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El desafío

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Quizá sea el mejor partido que se pueda ver en Europa con permiso de una supuesta final de Champions Barça-Manchester. Quién diría a la vuelta de navidad que Madrid y Barcelona se jugarían en el Bernabeu esta Liga de récords. Porque ambos equipos ya serían campeones en cualquier campeonato del continente. Pero esta noche no habrá consuelo para el perdedor. Un empate o una victoria de los de Guardiola, sentencia el título a su favor porque la diferencia sería inalcanzable en las siguientes cuatro jornadas. Además, los números estratosféricos de Juande Ramos se borrarían de un plumazo puesto que, para el madridismo, un año aciago significa fracaso rotundo, aun habiendo ganado diecisiete de diecinueve partidos.

La otra posibilidad, la que todos los futboleros ansiamos en aras de la emoción, es que el Madrid vuelva a tirar de esa bravura que ha estigmatizado y se lleve el clásico. El equipo merengue es pura psicología y una hazaña en el clásico le insuflaría un optimismo exacerbado y muy difícil de eliminar. Valencia y Villarreal se quedarían diminutos ante un equipo catapultado a la victoria final. Por eso, el partidazo llega en el momento idóneo, con todo por ganar y todo que perder.

Será un partido de detalles, de jugadores providenciales. Si escudriñamos la idea futbolística de los dos equipos, todos los indicios apuntan a un dominio soberano del Barcelona y a un Madrid agazapado en su campo y con el motor de inyección listo para contraatacar. El concurso de Lass se antoja fundamental porque su cometido será el de nublar los propósitos de Iniesta y Xavi. Pero Diarra no estará solo, Gago será su escudero, el interlocutor entre su zaga y el francés.

A Heinze le ha tocado la china. Él es quien deberá colocar el collar a Messi. El crack argentino decepcionó ante el Chelsea y hoy tiene una nueva oportunidad para reivindicar su grandeza. Por otra parte, Robben será duda hasta última hora, pero, por si acaso, Guardiola le ha puesto un muro delante con Keita primero y Abidal después. Mientras, Raúl y Eto’o no parece que vayan a sufrir marcajes pegajosos. A ellos se les ha encargado el remate final. Y no me olvido de Higuaín. El Bernabeu le brinda una ocasión inolvidable para meterse en la selección argentina por méritos propios. Ya veis, demasiadas pinceladas para un único partido. Comienza el desafío.

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