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Archivo de la categoría ‘General’

Populismo de aquí y de allá

Viernes, 20 Abril 2012

La presidenta argentina, Cristina Fernández, y su esposo difunto fueron intérpretes aprovechados del viejo peronismo, a su vez encarnación genuina del populismo, el fascismo blando que corroyó la Argentina y que fue el caldo de cultivo en que germinó la ominosa dictadura militar.

 Ahora, con ocasión de la expropiación de Repsol, se ha hecho hincapié en que ésta es una medida ‘populista’, adoptada de cara a la galería, que ha desatado la euforia de quienes, embriagados de nacionalismo, se han dejado arrastrar por la dádiva fácil de su gobierno. Y la profusión del concepto ‘populista’ ha llevado al constitucionalista Francesc de Carreras, catedrático de la universidad de Barcelona, a realizar una disección del concepto: “un régimen político es populista –ha escrito en La Vanguardia- cuando su más alta instancia de poder dice asumir y encarnar la auténtica voluntad del pueblo, pero tiende a prescindir de la división de poderes y a subestimar la representación política. Así, el populismo es una forma más o menos degenerada de democracia liberal que, según su grado de intensidad, puede acabar en su negación”.

 El político populista alardea, en fin, de conectar directamente con la ciudadanía, de interpretar sus deseos más vehementes y de plegarse a ellos… y prescinde de los cauces institucionales de representación política, elude al parlamento, se salta los controles jurisdiccionales y de toda índole que frenan su poder y establecen los juegos de contrapesos que equilibran la democracia y son garantía de todos frente a la arbitrariedad del poder. Frente al populismo se alza, cargado de racionalidad y de prestigio, el parlamentarismo: la democracia semidirecta, en que las decisiones son adoptadas por representantes del pueblo y no por las asambleas populares, es el gran antídoto contra la demagogia y el freno a las medidas encaminadas a halagar a la opinión pública, con independencia de dónde se ubique el interés general, que no siempre aparece con gran explicitud.

 El populista, en fin, se dejar arrastrar por las pasiones de la muchedumbres. El político democrático, en cambio, trata de llevar a la opinión pública al territorio de la racionalidad, criba las decisiones en el harnero de la profesionalidad y del sentido común, busca el debate y la controversia para establecer las direcciones de futuro con fundamento, duda metódicamente de sus propias certezas y está siempre dispuesto a reconocer que el adversario tiene razón.

 Evidentemente, no sólo en Argentina suceden estas cosas: también aquí asoma de tanto en cuanto la sombra amenazante del populismo, que debemos detectar y combatir a tiempo.

Construcción / deconstrucción del estado de bienestar

Jueves, 19 Abril 2012

En estos últimos días, Sanidad y Educación, los dos grandes servicios públicos que son la base de nuestro estado de bienestar, han experimentado ya sensibles recortes que, aunque no merman las prestaciones básicas,  reducen objetiva y subjetivamente el papel del Estado en el mantenimiento de la cohesión social. Anteayer se conocieron recortes en educación; ayer tuvimos noticia de un nuevo e importante “repago” en la asistencia farmacéutica, que alcanzará a los pensionistas; hoy se conocerán las subidas de las tasas universitarias, etc.

 

El Gobierno se ha visto impelido a tomar estas decisiones porque, después de severos recortes en prácticamente todos los gastos presupuestarios y de la subida de varios impuestos –en especial el IRPF-, sigue sin lograrse el equilibrio, por lo que, antes de subir más impuestos que todavía deprimirían más la economía, considera necesario proceder a estos nuevos recortes.

 

Lo ocurrido resulta muy alarmante pero es lógicamente reversible y tiene por tanto enmienda: en realidad, lo que los partidos y los ciudadanos tenemos que empezar a plantearnos, además de la propia salida de la crisis, es cómo vamos a orientar la prosperidad, a la que llegaremos antes o después pero con un estado de bienestar depauperado. Podremos optar entonces entre, o bien mantener el estado residual que habrá sobrevivido a la recesión, o bien reconstruirlo íntegramente hasta alcanzar al menos el nivel anterior al desastre. En definitiva, después de la crisis, las dos grandes opciones ideológicas tradicionales, centro-derecha y centro-izquierda, deberán confrontarse en un debate dialéctico realista tras el que la opinión pública deberá decidir los impuestos que deseará pagar el día de mañana.

Peligra RTVE

Mircoles, 18 Abril 2012

La corporación RTVE está descabezada desde que a primeros de julio pasado dimitió de la presidencia Alberto Oliart, designado con el acuerdo explícito entre el entonces presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, y el jefe de la oposición, Rajoy. La inminencia de las elecciones hizo entonces imposible la elección de otra personalidad de consenso, situación que aún perdura. De momento, Rajoy y Rubalcaba anunciaron tras su primer encuentro que renovarían los órganos constitucionales, incluido el consejo de administración de RTVE, antes de junio.

