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Uno de los suyos

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No hace falta que felicitemos al Barcelona, lo llevamos haciendo todo el año. Y la verdad es que se lo merece, tanto como el Madrid no haber ganado la Champions. Precisamente, el madridismo se había encomendado hipócritamente a ‘San Clemente’ por si sonaba la flauta, supongo. Pero, ¿de verdad alguien creía que el bueno de Javi aguaría la verbena del Camp Nou? Si ni siquiera el Madrid cumplió con sus deberes, aunque es entendible cuando Cristiano Ronaldo bajó los brazos tras echar varios vistazos al videomarcador de La Rosaleda. Por eso y por todo lo que ha sucedido en nueve meses,  esta Liga baja el telón con un Barça estratosférico en fútbol y puntos, y un Madrid que no lo ha hecho mal, pero tampoco bien.

Por el lado del campeón, la pena fue la estratagema que urdió Mourinho hace un mes y que privó a los azulgranas de jugar en el Bernabeu el próximo sábado. No obstante, la apuesta de Guardiola va para rato y, por tanto, tendrá un buen puñado de ocasiones para ganar más Champions. Amén de los títulos (doce se lleva Laporta consigo), el club sólo puede congratularse por haber encontrado una continuidad irrefrenable al estilo de Johan Cruyff. Claro, hay un matiz importante entre ambas tendencias: la de Pep la marca La Masía. Sólo había que ver a todos los chavales abrazándose a Guardiola y bromeando con él durante los fastos del césped. Es obvio: el míster es entrenador porque así lo ha elegido, pero sus alumnos le consideran uno de los suyos, otro más que ha sido diseñado maravillosamente en la cantera.

La Liga acabó ayer para el Barcelona. Hoy toca pensar en la carrera electoral, aunque Laporta gestionará un par de fichajes antes de levantarse de la poltrona. David Villa está esperando la llamada definitiva de Beguiristain y a Cesc le traicionó el subconsciente la semana pasada con unas declaraciones que tuvo que contradecir. El capitán del Arsenal quiere volver a Can Barça, así lo ha confesado, y no le importaría que fuese este verano. Es evidente que los títulos nunca llegarán a Londres al no ser que Wenger se deje de pócimas y experimentos en busca del canterano perfecto y fiche a golpe de talonario.

Y si Villa o Cesc, o quizá los dos, se mueren por unirse al proyecto modélico de Guardiola, Henry sale por detrás sin haberlo entendido. Es una pena que el mejor jugador de lejos en la Premier durante varias temporada no haya disfrutado del festín de este Barça. Aunque, el fiasco de Ibrahimovic aterra más al barcelonismo, por aquello de su desorbitado precio. El sueco está pendiente de una reunión en los despachos para que le confirmen una segunda oportunidad o el destierro final. A Ibra le ha sucedido como a Kaká: vino con ínfulas de rey y se ha quedado en un vasallo inútil. Aún así, sus credenciales no merecen ir a la papelera por una mala aventura. Pep aguantó a Eto’o cuando le quería perder de vista, ¿por qué no iba a ser tan paciente con Ibrahimovic?

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