionado funciona por unos automatismos que todavía no entendemos. Hemos llamado al operario encargado de estos contratiempos y quizás venga el día de la final. Amigos, lo apuntó muy bien el compositor de la canción oficial de Shakira: ¡Porque esto es África!

No os he contado mi encontronazo con Luis Aragonés el día después del España-Honduras. El ex seleccionador comenta los partidos para Al Jazeera Televisión aquí, en el IBC de Johannesburgo. Y después de la derrota contra Suiza, se le ocurrió opinar que no le había gustado nuestra selección: perfecto, sólo fue un comentario. El  problema vino cuando sus palabras coparon los titulares de media prensa de España; normal que se rebotara desde entonces. Pero él sabe que no es un mero comentarista, sino el ex seleccionador, y todo lo que diga va a resonar hasta en Ulan Bator. En consecuencia,  después del segundo partido me acerqué con mi micrófono al estudio de los árabes para rascar alguna declaración de Aragonés. Él salió, me vio y repitió en forma de bucle: “¡Pero, hombre, por favor!, “¡pero, hombre, por favor!,   “¡pero, hombre, por favor!….Nada, Luis es así y punto. Parece que aún no sabe de qué vamos los periodistas.

Lo de Al Jazeera Television es un escándalo. Han aterrizado en Johannesburgo como si hubiera llegado una auténtica corte imperial. Sus vastos platós y laberínticas oficinas ocupan casi un pabellón entero, cuando en el resto podrían caber hasta treinta medios. Me ha contado un periodista saudí que esta televisión es un capricho de un puñado de millonarios, obsesionados con hacer llegar el fútbol europeo al mundo árabe, ¡vaya sí  lo han conseguido! Al Jazeera retransmite todos los partidos de las mejores ligas del mundo y, por supuesto, ha comprado los derechos del mundial.

Pero la gracia de estos tíos es su escaparate de estrellas premium; o sea, que tienen el dinero por castigo. Empiezo: Aragonés, Arrigo Sacchi, Arsene Wenger, Laudrup, Steve McManaman, Weah, Roger Milla,…Y seguro que no han fichado a Cruyff, Pelé, Maradona y Di Stefano por pereza. Lo que no entiendo es qué o quién ha convencido a Luis, aparte de los petrodólares, claro.

Una crónica diferente

24 Junio 2010 por Carlos Vanaclocha

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Os escribo en vivo y directo desde la tribuna central del Ellis Park, afín esta tarde a la causa italiana. Conocéis de sobra su estilo: una dulce agonía que culmina en esa jugada rocambolesca y atropellada con la que siempre sobreviven, ¡claro que sí! Ellos manejan como nadie los tempos de este tipo de partidos y saben de qué va la vaina. Bueno, tampoco deseo del todo que la campeona siga abriéndose camino. A mi lado se sienta Marek, un fotógrafo de Bratislava encantado de la vida. Se sobreexcita cada vez que su equipo amaga con cercar el área italiana; refunfuña si los de alrededor vitorean a Cannavaro y aguanta el aire cuando asoma la terna de delanteros que Lippi ha sacado a pasear. No es ninguna bola: Italia juega hoy con tres arietes. Creo que estoy presenciando un hecho histórico en ochenta años de mundiales.

¡Ay va!, Eslovaquia acaba de marcar y mi grada casi estalla por los aires: otro eslovaco no para de bramar y, como no le entiendo, deduzco que agradece el momento de éxtasis. En la fila justo debajo de la mía hay dos coreanos que están flipando; me gritan en inglés (el ruido de las malditas vuvuzelas es ensordecedor) que la campeona está noqueada. Yo les respondo que soy español y que no me importa quién pase. He venido a ver a La Italia  para incordiar a Cannavaro (por aquello que sabe español), en su defecto a Zambrotta (dos añitos de pachorra en Barcelona) y si soy muy torpe, me contentaré con una entrevista al italo-argentino Camoranesi. Vamos, grabar a alguien, aunque sea el aguador. A veces éstos te cuentan algún secretillo de vestuario.