 

Como es conocido, el audiovisual público se rige actualmente por la ley 17/2006, de 5 de junio, de la radio y la televisión de titularidad estatal, que consagró la neutralización ideológica de tales medios y puso fin a la tácita consideración del ente público como el órgano principal de la propaganda gubernamental. El director general de la corporación deberá ya contar con el apoyo parlamentario de dos tercios, lo que fuerza el consenso de los dos principales partidos. Hasta entonces, con escasas y honrosas excepciones, la radio y la televisión públicas habían sido portavoces del interés de la mayoría política de turno. Sin la menor ocultación ni rubor.

 

Sin embargo, arrecia el rumor de que, ante la dificultad de acordar al nuevo director de la corporación RTVE, el Gobierno estaría considerando la posibilidad de cambiar por decreto-ley la referida norma para que el director general pueda ser elegido por mayoría simple. Ello devolvería el audiovisual público a la situación anterior, es decir, a la fácil manipulación y a la pérdida de crédito político y periodístico.

 

Sectores del PP se lamentan, en público y en privado, de “no controlar” RTVE. Se podrá tener la opinión que se quiera de la labor que realizan los profesionales de la corporación en este tormentoso período de interinidad, pero de lo que no hay duda es de que lo deseable no es que la mayoría política “controle” a unos medios de comunicación cuya única razón de ser es, precisamente, no convertirse en órganos parciales de propaganda política. Antes de dar un paso en falso, Rajoy, que es hombre prudente, debería meditar muy profundamente la conveniencia de mantener un statu quo que es coherente con la democracia madura de que disfrutamos y con el criterio indiscutible de que el interés general ha de prevalecer sobre el interés particular.

¿Es posible que Rajoy prefiera a Hollande?

Lunes, 16 Abril 2012

Lo explicó ayer con claridad Soledad Gallego-Díaz en su habitual análisis dominical, que en esta ocasión ha versado sobre la necesidad de que este gobierno se dote de un portavoz económico: es probable que Rajoy esté conteniendo la respiración ante las elecciones francesas, pero no esperando que gane Sarkozy sino rogando que lo haga Hollande. Y lo explica así: “una victoria del socialista sería en este momento su mejor baza para sus intereses inmediatos, por su negativa a ratificar el Tratado de Estabilidad y su exigencia de ampliar plazos…”.

 

Es obvio que el Partido Popular no reconocerá jamás esta preferencia, pero sin duda sería una verdadera bendición para Rajoy (y para nosotros) que el candidato socialista expulsara de la presidencia francesa a Sarkozy, el ambicioso, acomplejado y megalómano pequeño gran hombre que juega con los instintos reaccionarios de la profunda Francia, para iniciar un diálogo constructivo con el liderazgo alemán, que ha podido llevar hasta el paroxismo, sin oposición alguna de nadie, sus criterios ortodoxos, que rayan en el fundamentalismo y que entroncan claramente con los clásicos miedos ancestrales del país centroeuropeo.

 

Hollande no es un rupturista que vaya a poner en riesgo el euro sino al contrario: es un progresista a la francesa que forzará la renegociación del Tratado de Estabilidad y que dirá en voz alta lo que todo el mundo dice en voz baja en las instituciones europeas: que la apuesta obstinada por la estabilidad en plena recesión nos acerca peligrosamente al precipicio, por lo que hay que poner cuanto antes en el otro plato de la balanza estratégica el crecimiento, los estímulos fiscales que animen la deprimida economía europea.

 

Ello es vital para España porque no resulta difícil adivinar que, por el camino actual, los recortes ya programados para este año, con tasas de crecimiento negativas, no permitirán que se recauden los ingresos previstos. Y la bancarrota estaría al final de este camino absurdo.

Envejecer, una contrariedad

Jueves, 12 Abril 2012

El Fondo Monetario Internacional ha deslizado en su informe “La estabilidad financiera global”, recién publicado, un capítulo delirante en el que analiza la sostenibilidad de las pensiones públicas o, más concretamente, el riesgo financiero que supone el incremento de la longevidad en el mundo. El texto en un ejemplo de lo peligrosos que pueden resultar los técnicos unidireccionales, incapaces de ver su disciplina en el marco contextual.

