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Agresiones izquierdosas… inexistentes

La violencia física –venga de donde venga- tiene, como uno más de sus efectos indeseables, el de recalentar las neuronas de los espectadores y suscitar a menudo el desenfoque intelectual.

Tertsch, polémico personaje, sujeto capaz de evolucionar más que los demás mortales de una punta a otra del espectro, ha estado recientemente en el candelero de los humoristas. Y poco después de que se produjera el rifirrafe verbal, ha sido objeto de una agresión, que como es lógico, ha interferido con aquel episodio.

Y, sin embargo, deberíamos ser capaces de deslindar las cosas: la brutalidad física de que Tertsch ha sido víctima no admite análisis políticos, sea cual sea la autoría, el origen o la motivación del inaclarado incidente. En cambio, el desarrollo profesional e intelectual del personaje es público y sí está expuesto a la crítica, a la controversia y, por supuesto, a la humorada mordaz. No se puede pasar impunemente de la subdirección de un periódico progresista al campo contrario sin recibir, al menos, los dardos de la ironía.

El lector que me haga la merced de seguir este blog sabrá que hay poca química entre Tertsch y el abajo firmante. E intuirá que entre el Gran Wyoming  de La Sexta y el viajero periodista de Telemadrid, sus preferencias están claras. Sin embargo, más que con Zoé Valdés, que clama literariamente simetría en otro blog contiguo de este acogedor Ecodiario, yo estoy en esto con el Voltaire más liberal: detesto casi todo lo que dice Herman Tertsch pero estaría dispuesto a los mayores sacrificios para conseguir que pueda seguir diciéndolo. Y estoy seguro de que la mayoría de los enemigos intelectuales del nuevo discurso de Herman Tertsch piensan lo mismo. Ya se sabe que la izquierda tiene razón (Vernunft) y la derecha entendimiento (Verstand). Y la razón no agrede.

Es la grandeza de tener principios.  

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Una respuesta a “Agresiones izquierdosas… inexistentes”

  1. Dylan dice:

    Por ejemplo el Gran Wyoming estaba tan dispuesto a defender el derecho del presentador de Telemadrid a su libre expresión, que lo sacó en su programa manipulando sus palabras para que pareciera que mataría a un montón de inocentes.

    Me temo que muchos de ‘los enemigos intelectuales del nuevo discurso de Herman Tertsch’ no están ni mucho menos por defender los derechos humanos del personaje, leyendo muchos blogs, antes parece que lamentan no haber sufrido mayor daño.

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