Blogs

Los escándalos fortalecen a Berlusconi

Es asombroso: un sondeo publicado el domingo por el ‘Corriere de la Sera’ confirma que el partido de Berlusconi, el Pueblo de la Libertad (PdL), ha mejorado sensiblemente su posición en el último mes, pasando de una intención de voto del 27,6% al 30,2% a pesar de que en estas últimas semanas se han incrementado hasta el infinito los escándalos que rodean al primer ministro de Italia, quien, además de sobrellevar la sombra de conocidas infracciones económicas, está siendo acusado de prostitución de menores, delito común que ha sido afeado por el Vaticano y que evidentemente degrada la imagen de Italia ante el mundo.

 

Esta reacción de la opinión pública resulta sencillamente incomprensible. Los italianos forman un pueblo refinado, culto, con elevado nivel de vida, con ya dilatada tradición democrática. Por ello, resulta difícil entender esta transigencia con la corrupción. Una transigencia que, por cierto, también se advierte con perplejidad en España a otros niveles.

 

El asunto no es trivial y merecería una serena reflexión. Puede ocurrir que los italianos sean muy benevolentes con los pecados de la carne o con los excesos que dan rienda suelta a la avaricia. Puede ser también que, pese a sus grandes defectos, Berlusconi reúna más virtudes que sus adversarios políticos… Nada de ello es del todo convincente, y es difícil no terminar creyendo que la sociedad italiana está enferma, que padece alguna aguda patología incontrolada que puede llevar al país a un cenagal imprevisto.

 

Es cierto que los italianos siempre han tenido mal concepto de sí mismos. Lo escribió Montanelli: “los italianos somos unos supervivientes. Ningún pueblo sería capaz de resistir nuestros desórdenes y nuestros escándalos, nuestro caos político y nuestro hundimiento económico. El verdadero milagro de Italia consiste en haber sobrevivido a los italianos”. Pero la literatura no remedia el mal, y no estaría de más que nuestros amigos italianos encontraran el camino para recomponer la figura y regresar de la pirueta y el ridículo.

 

 

Comparte este post:
  • Meneame
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google

Deja tu comentario