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Llamazares se va, Izquierda Unida se hunde

Izquierda Unida fue una decantación oportunista de las fuerzas situadas a babor del Partido Socialismo, entre ellas el Partido Comunista, que habían conseguido una presencia pública notable con ocasión del referéndum OTAN de 1986. La llamada Plataforma Cívica por la Salida de España de la OTAN fue el germen de una iniciativa que tenía además otra virtud fundamental: los comunistas podían ampararse bajo aquellas siglas sin necesidad de seguir exhibiendo el anacronismo de su propia denominación. Por aquel entonces, los ex comunistas de toda Europa (con alguna excepción, como la portuguesa) ya habían adoptado otras terminologías, dado el descrédito que el marxismo-leninismo hacía alcanzado en vísperas de la caída del Muro de Berlín (1989).

Izquierda Unida (IU) recogió en un primer momento a un sector significativo que no se sentía representado por el tibio socialismo del PSOE, que había abandonado explícitamente el marxismo y se había acomodado a los modelos socialdemócratas occidentales y las pautas del establishment internacional. Con Gerardo Iglesias al frente (etapa 1986-1989), IU consiguió reunir a un millón de electores (7 diputados en 1986). Pero la llegada del mesiánico Julio Anguita otorgó a la coalición un gran impulso. El secreto de aquel relativo éxito consistió en la puesta en práctica de una oposición inflamada al PSOE, entonces en el poder, que recordaba –la tesis es de Santos Juliá-  la táctica “clase contra clase” que la Internacional Comunista puso en marcha en 1928 al definir la socialdemocracia como “ala izquierda del fascismo” y enemigo principal del comunismo. Se dio la paradoja de que, con demasiada frecuencia, la hostilidad de IU hacia el Gobierno socialista coincidió con los intereses del PP, erigido en principal oposición al PSOE, lo que dio lugar a una indecorosa “pinza”, jaleada  por determinados medios.

Gracias a aquella estrategia, Anguita consiguió elevar el techo de IU, que llegó a obtener 2,6 millones de votos y 21 diputados en las elecciones generales de 1996, que ganó el PP.  Pero la victoria conservadora anuló las expectativas de la izquierda radical, que comenzó un imparable declive. Anguita abandonó el liderazgo de IU en 1999 y su sucesor, el comunista Francisco Frutos, tan sólo obtuvo ocho diputados en las elecciones del 2000, lo que provocó su sustitución por Gaspar Llamazares, quien restauró las rotas relaciones con Iniciativa per Catalunya, desde entonces referente catalán de IU. El reinado de Llamazares, siempre combatido por el sector comunista de su coalición, ha sido agónico: la representación parlamentaria de IU-IC descendió a cinco diputados en 2004 (incluidos dos de IC) y a dos en 2008 (uno de IC). Llamazares, al contrario que Anguita, ha prestado frecuentes colaboraciones al PSOE, lo que ha diluido los perfiles de su formación y ha estimulado el voto útil a favor de los socialistas.

No es extraño, pues, que IU se haya convertido en un hervidero, en buena parte porque la progresiva contracción de la formación política ha dejado sin cargos institucionales a sus miembros más activos. Ni que Llamazares haya decidido dimitir este mismo mes, antes de la próxima IX Asamblea Federal que se celebrará a mediados de noviembre. Pero la salida del todavía coordinador general no plantea buenos augurios para la coalición, actualmente dividida en tres fracciones irreconciliables: los seguidores de Llamazares, el PCE y un sector desgajado de la dirección. Tal es el enfrentamiento interno que no ha sido posible elaborar los censos ni acordar el documento político que debe ser debatido en la Asamblea. Así las cosas, todo indica que IU se está disponiendo a pasar de la testimonialidad a la marginalidad. Probablemente ya no haya sitio para la utopía ni para la nostalgia en el Parlamento español.

 

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3 respuestas a “Llamazares se va, Izquierda Unida se hunde”

  1. yo dice:

    Pues nada, si desaparece IU, que emigren a UPyD.

    Problema solucionado.

  2. Sevilla Opina dice:

    IU un partido al borde de un ataque de nervios

    http://sevilla.blogcindario.com/2008/10/00847-iu-un-partido-al-borde-de-un-ataque-de-nervios.html

  3. fer dice:

    si desaparece IU, es el fin. el liberalismo es el causante de esta situacion y si no hay alternativa a la izquierda va a ser un infierno, desde luego el PSOE no cuenta con mi voto. si pablo iglesias levantara cabeza…

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