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¡Qué pasada!

Increíble. Mi generación lo había reclamado desde hacía dos décadas. Había sido nuestro suplicio de cada verano. Presumimos de nuestro fútbol, de nuestra Liga bonita, pero nunca hemos henchido el pecho con nuestra selección. Nunca hasta que ha llegado la Eurocopa de Austria y Suiza 2008. ¡Al fin, Dios mío, al fin! Disponemos de un verdadero equipo, rezumamos ilusión y hemos ganado prestigio. Nos mereceremos todo y más. España recobra el respeto que se ha ido diluyendo fracaso tras fracaso y ningún país se atreverá a repetir aquello de “¿España? Sí, durará hasta cuartos de final”. Pues no, ni hasta cuartos ni hasta semifinales, ‘La Roja’ ha llegado hasta la final por méritos mayúsculos. Se acabaron los reproches, tanto de nuestros aficionados como allende nuestras fronteras.

El último espectador ha sido la madre Rusia, a la que hemos bailado de cabo a rabo. Pobres rusos, venían con Arshavin como el bombazo que nos podía reventar y ni un espectro de este magnífico jugador ha aparecido en el campo. Nada de nada. Sin su estrella, Rusia se ha obnubilado y Hiddink no ha encontrado soluciones. El señorío español ha imperado desde el inicio y aunque con cierta inquietud antes del descanso, en la segunda parte se ha revelado en eso que los holandeses consideran ‘fútbol total’. Mientras que Xavi, Güiza y Silva han llamado a las puertas del olimpo con sus goles, Iniesta y Cesc han ofrecido un concierto de violines sin parangón: compenetración, previsión y precisión de pases sublime. Si ante Italia fueron Casillas y Marcos Senna, contra los rusos han sido el manchego y el líder del Arsenal. Paciencia, ante Alemania habrá sitio para el resto en el pedestal superior.

Bien por Luis, el artífice de esta gesta. El ‘sabio de Hortaleza’ (jamás fue tan sabio) ha engendrado un grupo de futbolistas sin fisuras, comprometido y armonioso, ¿El secreto? La habilidad del seleccionador español no ha consistido en aplicar una o otra táctica ni en hacer cambios providenciales en momentos puntuales, el verdadero éxito se ha gestado en la convocatoria: once titulares indiscutibles, uno dudoso (Xabi Alonso) y otros once suplentes que no han osado quejarse durante la concentración. Voy a pecar de ventajista: ahora nadie se acuerda de Raúl o Guti. De todos modos, los madridistas no habrían sido el mal en esta piña. Todos hemos ido a una, incluso los periodistas. Si durante ocho meses, hablar de Aragonés y la selección era debatir de Raúl, en cuatro semanas, Luis ha hipnotizado a jugadores, directivos, periodistas y aficionados para encomendarles un mismo cometido: ayudar a España. Y España les ha correspondido.

Falta Alemania, el último escollo, el más incómodo y pétreo, y sin el lesionado Villa. Ganaremos o perderemos, qué más da. Al igual que cuando eliminamos a Italia, vuelvo a decir que el objetivo se ha cumplido: la selección ilusiona a su país. ‘Pase lo que pase’ es el lema que reza en el autobús del combinado nacional y lo que está pasando es que España se está saliendo de manera descarada. Vamos camino de ser los amos del fútbol europeo. Oxidaremos el martillo alemán.

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3 respuestas a “¡Qué pasada!”

  1. tonipirulas dice:

    Que es eso de que “ganaremos o perderemos, que mas da”?? se nota que son palabras de un periodista, no de un deportista que tiene como único objetivo la victoria.
    Puede ser bueno para la selección jugar con un solo delantero, pero la mala suerte ha querido que se lesione Villa en vez de Torres, que con la selección es como en el Atleti, bastante mas fallón.
    Que se prepare Lahm que llega el Gran Sergio Ramos!

  2. Idigoras dice:

    Ya que estamos en la final, hay que ir a por ellos. Los alemanes no dan miedo

  3. Ronaldo dice:

    Viva España!ya no somos el hazme reir

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