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Entradas con etiqueta ‘justicia’

Delincuentes de 12 años

Viernes, 17 Octubre 2008

La fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha pedido en su última memoria institucional que los niños mayores de 12 años puedan ser imputados penalmente. El argumento del ministerio público para rebajar la edad de 14 años que rige actualmente es que muchos menores de 12 y 13 años son utilizados por sus padres para cometer delitos, conscientes de que no podrán ser sancionados. 

La propuesta es evidentemente disparatada si se acepta el espíritu de la Constitución vigente, que otorga al sistema penal una función recuperadora y rehabilitadora: el niño de 12 ó 13 años que comete una acción impropia es una víctima, no un delincuente, por lo que toda la responsabilidad ha de ser atribuida a sus padres y, en última instancia, a la sociedad que genera o permite sin inmutarse situaciones críticas de marginalidad en que la delincuencia pasa a ser una forma de subsistencia. No habría que olvidar que el estado de necesidad es un eximente de la responsabilidad penal.

La iniciativa, en fin, es una prueba más de la falta de criterio de la Justicia de este país, que no parece consciente de su papel complejo que, además de proteger a la gente honrada de los delincuentes, debe contribuir a la prevención de la delincuencia actuando contra las situaciones de riesgo. Y ha de hacer también lo posible porque los sujetos descarriados vuelvan al redil de la sociabilidad.

Justicia sin rumbo

Jueves, 16 Octubre 2008

Sus señorías se han ofendido. El “caso Mariluz” trae cola, y los jueces de este país han decidido expresar su malestar: han convocado Juntas de Jueces simultáneas a la huelga que asimismo han convocado los secretarios judiciales para el próximo día 21. La razón es manifiesta: el Gobierno se ha entrometido, directamente mediante duras declaraciones y a través de la Fiscalía del Estado, en la depuración de las responsabilidades de aquel terribles asunto: el asesinato de una niña por un pederasta ya condenado que se hallaba sin embargo en libertad por un error judicial. Con la particularidad de que el juez que cometió el dislate, jefe de la Oficina Judicial y responsable último de cuanto sucede en su juzgado, ha sido hasta ahora sancionado por el CGPJ con 1.500 euros en tanto la secretaria judicial que actuaba a sus órdenes ha sido suspendida de empleo y sueldo por dos años por el Ministerio de Justicia.

La indignación del Gobierno ha sido en este caso trasunto de la que ha sentido toda la sociedad al comprobar cómo el corporativismo judicial, la vieja lacra, impedía a la Justicia autorregularse, hasta el punto que algunos nos hemos cuestionado si el vigente sistema de autogobierno judicial tiene sentido y puede mantenerse. La irritación de los jueces no es, pues, pertinente, y esa arrogancia que se trasluce del comunicado del CGPJ en que reivindica su independencia ante las “intromisiones” resulta ser la excusatio non petita de una institución que hasta ahora nos ha llenado de sonrojo por su incapacidad para cumplir cabalmente su papel constitucional.

Al fondo de esta triste historia, gravita aquel asombro de Ortega ante las insesateces de la Justicia: yo no sé una palabra de Derecho pero sí sé, cuando llega el caso, quedarme atónito.

Corporativismo

Mircoles, 8 Octubre 2008

Los secretarios judiciales han comenzado a movilizarse para protestar por la sanción impuesta por el Ministerio de Justicia a su compañera por el “caso Mari Luz”, que consideran excesiva. Y ciertamente, tienen razón al irritarse y reaccionar toda vez que, como es sabido, el juez del caso, que es lógicamente el máximo responsable de la oficina judicial a su cargo, ha sido apenas sancionado con una multa de 1.500 euros por el mismo asunto.

El corporativismo judicial –la sanción al juez ha sido acordada por el CGPJ saliente- excita otros corporativismos. A la espera, claro está, de que prospere o no el recurso de la fiscalía contra la ridícula sanción al juez. En caso afirmativo, si el magistrado que toleró el colapso de su juzgado es apartado de su función como parece inevitable, la proporcionalidad se habría restablecido y el corporativismo habría de ceder por ambas partes.

Dicho de otra forma, la lenidad o el exceso sancionador desequilibran la integridad del poder judicial. Entre otras razones, porque la Justicia se nutre sobre todo de ecuanimidad y de sentido común.