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¡Es el Estado, estúpido!

Ayer fue inaugurada la T1, la magnífica nueva terminal del aeropuerto de El Prat barcelonés, que sitúa a la capital catalana a la cabeza del mundo en el decisivo campo del transporte aéreo. Pero mientras Zapatero y Montilla cumplían el protocolo, discurría una sorda polémica sobre la paternidad de tan magna infraestructura.

Ante la gran proeza arquitectónica, obra del arquitecto Bofill, CiU y el PP se han apresurado a manifestar que la T1 fue fruto del pacto de Majestic de 1996, por el que Aznar lograba la presidencia del gobierno español con apoyo de Pujol. Rápidamente, la izquierda catalana ha negado esta versión y ha atribuido el gran logro al Plan Delta de 1994, firmado en tiempos de Felipe González por Borrell y Pujol, que preveía la ampliación de las actividades aeroportuarias. Lo cierto es que en diciembre de 2003, el entonces ministro de Fomento Álvarez Cascos colocaba la primera piedra de la T1, inaugurada ayer por el presidente de un gobierno socialista.

Esta disputa cuasi biológica sobre la paternidad de la T1 es pueril e inane. Porque precisamente la grandeza de estos grandes hitos estriba en que el Estado, que es quien los promueve, trasciende de los particularismos. Y la democracia hace posible que todos los ciudadanos podamos arrogarnos el mérito del progreso colectivo.

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Una respuesta a “¡Es el Estado, estúpido!”

  1. meneame.net dice:

    ¡ Es el Estado, estúpido !

    Ayer fue inaugurada la T1, la magnifica nueva terminal del aeropuerto de El Prat barcelonés, que sitúa a la capital catalana en la cabeza del mundo en el decisivo campo del transporte aéreo.

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