Blogs

Archivo de Junio, 2010

Cataclismo en el IBC (made in Britain)

Lunes, 28 Junio 2010

the-sun.jpg

Como mola un Mundial: una sola jugada de un partido puede causar un auténtico cataclismo mundial. Al menos, ése es el sentido que le han querido la prensa anglosajona del IBC. El golazo de Lampard (porque fue un golazo con mayúsculas) ha borrado de un plumazo el aire de fair play que reinaba en el centro de trabajo. Hasta ayer, todo eran loas al Mundial y al trabajo de los distintos medios: a unos les parecía mejor Argentina, otros confiaban más en la fiabilidad de Brasil e incluso aún había confianza en España. Pues bien, parece que nada importa ya en un torneo corrupto, manchado por decisiones arbitrales que pasarán a la posteridad.

Entiendo que la jugada de Lampard es un error de dimensiones desproporcionadas y que ha puesto en jaque hasta el mismísimo Buckingham Palace. Normal, a Inglaterra le repatea perder con los alemanes y con el golito de marras va a tener sorna para un buen puñado de años. También pasó por el mismo trago Alemania con aquel gol fantasma de Wembley en el 66 que, por cierto, no debió valer. Anoche vi aquella jugada diez veces por internet y ninguna toma confirma el gol; tampoco había muchas, más bien la imagen siempre es la misma, o ¿cuántas cámaras pensáis que había en un campo de fútbol hace cuarenta años?

El caso es que los compis de la BBC quieren promover una campaña de recogida de firmas para aplicar la tecnología de una vez por todas. Yo siempre he sido muy folclórico para estas historias y he defendido la falibilidad de los árbitros. Pero, sí, esa cámara en la línea de gol debería usarla para algo más que propiciar cabreos monumentales.

Lo más gracioso es que los mismos mejicanos que se desternillaban de los lloriqueos ingleses, horas más tardes querían quemar el hotel del italiano Roberto Rosseti, el otro árbitro ‘agraciado’ de la jornada dominical. Para mayor escarnio, el gol de Tévez fue un cúmulo de despropósitos, cada cual más grande. Rosseti validó el gol; después, poco convencido de su propia decisión, miró de soslayo el videomarcador por si emitía una repetición rápida; tras verla, pidió consejo a su asistente mientras mejicanos y argentinos se comían al linier y al final, decidió salvar su reputación. Haberse retratado habría sido un suicidio.

Por supuesto, ya han salido los kamikazes que afirman que el Mundial está manipulado y que a la FIFA le conviene que gane éste o el otro. Obviamente, la cuadrilla de ingleses le ha cogido asco al torneo. Yo quiero seguir en mis mundos de Heidi y fascinándome con todo lo que me rodea; que iluso soy, ¿verdad?  

Estos jeques…

Sbado, 26 Junio 2010

estudio-buena.jpg

Mi oficina del centro internacional de prensa parece una tostadora. La calefacción está haciendo estragos y encima los equipos de emisión radiofónica ya desprenden suficiente calor (lógico, están encendidos todo el día). El problema es que el aire acondicionado funciona por unos automatismos que todavía no entendemos. Hemos llamado al operario encargado de estos contratiempos y quizás venga el día de la final. Amigos, lo apuntó muy bien el compositor de la canción oficial de Shakira: ¡Porque esto es África!

No os he contado mi encontronazo con Luis Aragonés el día después del España-Honduras. El ex seleccionador comenta los partidos para Al Jazeera Televisión aquí, en el IBC de Johannesburgo. Y después de la derrota contra Suiza, se le ocurrió opinar que no le había gustado nuestra selección: perfecto, sólo fue un comentario. El  problema vino cuando sus palabras coparon los titulares de media prensa de España; normal que se rebotara desde entonces. Pero él sabe que no es un mero comentarista, sino el ex seleccionador, y todo lo que diga va a resonar hasta en Ulan Bator. En consecuencia,  después del segundo partido me acerqué con mi micrófono al estudio de los árabes para rascar alguna declaración de Aragonés. Él salió, me vio y repitió en forma de bucle: “¡Pero, hombre, por favor!, “¡pero, hombre, por favor!,   “¡pero, hombre, por favor!….Nada, Luis es así y punto. Parece que aún no sabe de qué vamos los periodistas.

