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Archivo de la categoría ‘Alemania’

¡¡¡Toommaaaa!!!!

Jueves, 8 Julio 2010

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¡¡¡Tommaaaaaa!!! El griterío en el centro internacional  de prensa resuena en casi todo Johannesburgo. Periodistas de cualquier rincón del mundo se han acercado por nuestro estudio para felicitarnos; tan exaltados como nosotros, se desgañitaban al son de ‘campeones, campeones’.  Aún estoy sobreexcitado, extasiado por una gesta de dimensiones desproporcionadas. El Alemania-España era nuestro partido, el de la historia del fútbol español…obviamente no lo será. Leire Pajín atinó bien con muchísima premura: la nación vivirá un ‘acontecimiento interplanetario’, pero éste no será político, tampoco meramente deportivo. Me dicen desde España que los partidos paralizan al país; todos pendientes de la tele, de Sudáfrica, de ganar y punto.

Porque no es fútbol, es ganar el Mundial y ganarse el respeto del mundo entero. Siempre habían sido los mismos; incluso aquí, en el IBC, la gente tenía consideración sólo por las campeones. El caso más flagrante es de Brasil: vinieron en masa para narrar el sexto título y la mayoría se ha largado con amargura. Brasil era el favorito y Maradona la comidilla diaria de los periodistas. Nosotros pintábamos lo justo…hasta hoy.

Todavía no hemos ganado, pero hemos dejado boquiabiertos a algunos, entre ellos los alemanes. Los de la televisión ZDF  presumían de selección, de una pléyade de virtuosos que iban a pasar el rodillo en semifinales. Por una vez y, claro, sin que sirva de precedente, la gloria puede ser nuestra. Y aunque perdamos, qué más da…nos hemos impresionado a nosotros mismos, con eso me basta.  

En serio, sólo me repito lo privilegiado que soy al poder contaros el éxtasis de Johannesburgo. Cubrir el Mundial, escribiros mis experiencias en Ecodiario  e inmortalizar en la memoria las mejores instantáneas de una Copa irrepetible: eso sí que es impagable. Gracias, muchísimas gracias.

Holandeses y alemanes, igualitos

Lunes, 5 Julio 2010

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Los días sin fútbol se hacen larguísimos y todavía quedan dos más. Tendrían gracia si uno pudiese escapar por Johannesburgo con el móvil apagado, perderse por ahí al encuentro de lugares. Pero no, hoy había que estar pendiente de los alemanes; esos que ni saludan ni sonríen cuando les dices algo en inglés. Porque la mayoría de los jugadores son políglotas y te entienden perfectamente cuando intentas charlar con ellos. Al parecer, les obligan a no decir absolutamente nada a la prensa extranjera, por si hubiera algún infiltrado español, ¡qué cosas! Justo esta mañana eramos mayoría. Nos hemos desplazado casi una hora de coche para sacar alguna declaración de su entrenamiento, pero se nota que son ‘cabezas cuadradas’: cumplen órdenes y jamás las infringen. Igualito que los españoles.

Menos mal que nuestros homólogos alemanes han sido más hospitalarios. Martin Heinenger, de la tele pública ZDF  de Berlín, me ha ayudado a traducir algunas frases de Joachim Low y del ‘trepador de cerdos’. Entre que su apellido es más enredado que el mío (comparad Schweinsteiger con Vanaclocha) y que en las ruedas de prensa habla para el cuello de su camisa, me he quedado con un “sí, España es muy buena pero tenemos nuestras posibilidades”. Vamos, fascinante. Lástima que Maradona no siga por aquí, ¡ése sí que nos daba juego!

Este mediodía he salido a comer fuera del centro internacional de prensa. Aprovechando el viaje a Pretoria para ver a los alemanes, unos cuantos compis y yo nos hemos metido en un centro comercial de proporciones infinitas, ¡qué animalada de edificio! En la entrada había un mapa con la ubicación de las tiendas y restaurantes en más de diez galerías kilométricas. Al final, después de dar mil vueltas hemos acabado en uno cualquiera que ofrece lo mismo que todos: carnaza a la parrilla. Y, claro, si te metes entre pecho y espalda quinientos gramos de ternera, sales rodando del sitio. Por lo menos, hemos probado algo diferente al comedor de guardería que nos han puesto en el IBC.

Mañana es el día ideal para las primeras compras. Mucha gente me ha pedido pulseras de pelo de elefante; causan furor por aquí. Algún osado quiere que le lleve un cuerno de rinoceronte…también está en venta. El problema no es sacarlo del país sino meterlo en la aduana de España. Veremos, algo me inventaré.

Y por la tarde, vuelve la fiesta del fútbol con el Holanda-Uruguay. Menciono lo de la fiesta porque los holandeses llevan la juerga hasta los lugares más inusitados. La farra de Amsterdam está embutida en este autobús de dos plantas. Y no es un bus cualquiera, éste sirve cerveza a transeúntes y conductores por igual. Lo de las medidas de alcoholemia es un caso aparte en Johannesburgo.  

Cataclismo en el IBC (made in Britain)

Lunes, 28 Junio 2010

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Como mola un Mundial: una sola jugada de un partido puede causar un auténtico cataclismo mundial. Al menos, ése es el sentido que le han querido la prensa anglosajona del IBC. El golazo de Lampard (porque fue un golazo con mayúsculas) ha borrado de un plumazo el aire de fair play que reinaba en el centro de trabajo. Hasta ayer, todo eran loas al Mundial y al trabajo de los distintos medios: a unos les parecía mejor Argentina, otros confiaban más en la fiabilidad de Brasil e incluso aún había confianza en España. Pues bien, parece que nada importa ya en un torneo corrupto, manchado por decisiones arbitrales que pasarán a la posteridad.

Entiendo que la jugada de Lampard es un error de dimensiones desproporcionadas y que ha puesto en jaque hasta el mismísimo Buckingham Palace. Normal, a Inglaterra le repatea perder con los alemanes y con el golito de marras va a tener sorna para un buen puñado de años. También pasó por el mismo trago Alemania con aquel gol fantasma de Wembley en el 66 que, por cierto, no debió valer. Anoche vi aquella jugada diez veces por internet y ninguna toma confirma el gol; tampoco había muchas, más bien la imagen siempre es la misma, o ¿cuántas cámaras pensáis que había en un campo de fútbol hace cuarenta años?

El caso es que los compis de la BBC quieren promover una campaña de recogida de firmas para aplicar la tecnología de una vez por todas. Yo siempre he sido muy folclórico para estas historias y he defendido la falibilidad de los árbitros. Pero, sí, esa cámara en la línea de gol debería usarla para algo más que propiciar cabreos monumentales.

Lo más gracioso es que los mismos mejicanos que se desternillaban de los lloriqueos ingleses, horas más tardes querían quemar el hotel del italiano Roberto Rosseti, el otro árbitro ‘agraciado’ de la jornada dominical. Para mayor escarnio, el gol de Tévez fue un cúmulo de despropósitos, cada cual más grande. Rosseti validó el gol; después, poco convencido de su propia decisión, miró de soslayo el videomarcador por si emitía una repetición rápida; tras verla, pidió consejo a su asistente mientras mejicanos y argentinos se comían al linier y al final, decidió salvar su reputación. Haberse retratado habría sido un suicidio.

Por supuesto, ya han salido los kamikazes que afirman que el Mundial está manipulado y que a la FIFA le conviene que gane éste o el otro. Obviamente, la cuadrilla de ingleses le ha cogido asco al torneo. Yo quiero seguir en mis mundos de Heidi y fascinándome con todo lo que me rodea; que iluso soy, ¿verdad?