 

Sintéticamente, los expertos de este organismo, autores de la tesis, denuncian, en tono sombrío, un error de los demógrafos que en los últimos tiempos habrían equivocado sus previsiones sobre la longevidad media de los seres humanos, que sería ya unos tres años mayor que lo previsto. Y en lugar de alegrarse por ello, en vez de mostrar satisfacción por el hecho de que vivamos cada vez más tiempo, como parecería natural, fruncen el ceño, esgrimen la calculadora y avisan de que “si en 2050 la duración media de la vida aumentase tres años, el coste del envejecimiento de la población, ya de por sí elevado, aumentaría en 50 puntos de PIB en los países avanzados y en un 25% en las economías emergentes”. En definitiva, sobrevendría la catástrofe.

 

Lo que debemos desear quienes aspiramos a la longevidad es que en 2050 ya no hayan de existir organismos macabros y parasitarios como el FMI. Ello proporcionará a las siguientes generaciones, con toda seguridad, una vida más relejada, saludable y feliz.

¿Transparencia?

Sbado, 7 Abril 2012

La ley de Transparencia podría ser una valiosa herramienta para incrementar la credibilidad de la clase política, la confianza de la ciudadanía en la gran ceremonia pública, hoy desacreditada por la pusilanimidad de sus protagonistas, la escasa calidad de sus designios intelectuales y la copiosa corrupción que ha estado presente en demasiados sitios durante los últimos años, a derecha e izquierda. Sin embargo, no puede pesar inadvertido que el anuncio de una futura ley, precedido de un período de consulta a la opinión pública, ha coincidido en el tiempo con una claudicación indecente del Gobierno: la amnistía fiscal que permitirá a los defraudadores blanquear sus capitales adquiridos ilegítimamente –cuando no delictivamente-, pagando por ello una cantidad simbólica, desde luego muy inferior a la que han tenido que abonar los contribuyentes que han cumplido escrupulosamente con sus obligaciones fiscales y que sostienen as´.

La paradoja no tiene solución. No es creíble el político que anuncia al mismo tiempo más claridad de actuación ante los ciudadanos y el encubrimiento consciente del fraude fiscal. Y que nadie diga que teníamos que optar entre esta claudicación y otros recortes porque el sofisma es demagógico: en democracia, nunca el fin justifica los medios. Y afirmar otra cosa es efectuar una dolosa concesión al populismo.

Cataluña se aleja

Viernes, 30 Marzo 2012

La prensa catalana, de gran calidad por cierto, merecería sin duda más atención de la opinión pública española de fuera de la comunidiad autónoma porque dichos medios recogen con fidelidad notarial el  creciente distanciamiento entre los derroteros políticos, vitales e intelectuales del Principado y los del Estado español; un distanciamiento que el resto de la prensa española no muestra en toda su crudeza. Así por ejemplo, se ha celebrado recientemente el congreso ordinario de CDC, la formación nacionalista fundada por Pujol que ahora gobierna la Generalitat, y la re4unión institucional ha resultado ser una clara superación de las anteriores propensiones soberanistas hasta el más claro y rampante independentismo, todo lo ambiguo que se quiera pero lo suficientemente explícito para que el resto de España tome conciencia de la situación y del problema, y acuda a ver qué pasa, por qué se ha llegado a este extremo y qué habría que hacer para aplacar estas inclinaciones, que con toda evidencia son el fruto de una gran frustración. Una frustración fundamentada o no, que eso habría que debatirlo, pero plenamente real. De hecho, el nuevo secretario generfal de CDC, Oriol Pujol, hijo del expresidente, ha tenido desafortunadas y desabridas palabras contra España, reveladoras de una animosidad que dentro de poco podría no ser siquiera reversible.

 

Quienes presumen de ser los intérpretes más genuinos de Cataluña dicen estar dolidos porque el Estado ha arrasado su pretensión de conseguir un Estatuto de Autonomía superior que abriera portillos confederales a su vinculación con España, abriendo paso a una especie de soberanía compartida. Y tras la sentencia del Constitucional que cercenó aquellas aspiraciones, exige ahora el concierto económico, disfrazado de pacto fiscal. Es una reclamación difícilmente atendible, seguramente injusta, pero no debería ser ignorada, por respeto a una parte de España que tiene perfecto derecho a ser oída. A fin de cuentas, la política ha de servir para solucionar problemas y conflictos que parecían insolubles.

 

Lo inaceptable es que, por comodidad, las instituciones del Estado y los creadores de opinión de este país -periodistas incluidos- hagan como si no oyesen los lamentos, los gritos y las reivindicaciones. Porque si se le da la espalda a Cataluña por más tiempo, probablemente el disenso ya no tendrá remedio cuando se caiga en la cuenta de que existe un problema.

¿Pasteleo en Asturias?

