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Entre celebridades…y plátanos

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Perdón por estos dos días de ausencia. Mi delicado estómago no me ha dejado trabajar a gusto y cada vez que intentaba teclear algo, un dolor insoportable me impedía contaros las peripecias de  Johannesburgo. La razón de mi angustia la corrobora la foto que os muestro. Mi ‘buen’ amigo Thahani, oriundo de aquí, nos recomendó que compráramos plátanos y demás fruta en el mercadillo dominical de Sandton. Ingenuo de mí, le hice caso y éstas han sido las consecuencias. Ciertamente, ese bazar es muy famoso en toda la ciudad; maldita la casualidad que justo me tocaran a mí un par de plátanos pasados, y eso que tenían pinta de manjar. No le he recriminado nada a Thahani, porque es nuestro taxista oficial: precio módico y servicio premium, perfecto. No es fácil encontrar una bicoca semejante por estos lares, más que nada porque en Sudáfrica el tema del transporte es un cachondeo. Esta semana os relataré más cositas del gran Thahani, un guía excepcional capaz de recomendarte hasta el bar donde sirven el mejor anís del África subsahariana. Aunque, como el anís siente igual de bien que los platanos…

Mercadillos aparte, el centro internacional de prensa se está quedando vacío. Ayer el panorama era desolador porque pudimos disfrutar del primer día de descanso, ¡ya era hora! Casi veinte días de fútbol a granel me habían saturado un poco. Hoy toca apurar el asueto y mañana empiezan los cuartos de final. Todavía no sé si podré ir al Uruguay-Ghana; no me querría perder al único superviviente del Mundial que ansiaba la eclosión definitiva del fútbol africano. Además, me apetece entrevistar a Forlán y confesarle que en algunos momentos siento nostalgia de Madrid.

Por cierto, el pasado lunes pululaba yo por el comedor del IBC, indeciso en qué elegir, cuando una mujer me preguntó en inglés si le podía sugerir algún determinado tipo de ensaladas, de las tropecientas que hay. Como su acento me sonaba latino, le respondí que era español y ella se rió. “Ah, bueno, entonces es más fácil”, replicó. Me contó que era puertorriqueña residente en Miami y presentadora de una tele hispana. Yo le resumí mi vida escuetamente mientras hacíamos cola para pagar la comida, me dio su mail y me dijo que, si quería, fuera a buscarla esta semana para tomar algo.

Cuando llegué a mi estudio, como estaba un poco ocioso, busqué videos suyos para ver qué programas presentaba. No hizo falta navegar mucho por internet; escribí su nombre en google y aparecieron miles de entradas. Ésta es la susodicha…¡vaya!, al parecer he conocido a una celebridad.

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