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Entre castillos en el aire y el miedo

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Seis días y ni uno más. Suficiente tiempo debatir hasta el color de las botas que lucirán Cristiano y Messi. El caso es que en la calle se barrunta que puede ser el partido definitivo, cuando lo que sería increíble es que Madrid y Barça ganasen sus siete partidos respectivos que habrán de jugar después del sábado. Además, si el Arsenal no perpetra un  descalabro azulgrana mañana en el Camp Nou, un supuesto muy ficticio,  a buen seguro que los chicos de Guardiola se irán sobreexcitando a medida que avancen líneas para la toma del Bernabeu el próximo 22 de mayo. Es lo que tiene ser competitivo en los dos torneos punteros y encima poder humillar al eterno rival en su propio estadio dos veces consecutivas, con y sin Madrid.

Al Madrid le va la vida el sábado, es su último cartucho para  evitar otro golpazo morrocotudo de un apuesta que en verano se antojaba ganadora sí o sí. Los blancos han pasado el trámite de echar de su camino a quien le ha tocado ponerse delante jornada tras jornada. Unas veces los han masacrado (Villarreal, Zaragoza, Getafe, Valladolid) y otras los han dejado desangrar, como sucedió ayer contra el Racing. Pero victorias tan baratas como la de El Sardinero afean las credenciales de Pellegrini,  y al chileno se le cambiará el primero, en caso de que el club decida dar un nuevo estilo a la próxima temporada. Parece obvio que lo hará, si es que Florentino no quiere otra vergonzosa noche de Champions en el Bernabeu.

Insistía hace semanas en que el Madrid sale al campo atontado, como si se estuviera desperezando de la siesta. No pasa de ser una mala costumbre si delante hay equipos que se resignan a pasar el mal trago de un partido y seguir a sus quehaceres. Pero esta semana comparece el Barcelona y, sí, es Liga porque así ha tocado en el calendario, pero para el Madrid trascienden muchos más matices que el liderato. Ganarle al mejor del mundo le borraría esa impronta de incompetente entre los grandes. Cabe recordar que la última gran victoria que ha vivido Chamartín fue precisamente contra el Barça en el partido del pasillo azulgrana del Bernabeu al final de la 2007-08.  Desde entonces, un par de remontadas épicas contra Valencia y Sevilla, y nada más.

Además, las circunstancias se han avenido de tal forma que hacer claudicar al hexacampeón despuntaría cierto optimismo en el nuevo proyecto faraónico de Florentino. Si ganan al Barça y después la Liga, entonces quizá puedan excusar esta Champions. Pero hasta el sábado todo será un gigantesco contraste imaginario entre castillos en el aire y el miedo terrible a un último desastre de dimensiones sobrehumanas.

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