Lo de Al Jazeera Television es un escándalo. Han aterrizado en Johannesburgo como si hubiera llegado una auténtica corte imperial. Sus vastos platós y laberínticas oficinas ocupan casi un pabellón entero, cuando en el resto podrían caber hasta treinta medios. Me ha contado un periodista saudí que esta televisión es un capricho de un puñado de millonarios, obsesionados con hacer llegar el fútbol europeo al mundo árabe, ¡vaya sí  lo han conseguido! Al Jazeera retransmite todos los partidos de las mejores ligas del mundo y, por supuesto, ha comprado los derechos del mundial.

Pero la gracia de estos tíos es su escaparate de estrellas premium; o sea, que tienen el dinero por castigo. Empiezo: Aragonés, Arrigo Sacchi, Arsene Wenger, Laudrup, Steve McManaman, Weah, Roger Milla,…Y seguro que no han fichado a Cruyff, Pelé, Maradona y Di Stefano por pereza. Lo que no entiendo es qué o quién ha convencido a Luis, aparte de los petrodólares, claro.

Una crónica diferente

Jueves, 24 Junio 2010

carlos-vanaclocha.jpg

Os escribo en vivo y directo desde la tribuna central del Ellis Park, afín esta tarde a la causa italiana. Conocéis de sobra su estilo: una dulce agonía que culmina en esa jugada rocambolesca y atropellada con la que siempre sobreviven, ¡claro que sí! Ellos manejan como nadie los tempos de este tipo de partidos y saben de qué va la vaina. Bueno, tampoco deseo del todo que la campeona siga abriéndose camino. A mi lado se sienta Marek, un fotógrafo de Bratislava encantado de la vida. Se sobreexcita cada vez que su equipo amaga con cercar el área italiana; refunfuña si los de alrededor vitorean a Cannavaro y aguanta el aire cuando asoma la terna de delanteros que Lippi ha sacado a pasear. No es ninguna bola: Italia juega hoy con tres arietes. Creo que estoy presenciando un hecho histórico en ochenta años de mundiales.

¡Ay va!, Eslovaquia acaba de marcar y mi grada casi estalla por los aires: otro eslovaco no para de bramar y, como no le entiendo, deduzco que agradece el momento de éxtasis. En la fila justo debajo de la mía hay dos coreanos que están flipando; me gritan en inglés (el ruido de las malditas vuvuzelas es ensordecedor) que la campeona está noqueada. Yo les respondo que soy español y que no me importa quién pase. He venido a ver a La Italia  para incordiar a Cannavaro (por aquello que sabe español), en su defecto a Zambrotta (dos añitos de pachorra en Barcelona) y si soy muy torpe, me contentaré con una entrevista al italo-argentino Camoranesi. Vamos, grabar a alguien, aunque sea el aguador. A veces éstos te cuentan algún secretillo de vestuario.

Tanta Italia, tanta Italia, y por el momento poco más que once tíos atusándose el pelo cada dos por tres. Fijaos si les preocupa la moda que cuando Eslovaquia ha sacado de centro tras el pitido inicial, el portero Marchetti estaba peinándose…¡sin los guantes puestos! Soy yo su entrenador y no vuelve a jugar con la selección. En fin, que se acabó la primera parte y hoy no veo animadoras por ninguna parte. Sí las hubo en el Brasil-Corea del Norte, porque para esas pantomimas los brasileños se lo montan como nadie. ¡Ay, no!, perdón: ahora mismito acaban de aparecer las cheerleaders. Ya me parecía raro que los italianos fueran tan pavisosos, o quizás hayan sido los eslovacos quienes hayan insistido en amenizar el descanso.

