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La revolución rusa

El Mundial de Alemania 2006 fue un calvario para Rusia, no porque hiciesen el ridículo sino porque simplemente no estuvieron. Duro mazazo para un fútbol en plena reconversión. Después de la cita mundialista vino el segundo bofetón: el hasta entonces seleccionador y director técnico, Yuri Siomin, fue cesado en sus funciones. La Federación rusa le escogió como cabeza de turco. Como siempre ocurre en este deporte, había caído el más débil, los directivos rusos debieron pensar que no hacía falta una autorreflexión, bastaba con poner y quitar entrenadores. De lo que no se acordaban estos mandamases era que su equipo había dado tumbos durante casi dos décadas, desde que Marco Van Basten les noqueó con un golazo de leyenda en la final de la Eurocopa del 88. Entonces no eran rusos, sino soviéticos. Pero hasta hace unos meses, no se han quitado aquel aturdimiento. 

Llegaron las navidades del 2005, y Vitali Mutko, presidente y dueño de la Federación rusa, se ganó el regalo que llevaba meses persiguiendo. Cuando su país quedó eliminado en la fase de clasificación para Alemania, citó a los medios de comunicación y dijo con determinación que mientras él dirigiese el fútbol de su nación, los entrenadores serían extranjeros porque dentro no había calidad. Aquella comparecencia le costó cara: el chovinismo ruso se convirtió en el martillo pilón de Mutko, a quien muchos aficionados le consideraba un traidor a la patria. La opinión pública recriminó al presidente que ningún técnico foráneo en su sano juicio, y menos de nivel, entrenaría a un grupo sin estrellas, líderes ni promesas. Vamos, una banda. Por si esto fuera poco, los grandes oligarcas rusos, con Abramovich como adalid, invertían en clubes extranjeros. Eso es lo que daba dinero, apostar por sus paisanos era sinónimo de bancarrota. A nadie le interesaba un fútbol perdedor con una selección derrotista. A nadie, menos a un holandés.  

Mutko, habilidoso como pocos para engatusar a la gente, experto en dar gato por liebre, consiguió convencer a Guus Hiddink para que arreglase la avería. El holandés, curtido en mil batallas, había colocado a Corea del Sur en las semifinales de su propio Mundial del 2002. Él era el elegido para el renacer de la madre Rusia. Y vaya sí lo ha hecho. En dos años, Hiddink se ha convertido en ídolo de masas. Su talante rígido y disciplina militar han calado en la sociedad rusa. La experiencia del humilde Guus ha sido el mejor obsequio que haya podido recibir el fútbol ruso.  El éxito de Hiddink ha llegado por un modus operandi sencillo: llevar a los mejores futbolistas de los mejores equipos del país, y el Zenit de San Petesburgo en Europa y CSKA de Moscú en Rusia han sido la referencia. De los campeones de la UEFA, el seleccionador ha cogido a un puñado: Arshavin, la gran esperanza de este combinado, Zyrianov, un mediocampista letal, y unos cuantos jugadores más que se entienden a las mil maravillas. Del CSKA, el portero Afinkeev, firme aspirante para suceder al gran Rinat Dassaev, y los centrales Ignashevich y  Berezutski, los ‘Hierro y Nadal’ de Rusia. La guinda a esta enigmática selección es el delantero Pavlyuchenko, del Sparta de Moscú, y objetivo del Real Madrid para la próxima temporada. Si no es en el Madrid, acabará jugando en otro grande. Tiempo al tiempo. Pues esta es la Rusia que quiere dar la campanada en Europa. Aprendices eficientes que juegan como manda el entrenador. Para Hiddink, el patadón no es un recurso, es una excusa para no obedecer lo que él dicta. Así que, no os extrañe que el primer rival de España sorprenda con aquello del ‘tiqui taca’. Los rusos han vuelto a aprender qué es el fútbol.

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5 respuestas a “La revolución rusa”

  1. Manolo dice:

    No hubiera estado mal que dijeras que la ‘gran esperanza’ no puede jugar por sanción…

  2. Carlos Vanaclocha dice:

    Para Manolo:

    Tienes toda la razón. Arshavin es baja, pero el artículo es una pequeña reseña de la selección rusa en esta Eurocopa.

  3. lenin dice:

    Ojo a Payvlichenko, este nos puede dar guerra. Aupa La Roja

  4. ESPAÑOLATOR dice:

    Que grande Torressss. Iniesta no se está enterando de nada

  5. arnau dice:

    Al fina esta Rusia ha resultado ser una castaña.

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