Blogs

Fracaso judicial

El nuevo Consejo General del Poder Judicial ha sido incapaz de restablecer el prestigio de la judicatura tras el colosal error del juez granadino que no ejecutó una sentencia de prisión impuesta a un pederasta, lo que dio a éste ocasión de cometer el horrendo asesinato de la niña de Huelva  Mari Luz, un crimen que ha conmovido a todos. La decisión de mantener para el juez en cuestión una sanción pecuniaria de 1.500 euros por simple ‘falta grave’ ha sido tomada por catorce votos a siete, tras una fuerte discusión en la que ha primado la condición de juez –el corporativismo- de los consejeros que han formado la mayoría, con Divar a la cabeza, frente a la agrupación ideológica derecha-izquierda que tradicionalmente fracturaba a este organismo. Como es conocido, el fiscal solicitaba tres años de suspensión para el juez por ‘falta muy grave’.

Con toda la razón, el ministro de Justicia, airado, ha anunciado que el Gobierno va a instar la reforma del régimen disciplinario de los jueces para que “no vuelva a repetirse” lo que acaba de suceder. Y es muy probable que la fiscalía del Estado recurra esta decisión ante el Tribunal Supremo: entonces habrá ocasión de ver si el corporativismo se detiene en los órganos político administrativos o se ha instalado irremediablemente en la totalidad del escalafón judicial.

Es claro que este asunto tiene dos vertientes que se intersectan, la jurídica y la profesional. Es posible que en aplicación estricta del Derecho, el juez que cometió aquella escandalosa omisión pudiera ser merecedor de un trato benevolente. Pero quien acepta la responsabilidad de dirigir un juzgado, una oficina judicial, ha de asumir íntegramente las consecuencias de sus actos. Ya se sabe que el sistema judicial está sobrecargado, que no dispone del personal suficiente, que los medios de organización son obsoletos, y todo ello podría explicar retrasos y aun equivocaciones administrativas. Pero en el ámbito de lo penal, las “causas con preso”, es decir, aquellos procedimientos en los que está en juego la seguridad de la ciudadanía, no admiten descontrol alguno. ¿Cómo se les puede decir a los atribulados padres de una niña asesinada por un malhechor que debía estar en la cárcel que el crimen ha sucedido porque el juez no daba abasto en su juzgado?

Todo esto es tan evidente que se ha podido palpar la generalizada indignación de una opinión pública que en estos treinta años de democracia no ha terminado de establecer nexos sinceros con la Justicia, en gran medida por el comportamiento indecoroso de un Consejo General sistemáticamente politizado que no ha sabido ganarse el prestigio y el respeto. Pues bien: ante este nuevo dislate, que marca el rumbo definitivamente equivocado del nuevo CGPJ, las tres asociaciones judiciales han optado por aplaudir o por mirar hacia otro lado. Incluso la progresista Jueces para la Democracia ha preferido escabullirse y pasar de largo para no comprometerse en la sanción a un “compañero”.  Ante esta situación, es bien probable que haya que acometer una reforma muy a fondo del sistema judicial de este país. 

Comparte este post:
  • Meneame
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google

Tags: , , ,

Deja tu comentario