Blogs

Un suicidio estremecedor

Los medios, a veces tan estridentes, han pasado de puntillas sobre este terrible suceso: un ciudadano español de 45 años, electricista de profesión, vivía con su mujer y una hija desde hace nueve meses como okupa en un piso de Hospitalet de Llobregat, tras haber agotado completamente la prestación de desempleo y no poder pagar el alquiler de su anterior vivienda. Tras aquella ocupación, fue denunciado y quedó a la espera de juicio, donde habría de hacer frente a una reclamación de 9.000 euros por daños y perjuicios. La pasada semana, recibió una orden de desahucio que le obligaba a abandonar inmediatamente el techo que lo acogía. Acudió a los servicios sociales del ayuntamiento a solicitar una prórroga, que le fue denegada. Y, presa de desesperación, el pasado viernes por la tarde se ahorcó en el parque de las Setas, a unas docenas de metros de la vivienda que ocupaba y que había de abandonar.

 

Por desgracia, éste no es un caso aislado sino el reflejo del sufrimiento que padece un colectivo creciente de ciudadanos, al que el desempleo de larga duración arroja a las tinieblas. La depresión del ciudadano de Hospitalet lo llevó a una situación límite pero no sería justo culpar a la patología de este drama, que en realidad tiene muchos padres. Además de trabajar todos por sacar al país del atolladero, tenemos también todos la obligación de disponer los mecanismos de ayuda social que alivien en lo posible los innumerables dramas que están arrinconando a tantos compatriotas hasta el límite de su resistencia.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google

Deja tu comentario