Acaba de reanudarse el partido y la temperatura ha descendido vertiginosamente. De doce o trece grados hemos pasado a siete, me lo ha dicho un locutor brasileño que está sentado con el gran Mauro Silva, otro de los comentaristas estrella de este Mundial. Si dentro de un rato no tengo mucho ajetreo, le recordaré un par de discotecas de La Coruña. Aunque, pensándolo bien, éste era de los que se cuidaban y no le iba mucho la samba de noche.

Amigos, aquí termina esta crónica porque empiezo a estar aterido de frío y mis dedos no aciertan a pulsar la tecla correcta. El desenlace del partido lo habréis visto por la tele y si no, lo leéis aquí, en Ecodiario. Me despido con el ruido atronador de las trompetitas, ¿por qué? porque la gente está jaleando la salida al campo de Pirlo y me apetece verle con una cerveza…sin alcohol, tranquilos.  

   

Se acabaron las tonterías

Mircoles, 23 Junio 2010

Empieza el lío: ya no quedan morrallas de partidos, hay selecciones que se han ido a la calle y otras que deben ganar sí o sí. Es el caso de Inglaterra, cuya broma en el debut perdió la gracia en el envite contra Argelia. Tal psicosis se nota en los estudios de la BBC, aquí en Johannesburgo. Se las prometían muy felices por el efecto demoledor de Capello y ahora despotrican descaradamente contra el que iba a devolver la gloria a la corona británica. Mi amiga Louise Sutton, productora londinense, no lo ve nada claro: detesta el fútbol de su equipo, no entiende qué pinta Beckham en el banquillo y está aterrada por lo que puedan pifiar los porteros. David James o Robert Green: tanto monta, monta tanto.

Peor ha pintado el panorama para Pier, editor de Canal Plus Francia. Le conocí hace dos días en una de mis incursiones por los estudios de los medios internacionales. Entonces, me urgían unas declaraciones de Raymond Domenech en las que presumía del buen ambiente en el vestuario francés (tiene bemoles el asunto). Pier, un tío diligente donde los haya, me las facilitó y casi me suplicó que sacudiéramos a su irrisorio entrenador hasta la extenuación. Obedecí, le hemos atizado más que a una esterilla…y lo que falta.

Los que sacan pecho, y pueden, son los argentinos. La legión multitudinaria que ha tomado el IBC se pavonea por el centro fardando de Messi y Maradona. Ironías del fútbol: la prensa quería decapitar al ‘Pelusa’ hasta antes del campeonato, y ahora resulta que le ríen todos sus chistes, que son muchos. Maradona se está haciendo el ‘graciosete’ y a los periodistas les pone. Eso sí, como Argentina reciba un sopapo de Méjico en octavos, veremos si continúa la guasa.

Y  quienes han perdido la chaveta son los chilenos. Esta mañana me he quedado flipado con el diario La Cuarta por su estremecedor titular: “Vamos a ensartar a España y olé”. Menos mal que no han personalizado porque de lo contrario se habría montado la mundial. Los presentadores de la televisión  nacional de Santiago confían demasiado en sus chicos, mejor para nosotros. Como habréis comprobado, están obsesionados con torear a España…ya les canturrearé yo los ‘olés’ el viernes por la noche.

Aquí os dejo una instantánea maravillosa de esa nave espacial que es el Soccer City de Johannesburgo. Impresiona,¿verdad?

