Blogs

Los enemigos de la ‘cumbre del clima’

La comunidad científica –el conglomerado universitario que alberga el principal depósito del conocimiento en la aldea global- está persuadida de que es necesario un esfuerzo político universal para controlar la ambivalencia del desarrollo, es decir, para frenar los efectos negativos del progreso –la emisión de gases contaminantes, el deterioro del medio ambiente- con el fin de preservar la salud del planeta, que podría padecer daños irreversibles si no se frena la tendencia autodestructiva de la humanidad. Y, después de algunas indecisiones, el establishment político mundial parece haberse convencido también, con cierto retraso, de la  envergadura de la amenaza y, después de un primer intento en Kyoto, se dispone a suscribir nuevos avances en Copenhague.

 

Estos designios tienen sin embargo un poderoso enemigo: los demagogos parlanchines que se han adueñado de la causa medioambiental. La opinión pública, que comienza a creer en la existencia real del problema, ha padecido la intoxicación de una pléyade de charlatanes, sedicentes ecologistas, que han lanzado inefables mensajes apocalípticos y que todavía anuncian desastres sin cuento para mañana mismo si no se atienden no se sabe bien qué oscuros requerimientos perentorios.

 

El problema es serio y debemos resolverlo entre todos, pero es urgente mantenerlo en manos de expertos bien solventes y expulsar del coro mediático a los falsos profetas que han encontrado en este asunto un filón para explotar su charlatanería y vivir de ella.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google

Una respuesta a “Los enemigos de la ‘cumbre del clima’”

  1. Dylan dice:

    A la opinión pública lo que le preocupa es no tener empleo y pagar las letras a final de mes, como es natural. Y si tiene que elegir entre ir al paro o construir una nueva fábrica, opta indefectiblemente por lo segundo.

    Pedir esfuerzos a los ciudadanos a través de sus gobiernos ahora que los naipes de la economía vienen terriblemente dados, en vez de haberlo hecho antes a lo largo de los lustros en que la economía crecía y las vacas engordaban, es pdir demasiado.

Deja tu comentario