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El coste del despido

En octubre pasado, el ex ministro Miguel Boyer publicó un importante artículo en el que analizaba certeramente la situación económica española y desmontaba algunos tópicos relacionados con nuestro modelo de relaciones laborales. Boyer sostenía en dicho trabajo que el serio problema de las grandes fluctuaciones del empleo en España no se debe a que aquí las indemnizaciones por despido sean más elevadas que en otros países. Y para acreditarlo, citaba el caso de Irlanda, país ultraliberalizado que presenta una flexibilidad total en los contratos laborales y en que el peso del sector de la construcción residencial era hasta la crisis  tan anormalmente alto como en España. 

En efecto, en Irlanda, la inversión en construcción en 2007 fue del 15,7% del PIB (el 15,6% en España), frente al 9% en Alemania, Francia, Reino Unido e Italia. Pues bien: los efectos de la recesión sobre el empleo han sido muy semejantes en Irlanda y en España, países que han sufrido el estallido de ambas burbujas inmobiliarias. En Irlanda, tras crecer el empleo a la tasa media del 4,2% anual entre 1994 y 2007, se ha producido una caída del 9,2% en el conjunto de 2008-2009, del mismo orden que la española (-7,5%).

No estaría mal que los agentes sociales tuvieran en cuenta estas reveladoras cifras cuando emprendan el decisivo diálogo social que tiene que contribuir a facilitar el arranque de la anhelada recuperación.

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2 respuestas a “El coste del despido”

  1. angela dice:

    Yo creo que no se puede enfocar una reforma laboral seria sin mirar hacia atrás, en España, y sin mirar alrededor hacia los EE.UU.
    Si alguien envidia el mercado laboral de EE.UU con su tasa de paro inferior a la nuestra y lo pone como ejemplo, no debería aislarlo de otro tipo de problemas importantes que tienen los EE.UU, como es la emigración de puertas cerradas. Si EE:UU dejara colarse en el país a todo inmigrante que se prestara a ello, su tasa de paro sería como la nuestra, dado que tenemos un 20% como mínimo de emigración en este país; otro problema que tienen es la tasa de pobreza de un sector de la población incapaz de salir de un status de inferioridad por falta de cobertura de salud, de educación adecuada, de socialización y de ayudas organizadas por un estado que deja al ciudadano relegado a un “sálvese quien pueda” y el que cae, puede que ya no se levante; allí el que nace en una familia desgraciada, puede que herede la desgracia y el que convive en un medio violento se convierte en uno mas. Eso dicen las estádísticas, pero no es porque el hombre imita lo que ve, es porque vive en un medio donde hasta para sobrevivir tiene que utilizar la misma herramienta con la que se le trata, que es la unica que conoce y que tiene a su alcance. Puede que si a su alcance tuviera la posibilidad de emanciparse con una cobertura social, como en Suecia, o hacer deporte y federarse en un polideportivo de barrio gratuíto o estudiar con una beca en una universidad pública, muchos tendrían mas herramientas que la violencia, la mala educación, el alcohol o el abandono de si mismo.
    Sin embargo ese país que resuelve mejor el paro y al que queremos imitar, cuando sus bancos se convierten en tiburones fraudulentos, capaces de timar a todo un planeta, llaman al papá Estado para que con ese dinero que se ahorra dejando fuera de la salud, de la educación y de las coberturas sociales a tanta gente, les eche una mano para tapar los agujeros que han creado llevando vida de Rajás sus directivos irresponsables, gastándose el dinero suyo ganado inmerecidamente y el del contribuyente regalado a ellos por el estado injustísimamente. No me parece que los EE.UU puedan ser en este momento modelo de nada para Europa y el que lo vea así vive la historia de hace sesenta años, no la de hoy. Las leyes sociales son tan cambiantes como las generaciones y lo que valia en 1950 no vale para el 2009.

    Y dejando esto a un lado que me parece de primaria, miremos la España de 1988 o por ahí, cuando los sindicatos y la patronal hicieron una reforma laboral en la que los contratos temporales y basura, pasaron a ser los reyes del mercado. Gente sin preparación para ese puesto pero con un título que nunca podía utilizar, lo ocupaba por períodos temporales, desarrollándolo mal a pesar del sobreesfuerzo que significa aprender el trabajo a la vez que se hace. Se les cambiaba de lugar, de tipo de trabajo, de jefe, de compañeros y se empezaron a pagar sueldos mas bajos, y a cesar a la gente a los seis meses para no tener que hacerlos fijos. Esto hemos estado viviendo los últimos veintitantos años, y las prejubilaciones de trabajadores en su mejor momento de experiencia, serenidad y disciplina de empresa, diciendo que estaban atrasados, (cuando la verdadera razón es que tenían sueldos superiores a lo que se pretendía pagar a sus sustitutos), hasta llegar a este mileurismo que no casa en absoluto ni con las titulaciones universitarias de nuestros jóvenes ni con el precio descabellado de las viviendas a las que no tienen acceso . Obviar este paso es no querer ver la evidencia. Mientras tanto, los sindicatos apoltronados en sus asientos, saliendo a la calle justo el día uno de mayo para no dejarse ver y no recibir insultos, comiendo la sopa boba del estado, teniendo a los empresarios encantados y a sí mismos, no hay mas que ver como se ponen de orondos y la cara de buena vida que no pueden disimular. Estos sindicatos son muy responsables, con los empresarios y la dejación del gobierno, de la situación que vivimos. Gracias a este tipo de mercado laboral, los empleados de bancos que se encargaban de invertir nuestro dinero en fondos , sin experiencia y basándose en el tópico de que todo lo americano es sólido, se dejaron estafar por los bancos estadounidenses, y aquí estamos, gracias a ellos.

