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Yo vi al ‘hexacampeón’

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Quería escribir sobre el Stuttgart, próximos rival en Champions del Barça, pero a quién le interesa lo que puedan hacer un puñado de alemanes venido a menos. No importa que el Stuttgart ya esté maquinando un plan para cortocircuitar en octavos a los chicos de Guardiola, ni que su portero se mee en el campo a pesar de las decenas de cámaras que hoy día lo captan todo, casi hasta las partes nobles del obsceno Lehman. Todo eso quedara atrás, sepultado entre cien mil anécdotas. Lo que sí pervivirá es el culmen de Abu Dhabi, donde el Barcelona se ha consagrado por los siglos de los siglos.

Vale que el ‘Mundialito’ es una gilipollez sublime para que la FIFA crea que Sudamérica puede competir con Europa; vale que si pierdes este torneíllo, nadie se acordará que dejaste escapar la ‘Copa Toyota’ (al mejor jugador del partido le regalan un coche de la marca japonesa); también es cierto que esta clase de títulos, enquistados a miles de kilómetros (unos cuantos años ha sido en Japón, a partir de ahora tocan los Emiratos Árabes) en plena temporada son como una mosca cojonera para una plantilla que opta a Liga, Champions y Copa, pero no es menos verdad que si tu equipo es el Barça de ‘Pep’ y motu proprio se ha sacado de la chistera la friolera de cinco títulos consecutivos, viajar a Abu Dhabi para conquistar el Campeonato Mundial de Clubes es una experiencia vital. Y así pareció a tenor del llanto pueril de Guardiola durante la entrega de premios.

El rival no trascendió y el escenario, aún menos (nadie se acordará del nombre del estadio). Puede que ni la gente recuerde la providencia de  Pedro a tres minutos del final, ¡qué más da! El Barça se llevó el último título inventado a nivel de clubes y la proeza servirá para endiosar al que la historia ya conoce como ‘hexacampeón’. El apelativo puede sonar reverencial; alguien podría pensar que Guardiola dispuso de los mejores futbolistas venidos de todos los rincones de la Tierra, aunque nada más lejos de la realidad. Sí, casi todos son los mejores del mundo en sus puestos y casi todos son del mismo ‘cole’. Unos (Xavi y Puyol) pertenecen a promociones más antiguas que otros (Iniesta y Messi), incluso los primeros podrían hacer de profes para los alumnos más novatos (Pedro,  Bojan…). Pero la grandeza del que en un futuro lejano  será Barça in memoriam, se preserva en esa escuela, cuyo axioma único e imperturbable es del buen gusto, la finura. Y esta generación de virtuosos se lo ha aprendido al dedillo. Chavales, la gloria no os la quita nadie. Seis veces enhorabuena.

 

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