Tanta Italia, tanta Italia, y por el momento poco más que once tíos atusándose el pelo cada dos por tres. Fijaos si les preocupa la moda que cuando Eslovaquia ha sacado de centro tras el pitido inicial, el portero Marchetti estaba peinándose…¡sin los guantes puestos! Soy yo su entrenador y no vuelve a jugar con la selección. En fin, que se acabó la primera parte y hoy no veo animadoras por ninguna parte. Sí las hubo en el Brasil-Corea del Norte, porque para esas pantomimas los brasileños se lo montan como nadie. ¡Ay, no!, perdón: ahora mismito acaban de aparecer las cheerleaders. Ya me parecía raro que los italianos fueran tan pavisosos, o quizás hayan sido los eslovacos quienes hayan insistido en amenizar el descanso.

Acaba de reanudarse el partido y la temperatura ha descendido vertiginosamente. De doce o trece grados hemos pasado a siete, me lo ha dicho un locutor brasileño que está sentado con el gran Mauro Silva, otro de los comentaristas estrella de este Mundial. Si dentro de un rato no tengo mucho ajetreo, le recordaré un par de discotecas de La Coruña. Aunque, pensándolo bien, éste era de los que se cuidaban y no le iba mucho la samba de noche.

Amigos, aquí termina esta crónica porque empiezo a estar aterido de frío y mis dedos no aciertan a pulsar la tecla correcta. El desenlace del partido lo habréis visto por la tele y si no, lo leéis aquí, en Ecodiario. Me despido con el ruido atronador de las trompetitas, ¿por qué? porque la gente está jaleando la salida al campo de Pirlo y me apetece verle con una cerveza…sin alcohol, tranquilos.  

   

Se acabaron las tonterías

23 Junio 2010 por Carlos Vanaclocha

Empieza el lío: ya no quedan morrallas de partidos, hay selecciones que se han ido a la calle y otras que deben ganar sí o sí. Es el caso de Inglaterra, cuya broma en el debut perdió la gracia en el envite contra Argelia. Tal psicosis se nota en los estudios de la BBC, aquí en Johannesburgo. Se las prometían muy felices por el efecto demoledor de Capello y ahora despotrican descaradamente contra el que iba a devolver la gloria a la corona británica. Mi amiga Louise Sutton, productora londinense, no lo ve nada claro: detesta el fútbol de su equipo, no entiende qué pinta Beckham en el banquillo y está aterrada por lo que puedan pifiar los porteros. David James o Robert Green: tanto monta, monta tanto.

Peor ha pintado el panorama para Pier, editor de Canal Plus Francia. Le conocí hace dos días en una de mis incursiones por los estudios de los medios internacionales. Entonces, me urgían unas declaraciones de Raymond Domenech en las que presumía del buen ambiente en el vestuario francés (tiene bemoles el asunto). Pier, un tío diligente donde los haya, me las facilitó y casi me suplicó que sacudiéramos a su irrisorio entrenador hasta la extenuación. Obedecí, le hemos atizado más que a una esterilla…y lo que falta.

Los que sacan pecho, y pueden, son los argentinos. La legión multitudinaria que ha tomado el IBC se pavonea por el centro fardando de Messi y Maradona. Ironías del fútbol: la prensa quería decapitar al ‘Pelusa’ hasta antes del campeonato, y ahora resulta que le ríen todos sus chistes, que son muchos. Maradona se está haciendo el ‘graciosete’ y a los periodistas les pone. Eso sí, como Argentina reciba un sopapo de Méjico en octavos, veremos si continúa la guasa.

Y  quienes han perdido la chaveta son los chilenos. Esta mañana me he quedado flipado con el diario La Cuarta por su estremecedor titular: “Vamos a ensartar a España y olé”. Menos mal que no han personalizado porque de lo contrario se habría montado la mundial. Los presentadores de la televisión  nacional de Santiago confían demasiado en sus chicos, mejor para nosotros. Como habréis comprobado, están obsesionados con torear a España…ya les canturrearé yo los ‘olés’ el viernes por la noche.

Aquí os dejo una instantánea maravillosa de esa nave espacial que es el Soccer City de Johannesburgo. Impresiona,¿verdad?