    Y si analizamos al trabajador, y como influye su desgracia en el mercado del trabajo, veremos muchas cosas:
    Primero gana poco y se lo tiene que gastar todo, luego su nivel de ahorro es pequeño y su nivel de consumo también, lo cual repercute negativamente en las propias empresas, que al negar salarios mas altos, se niegan a ellas mismas la posibilidad de vender lo que producen y esto influye tambien en los bancos, que funcionan con el dinero del ahorro, prestándole a otros al cuatro, lo que tenemos ingresado los que ahorramos y por lo que nos dan un cero de interés . Conclusión que el trabajador gane poco es perjudicial para la empresa y para los bancos.

    Pero siguiendo analizando al trabajador, esta miseria laboral en la que vive, donde no sabe cuanto le va a durar el contrato, o si mañana se tiene que ir a otra ciudad, no le permite establecer una vida sólida, ni de relaciones afectivas, ni de hipotecas de vivienda ni de muebles para la casa alquilada, porque su situación es tan precaria que ni se lo puede plantear, con lo cual, sobrevive el que sigue conviviendo con sus padres, gracias a lo cual le queda un poco de dinero para comprarse un coche, pagar la gasolina, ir a trabajar desilusionado, tener una productividad baja, (no hay identificación con la empresa, ni la empresa le da motivos), sufrir estress, porque al cabo del tiempo la precareidad le pone a uno inseguro y sin metas y hasta enfermo, y como única salida a todo esto queda la borrachera del fin de semana o la coca para sentirse hombre un rato, el resto del tiempo uno se siente bastante miserable,

    Este es el cuadro general que tenemos y la reforma laboral no puede hacerse mirando al despido, hay que hacerla mirando a la productividad, a la flexibilidad de horario, a que se cumpla la jornada laboral establecida, no cinco horas mas, a que el trabajador tenga un salario digno que le permita tener acceso a cubrir sus necesidades de vivienda, transporte y ocio, (ya no hablo de mantener una familia que eso se quedó en el siglo pasado, y debería de poder hacerse; ¿si se pudo antes porqué ahora no?), a que se sienta estable en la empresa, en la casa que vive, en su situación personal, no una marioneta al servicio de una empresa que no le respeta como persona y solo es un mecano que cubre las necesidades mal planteadas de un director que sí que tiene un sueldo excesivo por el que se le debería exigir una gestión de empresa mucho mas eficiente. Pero los directores de empresas funcionan como los políticos, van a lo suyo. La empresa no es de ellos y quieren hacer el máximo dinero en el mínimo tiempo. Eso no es economía sostenible desde ningún punto de vista. El director de la empresa tiene que mirar por la empresa y orientarla hacia la vida a largo plazo, la productividad y unos empleados contentos y fieles. Así se gobierna una empresa y no es una novedad, mientras se hizo así los frutos fueron buenos, pero los directores ganaban menos que ahora. Ellos son, con los sindicatos los grandes responsables de la situación laboral. Y los bancos, de la situación económica, con unos políticos que inspeccionan poco y preguntan menos, pero se autobendicen continuamente y trabajan para su partidoy para ellos mismos en lugar de hacerlo para el país.

    Así están las cosas, y antes de hablar del mercado laboral hay que echar un ojo alrededor, a las causas, a las posibles soluciones y a la historia cercana, porque si no se hace así es como si te pones a plantar limoneros y no te fijas en la calidad de la tierra, la temperatura del sitio y la orientación. Probablemente nunca tengas un buen limonero. Así que señores que cobran por solucionar esto, pónganse las pilas y no nos vendan humo, que estamos hartos de palabras huecas repetidas en cículo para ocupar tiempo y no decir nada. Sean ustedes productivos los primeros, ya que son los que mejor cobran.

  2. Dylan dice:

    Los sindicatos no tienen el menor interés en escuchar las peticiones de la patronal en materia de reforma laboral, tal y como hacen saber a cualquiera con un par de pabellones auditivos, sin ir más lejos en la exigua manifestación del otro día donde no alertaban contra el desempleo sino contra quienes pueden ‘aprovecharse de la crisis’ (?).

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