El cortejo descomunal

Domingo, 20 Junio 2010

canarinha.jpg

Son las doce menos cuarto de la noche y todavía sigo tecleando en mi ordenador del IBC. Hoy no ha sucedido nada fascinante, pero se me olvidó contaros que esta semana estuve en el Brasil-Corea del Norte. El partido en sí no tuvo mucho misterio, pero insistí en ir porque quería pisar el mítico Ellis Park. Bueno, tampoco os voy a mentir: el verdadero campo, donde los springbocks vencieron contra todo pronóstico a la todopoderosa Nueva Zelanda de Jonah Lomu en la Copa del Mundo de rugby de 1995, se ha quedado en reliquia. Ni siquiera eso, ahora es un ‘campucho’ que pisotea cualquier transeúnte de la ciudad. El nuevo Ellis es un estadio cualquiera, sin más.

La selección brasileña arrastra un cortejo descomunal allá donde va; no exagero si calculo un número de periodistas de entre trescientos y cuatrocientos para cada partido, ¡qué barbaridad! Inmediatamente después del pitido final, unos cuantos españoles salimos pitando a la zona mixta (la sala en la que los jugadores son entrevistados por los medios) para agarrar literalmente a algún protagonista. La espera fue pesada y los nervios me atenazaron hasta tal punto que ya no podía enchufar la grabadora. Entonces, salió Julio César a la palestra y una marabunta de micrófonos engulló al portero. La espeluznante imagen me pilló a varios metros; ya me podía olvidar de entrevistar a alguien en exclusiva.

Pero he aquí que tuve suerte y pude atrapar a Dani Alves justo en un momento en el que nadie le incordiaba. Aunque, claro, fueron tres preguntas rápidas, respuestas aún más cortas, y cuando le quise pedir opinión sobre Sandro Rosell, su jefe de prensa me apartó el micrófono. Ya no recordaba cómo se las gastaba la corte de aduladores, amiguetes y demás ‘asesores’ que se encargan de exprimir la imagen de los cracks del baloncito. Total, que con tres tonterías de Alves grabadas, me fui a por Felipe Melo, otro titular indiscutible que pasó por España sin pena ni gloria.

Ahora viene el clímax (naturalmente, lo tenía que dejar para el final): el gran Kaká, el fracaso más sonado de la Liga, todavía es el más mediático de su selección. Por supuesto, tuvo que atender mil y una entrevistas hasta que me cayó mi oportunidad. Grité a Kaká al oído y le supliqué un par de declaraciones para todo Madrid. Fue escuchar ‘Madrid’ y el tío se acercó a mí sin refunfuñar. Rodeado de otros presentadores, conseguí preguntarle cuatro veces consecutivas; así que ya tenía mi entrevista. Tampoco dijo nada fascinante, como la mayoría de futbolistas, pero me pude colgar una medallita de la que podré fardar…no sé cuándo.

Johannesburgo

Sbado, 19 Junio 2010

Por fin voy conociendo Johannesburgo; después de estar recluido once días en el IBC, anoche tuve un ratito y aproveché la visita de un amigo para cenar en una de las plazas más famosas de la ciudad, y una de las más raras que he visto en mi vida. Nelson Mandela Square no es un sitio cualquiera, está edificado en altura y se accede por las escaleras mecánicas de un edificio. La plaza en sí es pequeña, pero la gracia son sus restaurantes y bares de copas que amenizan el lugar todas las noches.  Cené en un asador (sí, aquí la carne es excelente) y tomé uno de los vinos que tanta fama van teniendo en Europa. Pedimos un merlot de la casa; Yacinne, mi acompañante, me comentó que estaba un poco joven pero bebible. A mí me dio igual (tampoco me las iba a dar de exigente), estaba disfrutando de la velada más entretenida desde que aterricé en Sudáfrica.

Ya que me he puesto a relataros la noche, os cuento el epílogo. Cuando salimos del restaurante, nos pedimos una copa en el bar que estaba justo en frente. Nada más entrar, nos encontramos de sopetón con una treintena de hondureños que no paraban de corear canciones futboleras típicas de su país. Un par de ellos se dieron cuenta que eramos españoles y nos pusimos a charlar del Mundial. Habían viajado desde Tegucigalpa para animar a su selección durante toda la primera fase; bueno, hasta que duren. Y claro, ayer no era el día más propicio para fardar de España. De todos modos, ellos están convencidos que pueden darnos guerra el próximo lunes. Les creo, seguro que los suizos también lo pensaban.

