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Cuando el deporte no trasciende

Resulta insulso escribir unas líneas de fútbol hoy jueves, cuando todavía seguimos consternados por la tragedia de Barajas. Por eso, me chocó que la selección española de fútbol accediese ayer a disputar el amistoso contra Dinamarca en Copenhague. El deporte, sea de índole profesional o amateur, debe ser una fiesta orientada al ciudadano, al aficionado. Está concebido como un entretenimiento cívico, un ocio para la sociedad. Y anoche en Copenhague, la única decisión acertada habría sido cancelar el partido. No había ni ganas ni ilusión para ver a la campeona de Europa. Entiendo que las noticias que llegaron a la expedición española eran confusas. Aquí en España, los medios de comunicación difundían informaciones diferentes respecto al alcance de la catástrofe. Sin  embargo, el solo hecho del dramático accidente debió ser argumento más que suficiente para aplazar el encuentro.

Los motivos de la celebración del partido tampoco están muy claros. A media tarde, la web de la Federación Española de fútbol publicó un comunicado en el que confirmaba que la decisión de disputar el partido había sido acordada por el presidente de dicho organismo, Ángel María Villar, y el cuerpo técnico, encabezado por Vicente Del Bosque. Sí eso es cierto, el gesto es decepcionante. Otras noticias apuntan que la federación danesa rogó a la española que se jugase el amistoso debido a la numerosa asistencia de aficionados de diferentes partes de Dinamarca. Fuera lo que fuera, debió imperar el sentido común, la sensibilidad de todos los afectados.

Y del partido, las conclusiones fueron evidentes. España estrenó su vitola de campeona con una goleada sin paliativos. La selección española pasó por encima de la danesa y rubricó una segunda parte majestuosa con Xabi y Xavi como maestros de función. Ambos garantizan  centro del campo para rato.  Del Bosque ha aprovechado la inercia que ha dejado Aragonés en el grupo. Aún así, la ‘Roja’ tiene que rectificar ciertos aspectos tácticos. En el primer tiempo, Torres y Villa no aparecieron mientras que los extremos fueron totalmente inocuos para la ofensiva española. Además, los nuestros salieron distraídos y abúlicos, aunque evidentemente se les excusa por la magnitud de la catástrofe de Madrid. De los nuevos, Capel puede ser interesante para Del Bosque. El extremo sevillano fue un suplicio para la defensa escandinava por su velocidad y regate. A buen seguro, el seleccionador le convocará más veces como remedio para segundos tiempos.

Pero como he resaltado antes, la primera victoria de la España de Del Bosque no importa. Ya es una estadística, un dato frió e insípido, una anécdota que nunca debió suceder y de la que no merece la pena seguir hablando. 

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2 respuestas a “Cuando el deporte no trasciende”

  1. urruti dice:

    El partido de ayer no se tenía que haber jugado. Ni los jugadores habrían jugado

  2. layos dice:

    Como dice Poli Rincon
    Totalmente de acuerdo contigo Carlos.

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