Blogs

China

El pasado día 10 de diciembre, no hace todavía un mes,  Liu Xiaobo, disidente chino encarcelado por el régimen de Pekín por su apología de las libertades democráticas, dejó su silla vacía en la entrega solemne en Oslo del Nobel de la Paz, que le ha sido concedido por su valioso sacrificio personal. Todo fueron entonces consternadas recriminaciones a aquella despiadada dictadura que se excluía tan explícitamente y con pésimo estilo de la comunidad internacional.

 

Poco ha durado sin embargo la irritación: desde ayer se pasea por España el viceprimer ministro y probable futuro presidente de China Li Keqiang, en una escala de su viaje triunfal por las principales capitales de Europa. Está siendo agasajado por todo el mundo, del jefe del Estado al presidente del Gobierno pasando por diversas representaciones institucionales y sociales, mientras exhibe con tanta amabilidad como displicencia su envergadura de segunda potencia mundial, que también contribuye a la lucha contra la crisis comprando bonos de deuda españoles y de otros países en apuros.

 

Así se escribe la historia. Pero lo más grave no es que los profesionales de la diplomacia y de la política recurran a la hipocresía en defensa de los intereses nacionales sino que haya habido tan pocas voces mediáticas dispuestas a condenar con la debida vehemencia este doble rasero que exime a China de cualquier responsabilidad por su violación permanente de los derechos humanos.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google

Deja tu comentario