He comenzado por el final, pero el día amaneció muy animado. Aquí a la gente le da igual que los Bafana Bafana ganen o pierdan, esto es una juerga continua. Este viernes había mercadillo camino del IBC, lo podéis ver en la foto. Los sudafricanos montan tiendas ambulantes al estilo de El Rastro madrileño en un pispás. Uno puede desde fruta y verduras hasta una camiseta de la selección sudafricana: el merchandising ha calado en todos los rincones de la ciudad.

El viaje diario en autobús desde el hotel hasta el centro de trabajo cubre una ruta que describe a la perfección los exagerados contrastes de Johannesburgo: desde ese mercadillo que podías ver, pasando por el centro financiero, hasta el estadio Soccer City, una monstruosidad capaz de engullir a casi noventa mil espectadores. Tanta preciosidad para que dentro de un mes quede obsoleto. Una pena, la verdad.

¡Qué cachondos son los periodistas internacionales!

Jueves, 17 Junio 2010

Me lo temía y ha sucedido. Durante esta primera semana he ido luciendo mi acreditación de periodista español por todos los estudios de la prensa internacional y esta tarde, después del maldito partido, he tenido que pulular por todos los pabellones para hacer un reportajito de las impresiones de la derrota. Algún coreano, surcoreano, se ha descojonado de mí literalmente; yo, todavía compungido por el bofetón a España, le he reído la gracia y le he espetado que con quién habían empatado ellos. Pero,  si os soy sincero, la apuesta futbolística de Corea es maravillosa y se agradece en este bodrio de Mundial.

Pensaba que seríamos nosotros los que animaríamos el campeonato y así ha sido: toda la prensa se regodea a estas horas con titulares hirientes, irónicos e irrisorios para quienes no son españoles. Mal día para alardear de ‘Roja’. Para mayor escarnio, una tal Lousie de la BBC radio, majísima ella, se ha acercado hasta el estudio radiofónico de la COPE para invitarme a una tertulia con un homólogo suizo. Como estaba tan desbordado de trabajo, al principio he dudado si aceptar la llamada; luego, tras haber reflexionado por mi insensatez (la BBC, ¡madre mía, qué escándalo!), le he asegurado que iría encantado. Total, que la cautivadora chica ha vuelto un rato después para acompañarme a su plató. Allí he saludado a sus colegas (alguno de ellos también se ha mofado por la derrota) y me he puesto los auriculares Resulta que el locutor del Sudáfrica-Uruguay ha departido con nosotros al descanso de su partido sobre el batacazo de los chicos de Del Bosque. Claro,  el suizo estaba aún extasiado, ¿quién en su sano juicio habría esperado esto?

La charla con los ingleses ha sido cortita pero ha dado juego. El presentador, un afamado periodista de Las Islas llamado Mark Chapman (¿os suena? a mí no) me ha querido buscar las cosquillas preguntándome si a partir de ahora seríamos capaces de ganar a Honduras y Chile. ¡Hombre!, yo le he respondido con sarcasmo: “Bueno, Mark, si somos campeones de Europa y algunas veces, sólo algunas, jugamos medianamente bien, quizá si podamos ganar por la mínima a Honduras y que suene la flauta con Chile”. No ha sido así exactamente, pero vale como traducción.

El colmo del día lo ha protagonizado la FIFA. Resulta que la empresa que vela por la seguridad del recinto había negociado cobrar mil y pico euros por persona por trabajar el mes entero, y se han encontrado con un sueldo de ciento treinta euros a la semana. Tal desfase de dinero les ha cabreado tanto, que el comité organizador ha decidido sustituir a los empleados de esta empresa por policías nacionales. Por lo menos, ahora sí que cachearán debidamente a todo el que pasa; no me inspiraba mucha confianza que la gente pasase por el detector de metales y nadie fuese parado aunque el arco pitara mil veces. En fin, cosas de aquí, me temo.

