Blogs

Libia, la impotencia

La fragilidad de la Unión Europea queda de manifiesto cada vez que esa entelequia supranacional deja de adoptar decisiones que debería tomar. En el caso de las revoluciones de los países árabes, que afecta a un territorio vital para Europa que en teoría está bajo su influencia directa, la pasividad de Europa es tan desazonante como expresiva.

En efecto, ya no se trata sólo de realizar injerencias humanitarias y democráticas que eviten pulsiones genocidas de los autócratas: también deberíamos defender nuestros intereses, que se juegan en buena medida en estos países. La crisis libia, con independencia de su entidad y de su gravedad, amenaza la autosuficiencia energética de buen número de países europeos, y el daño que se está causando a las economías europeas, todavía no rehechas de la recesión, será tanto mayor cuanto más dure la crisis.

En definitiva, habría que actuar desde Europa en dos sentidos: apoyando militarmente a los pueblos que se emancipan y que están siendo masacrados por sus dictadores -el caso libio clama al cielo- y proporcionando a los regímenes nacientes ayuda mediante un verdadero plan Marshall, financiado con recursos públicos y no por las multinacionales, como proponen algunos líderes occidentales, Zapatero entre ellos.

Sin embargo,  Europa es incapaz de tomar estas decisiones, que requerirían el consenso de los veintisiete países, cuya obtención, además de premiosa, sería una aventura imposible por obvias razones. Por resumir: o se produce una verdadera federalización, que ha de suponer una transferencia importante de soberanía política a las instituciones comunes, o carece de sentido seguir pensando que Europa es una realidad capaz de actuar como tal en el escenario global.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google

Deja tu comentario