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El dudoso once de la década (parte III y última)

Echamos el cierre al once ideal de The Sun. Cómo no, el morbo de cualquier equipo lo ponen los goleadores, y en este grupo, el diario inglés se ha dejado llevar por la avalancha de distinciones que ha ganado, y de forma muy merecida, Leo Messi. Al barcelonista le pasa lo mismo que a Cristiano, le queda muchísimo tiempo para disfrutar de campeonatos, títulos individuales y todo lo que se cruce por delante.

Messi es un bendito descubrimiento, pero de este último lustro. Debutó a finales de la temporada 2004/05 y un año después fue nombrado mejor promesa europea con sólo 17 añitos. En esas fechas se ganó la titularidad indiscutible con Rijkaard y confirmó lo que todos auguraban: que arrasaría en poco tiempo. De sus bestialidades, como el golazo cósmico al Getafe o su soberano repaso al Madrid en el Bernabeu (2-6), ya se ha escrito mucho. Su punto débil es su anatomía, muy proclive a lesiones. Aunque, no tuvo nada que ver el entradón de Asier Del Horno, entonces lateral del Chelsea, que le privó de jugar la final de Champions del 2006. Tampoco es que haya arrancado muchos aplausos con Argentina, más bien al contrario, porque la afición ‘albiceleste’ le señala como uno de los principales culpables del decadente combinado de Maradona.

El Barça de las seis copas ha catapultado a Messi al olimpo futbolístico. Pero ojo, que la voracidad de Messi pasa ahora por su año veintidós. Así que, será el primero, con permiso de Cristiano, en ser elegido para el once de la próxima década. Uno que encajaría a la perfección a lo largo de estos diez años es Andrey Shevchenko. Siempre diremos que es una pena que pertenezca a Ucrania, porque en una selección fiable se habría hinchado a marcar goles. Despuntó en Champions con el Dinamo de Kiev (en el 99 le hizo la puñeta al Madrid) y el Milan se puso delante de la cola de sus pretendientes. En Italia pasó siete temporadas en las que ganó de todo, pero su impronta la dejó con más de un centenar de goles. Y eso, en el Calcio, es una de las credenciales más valiosas. Por supuesto (si no, no le pondría) también se ha llevado el Balón de Oro. Ahora ya deambula como alma en pena en el club de sus orígenes, el Dinamo, después de una mala experiencia en el Chelsea. Por eso, su fútbol ha  nacido, madurado y acabado en esta década saliente.

La última elección de The Sun no admite discusión. Sin duda, Thierry Henry fue el delantero de moda en Europa durante un buen puñado de años. En el Monaco destapó su elegancia y fue Arséne Wenger quien le inculcó espíritu de liderato en un Arsenal que no tenía ni estrellas ni dinero para igualar a Manchester y Chelsea. Sus hazañas se traducen en estadísticas demoledoras: 174 goles en 254 partidos oficiales con los ‘gunners’. El problema es que, lejos de erigirse como un ganador nato ávido de títulos, Wenger siempre le ha encomendado la función de tutelar a las remesas de jovencísimos talentos de los que se nutre el club londinense.

Pero Henry es estética pura al trote y al galope; cuando controla el balón; lo pasa con el interior y le pega con el exterior. Highbury ha sido testigo de sus interpretaciones majestuosas en Premier y Champions. Y es que los ingleses nunca olvidarán a ese Billy Elliot de tez negra y danza seductora. Por cierto, muchos anunciaban su crepúsculo en el Barça. Pues bien, aunque ya haya perdido reprís y belleza en su juego, otra de estadísticas: en sus 59 partidos como azulgrana, ha enchufado 31 golitos. Casi nada. 

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