¡Que siga la jarana!

Martes, 15 Junio 2010

Acabo de llegar al centro de emisiones de Johannesburgo aterido de frío; pensaréis que esto es Sudáfrica, pero es que el día ha amanecido con cuatro grados de temperatura y fuertes rachas de viento huracanado. Así pinta la jornada en la que me voy a  cubrir el Brasil – Corea del Norte. Sí, sé que el partido no es muy apetecible porque los brasileños hacen de todo menos jugar bien, y de los norcoreanos ha salido un tal Jong Tae-se diciendo que pueden ganar y que él, personalmente, se parece a Wayne Rooney y Didier Drogba, ¡toma ya! Aunque, pensándolo bien, a veces también me he gustado tanto como José María García o Matías Prats. Por imaginar, que no quede.

Estoy un poco ansioso porque entre en liza España; más que nada, para ver si me divierto con algún partido. Por el momento, me he tragado tostones abominables como el Japón-Camerún o el Argelia – Eslovenia…y los que todavía faltan. Pero, aparte de nuestra selección, me apetece que vuelva a jugar Sudáfrica para vivir otra fiesta tumultuaria, con la gente histérica soplando las dichosas vuvuzelas desde el amanecer. La trompetita tiene gracia un rato, pero los sudafricanos nos van a dar ración de soplidos para un mes. Con razón hay mercadillos ambulantes en las carreteras en las que el stock de tapones para los oídos se agota continuamente.

Otros que han montado un buen jaleo en el IBC son los brasileños. He contado hasta una veintena de teles y radios que siguen a la ‘canarinha’. Tampoco me extraña porque allí, en Brasil, les va la vida con su selección. Si Johannesburgo es una jarana permanente, Río no le debe andar a la zaga. Ya os contaré mañana cómo me las arreglo esta noche para intentar ‘incordiar’ a Kaká, Dani Alves o Luis Fabiano. Me han informado que centenares de periodistas se han acreditado para el debut de Brasil; quizá pueda engañar a alguien en el estadio para que me consiga una entrevista en exclusiva. Difícil, ¿verdad?

¡Ah!, se me olvidaba: esta mañana en el hotel, cuando estaba esperando al ascensor en el descansillo de mi segunda planta, he empezado a oír cánticos tribales. Una vez en el ascensor el ruido se acrecentaba hasta que he aparecido en la recepción y todo el servicio de empleados amenizaba a los huéspedes con cánticos y palmas. Me dicen que lo hacen varias veces a la semana, así que para la próxima lo grabaré en vídeo para que lo podáis ver en Ecodiario. Sinceramente, me gusta mucho el ánimo de esta gente, deslumbrada por el acontecimiento que la FIFA les ha servido. Lo están aprovechando bien; saben que pueden pasar décadas hasta que el mundo vuelva a prestarles atención.

Zamorano, Valderrama, Stoichkov,….

Lunes, 14 Junio 2010

Pues por aquí siguen pasando viajes glorias ávidas de notoriedad. A mediodía, mientras cogía los cubiertos para comer, me he chocado de frente con el gran Hristo Stoichkov. Ahí estaba él, impecable con su traje de Armani y un gesto de pocos amigos. Aunque tampoco parecía tan cabreado como acostumbraba cuando pisaba el césped; entonces, no había quien le aguantase. Puede que la edad le haya serenado, pero sigue siendo cortante. Le he dado la mano y me ha soltado un simplón qué tal. Tampoco esperaba un abrazo efusivo, pero me había imaginado un saludo más agradable que me diera pie a charlar de fútbol con el mejor futbolista búlgaro de todos los tiempos.