Martes, 27 Marzo 2012

Aunque se pueda sospechar la existencia de rivalidades insalvables de índole personal en el origen de Foro Asturias, una formación creada a imagen y semejanza del antiguo e irascible exvicepresidente de Aznar, con pretensiones de virrey asturiano, habrá que creer que el surgimiento de esta exótica organización, dispuesta a competir electoralmente con el Partido Popular, se debió a gravísimas incompatibilidades ideológicas y estratégicas. Porque la hostilidad que se profesan ha sido seria: tras imponerse Foro al PP en las elecciones de 2011 –dieciséis escaños frente a diez-, llegar Cascos al Gobierno asturiano por la abstención de sus antiguos conmilitones y reiterarse la frontal incompatibilidad entre las dos sensibilidades conservadoras a la hora de confeccionar los presupuestos, el presidente asturiano disolvió la Cámara y convocó nuevas elecciones. En esta ocasión, Cascos ha sufrido el revolcón de los asturianos –ha bajado de 16 escaños a 13- y el PP se ha mantenido exactamente en su anterior posición: diez escaños.

 

Todo indica sin embargo que esta vez Cascos y el PP –ahora encabezado por Mercedes Fernández, en otro tiempo cercana al propio Cascos-, sí estarían dispuestos a “dialogar”, es decir, a pastelear y a entenderse, con tal de conseguir el poder. Sería un escarnio rayano en la indecencia que, después del caos sembrado por la ambición impenitente del temperamental Cascos, airado porque su propio partido no le tomó en consideración como debía, los dos fragmentos surgidos de la deflagración se dieran la mano fraternalmente como si nada hubiera ocurrido. 

La corrupción, arma arrojadiza electoral

Jueves, 22 Marzo 2012

Las campañas electorales andaluza y asturiana, previas a las elecciones del domingo en ambas comunidades, se están desarrollando en un ambiente desmesuradamente bronco y versan en gran medida sobre problemas generales, de ámbito mas estatal que autonómico. Hasta cierto punto, es lógico que la crisis económica, el gran cambio político acaecido el 20N y las reformas estructurales presidan el debate general. Pero, lamentablemente, el argumentarlo está siendo bastante más ruin: los partidos se arrojan entre sí a la cara la corrupción del adversario, en un espectáculo denigrante que genera desafección. Los ciudadanos también irán a votar esta vez, como casi siempre,  con la nariz tapada.

 

Efectivamente, los EREs andaluces y demás episodios relacionados con la actual mayoría política de la región, el ‘caso Gürtel’ que ha adquirido estos días varios flecos nuevos incluso en Asturias, la colocación fallida o no de algunos familiares de miembros del gobierno, la primera sentencia de la Audiencia de Palma contra el ex presidente popular Jaume Matas… Todo ello ha circulado maliciosamente por los mítines, en abono de la inaceptable y disolvente tesis de que todos los políticos son iguales.

 

No todos son iguales, en efecto. Pero para que volvamos a creer en la honradez mayoritaria de la clase política, la corrupción debe salir de la dialéctica habitual. De momento, ahí sigue, para vergüenza de la democracia española.

 

Francia decide el destino de Europa

Martes, 13 Marzo 2012

El presidente francés en ejercicio, el conservador Sarkozy, actualmente en pos de los votos de la extrema derecha para tratar de vencer las malas previsiones que le ofrecen las encuestas, está ofreciendo a los franceses el proyecto de una Francia reconcentrada, proteccionista, cerrada a la inmigración… pero todavía compatible con la Europa ortodoxa de la también conservadora señora Merkel. El socialista Hollande, por su parte, enemigo de la austeridad exacerbada que impone Berlín a sus socios y partidario del regreso a las pautas clásicas de la socialdemocracia redistributiva, ya ha manifestado que, si gana, exigirá la renegociación del Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria que el Consejo Europeo acaba de aprobar y que ahora ha de ser ratificado por todos los países.

 

El Tratado intergubernamental, que no ha llegado ni siquiera a rozar a la opinión pública europea, toma la precaución de permitir su entrada en vigor aunque no todos los miembros del Eurogrupo lo ratifiquen (bastará con que lo hayan hecho doce de ellos), pero es evidente que la moneda única no puede funcionar sin la aquiescencia de Francia, país que, como recuerda hoy editorialmente uno de los grandes periódicos españoles, ya echó abajo en su momento la Comunidad Europea de Defensa (1954) y la Constitución Europea (2005) y a punto estuvo de forzar también el naufragio del Tratado de Maastricht en 1992.

 

En definitiva, todos los europeos estamos a mereced de lo que decidan los franceses en las elecciones presidenciales a doble vuelta que arrancan el 22 de abril. Ojalá todos fuéramos franceses para la ocasión.