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Holandeses y alemanes, igualitos

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Los días sin fútbol se hacen larguísimos y todavía quedan dos más. Tendrían gracia si uno pudiese escapar por Johannesburgo con el móvil apagado, perderse por ahí al encuentro de lugares. Pero no, hoy había que estar pendiente de los alemanes; esos que ni saludan ni sonríen cuando les dices algo en inglés. Porque la mayoría de los jugadores son políglotas y te entienden perfectamente cuando intentas charlar con ellos. Al parecer, les obligan a no decir absolutamente nada a la prensa extranjera, por si hubiera algún infiltrado español, ¡qué cosas! Justo esta mañana eramos mayoría. Nos hemos desplazado casi una hora de coche para sacar alguna declaración de su entrenamiento, pero se nota que son ‘cabezas cuadradas’: cumplen órdenes y jamás las infringen. Igualito que los españoles.

Menos mal que nuestros homólogos alemanes han sido más hospitalarios. Martin Heinenger, de la tele pública ZDF  de Berlín, me ha ayudado a traducir algunas frases de Joachim Low y del ‘trepador de cerdos’. Entre que su apellido es más enredado que el mío (comparad Schweinsteiger con Vanaclocha) y que en las ruedas de prensa habla para el cuello de su camisa, me he quedado con un “sí, España es muy buena pero tenemos nuestras posibilidades”. Vamos, fascinante. Lástima que Maradona no siga por aquí, ¡ése sí que nos daba juego!

Este mediodía he salido a comer fuera del centro internacional de prensa. Aprovechando el viaje a Pretoria para ver a los alemanes, unos cuantos compis y yo nos hemos metido en un centro comercial de proporciones infinitas, ¡qué animalada de edificio! En la entrada había un mapa con la ubicación de las tiendas y restaurantes en más de diez galerías kilométricas. Al final, después de dar mil vueltas hemos acabado en uno cualquiera que ofrece lo mismo que todos: carnaza a la parrilla. Y, claro, si te metes entre pecho y espalda quinientos gramos de ternera, sales rodando del sitio. Por lo menos, hemos probado algo diferente al comedor de guardería que nos han puesto en el IBC.

Mañana es el día ideal para las primeras compras. Mucha gente me ha pedido pulseras de pelo de elefante; causan furor por aquí. Algún osado quiere que le lleve un cuerno de rinoceronte…también está en venta. El problema no es sacarlo del país sino meterlo en la aduana de España. Veremos, algo me inventaré.

Y por la tarde, vuelve la fiesta del fútbol con el Holanda-Uruguay. Menciono lo de la fiesta porque los holandeses llevan la juerga hasta los lugares más inusitados. La farra de Amsterdam está embutida en este autobús de dos plantas. Y no es un bus cualquiera, éste sirve cerveza a transeúntes y conductores por igual. Lo de las medidas de alcoholemia es un caso aparte en Johannesburgo.  

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