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Laporta no sabe completar su sudoku

Al sudoku del Barça le quedan pocos números. El Valencia es un muro ante las ofensivas de Laporta y acabará forzando que Villa se quede contra su voluntad en Mestalla un año más, por lo menos. Forlán es muy apetecible pero robárselo al Atlético desmontaría el tenderete de Abel. No obstante, es difícil entender por qué el Barça había ofrecido 42 millones por Villa y no paga los 36 de la cláusula de rescisión del uruguayo. Una cosa está clara: Forlán es igual o mejor delantero que el asturiano, sus números lo corroboran.

Sin el ‘guaje’ y deshojando la margarita por Forlán, vuelve a saltar a la palestra Zlatan Ibrahimovic. Díscolo pero genial; impulsivo y a veces meditabundo; inoportuno aunque sincero, el sueco tiene un temperamento similar al de Eto’o. Con una pegada al estilo Van Nistelrooy y un talento sobrenatural, el ariete del Inter aún no ha sabido templar ese carácter insoportable que trae de cabeza a sus compañeros. Mourinho lo vendería sin pensarlo porque técnico y jugador se las han tenido tiesas durante toda la temporada. Quizá si el portugués hubiese encontrado la fórmula para exprimir del todo a Zlatan, el Inter no habría sido borrado de la Champions a las primeras de cambio.

El problema en la negociación por Ibrahimovic es que Laporta y Beguiristain incluirían a Eto’o y Hleb, previo pago de 40 millones. La cifra es lógica puesto que el Inter vendería a su primer espada y la cesión de Hleb tampoco es discutible. El bielorruso no ha cuajado en el Barça aunque sus exquisitas condiciones técnicas tampoco le auguran una aventura mejor en el Calcio. La discusión llega en el momento que se ha puesto el nombre de Eto’o en el tapete. Vale que el camerunés no es santo de la devoción de Guardiola, Txiki y toda la junta directiva pero canjear al segundo máximo goleador de la Liga por otro que ha marcado menos goles en Italia, de la misma edad y que es proclive a ‘incendiar’ vestuarios, me parece, cuando menos, un despropósito. Eto’o las ha montado de todos los colores pero ha marcado en todas las finales. Rara vez un futbolista repudiado se reivindica con 30 goles y al siguiente año aún le quieren vender.  

Ibrahimovic es buenísimo, no hay ninguna duda. Pero sus virguerías aparecen cuando coge el balón a media distancia y,  en este Barça de control, pase y desmarque, los delanteros son puros rematadores. Y es en este puzzle donde Eto’o encaja mejor. Por tanto, cambiar a uno por otro es factible pero meter al camerunés en un saco de 40 ‘kilos’ es ofensivo. 

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