Y si Stoichkov parece un tío desabrido (sólo de fachada), su bendito contraste lo he encontrado en el entrañable Carlos Valderrama. Sí, le recordaréis por aquel lance con Míchel, en el que el madridista le tocó sus partes, o más bien el colombiano se quedó mirando, inerte y estupefacto. Valderrama es un auténtico crack porque se para a hablar con todo el que pasa por su lado. Su carácter campechano seduce a cualquiera en este IBC de Johannesburgo; sonríe por inercia e hipnotiza a aquellos que se quedan escuchando sus teorías futboleras: que si España va como un cohete pero se la puede dar, que si a Brasil le falta una nueva hornada de jugones,… Se le nota que echa muchísimo de menos a su querida Colombia.

También he visto de soslayo a Iván Zamorano, Bam Bam para la historia merengue y El Terrible para sus fanáticos chilenos. Comenta los partidos del Mundial para una televisión de su país y nunca pierde ocasión de merodear este vasto centro de operaciones para ver cómo trabajan otros medios. Es una pena que no me haya parado a conversar con él, tiempo habrá. Y éste no es de los que te miran por encima del hombro, me consta. Algún compañero me ha contado que le pirra recordar su vida madrileña. Obviamente, los futbolistas que pasan o acaban en la capital no viven mal. La excepción más escandalosa que conozco es la del francés Nicolas Anelka, ¡qué mal lo pasó en Madrid con su hermano en aquel chalé que tenía campo de fútbol!
En fin, otra singladura más por Johannesburgo sin haberme adentrado en la ciudad. A ver si después del debut de España del próximo miércoles tengo un ratillo e indago un poco por aquí, claro que no solo. Para mañana os contaré la verbena que tienen montada los sudafricanos con los dichosos taxis…sólo os digo que es legal llevar a seis personas en un turismo de cinco plazas: esto es África.  

Entre mitos (por lo menos, para mí)

Domingo, 13 Junio 2010

Es la una de la madrugada y aquí sigo, en el IBC de Johannesburgo. Sinceramente, intuía que el trabajo periodístico de un Mundial era maratoniano, pero no imaginaba que fuese tan extenuante. Aunque, claro, sarna con gusto no pica, o eso dicen.  El sábado ha sido largo: boletines informativos a granel en riguroso directo y una charla distendida con el mítico Aron Winter. Bueno, quizá no sea un mito para los futboleros de pro, pero un holandés que ha jugado en el Ajax, Lazio e Inter; que ha ganado ligas, copas, recopas y alguna UEFA y que se divierte hablando conmigo es un auténtico ‘jefe’. Además, le he reconocido al instante porque estaba en el estudio de una televisión holandesa; la pena es que me ha pillado desprevenido y no llevaba la cámara.  No obstante, os prometo que cazaré una instantánea con el bueno de Winter.

Otra vieja gloria que me he encontrado por este IBC ha sido a Enzo Francescoli. Con él he departido un par de minutos sobre sus favoritos para la Copa del Mundo. Dicen que esta gente está endiosada; puede que haya sido así en sus tiempos rutilantes. Ahora no llaman mucho la atención, por lo menos en el centro de emisiones.

Como dudaba si llamarle Enzo o señor Francescoli, me he decantando por la vía intermedia y me he dirigido a él como Príncipe, su apodo legendario. El uruguayo es un tío taciturno, del que casi nadie arranca una carcajada y que da las sensación de imbuirse de todo lo que sucede a su alrededor. Habla de la Copa del Mundo con nostalgia, como si estuviese compungido por no ser partícipe directo de la fiesta. Le comprendo: si yo también hubiese sido uno de los más grandes, también me picaría el gusanillo de ponerme las botas. Afortunada o desgraciadamente, siempre he sido un paquete en esto del fútbol. Bueno, puede que yo también sea una leyenda…cuando descubra de qué, os lo contaré.