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The Kop le echará de menos

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The Kop dejará de corear al unísono aquello de Mister Rafa. Y si fuera por la mítica grada, Benítez seguiría siendo otro de los suyos. Pero una pésima temporada, agravada por un trasfondo institucional más que preocupante, ha dilapidado el poco crédito que los dueños del Liverpool habían concedido a su técnico. La afición reconoce el esfuerzo de Rafa; no en vano, él devolvió la gloria europea al Liverpool con aquel discurso mágico que motivó a sus chicos para remontar tres goles al Milan en la final de Champions del 2005.

Pero desde la apoteosis de Estambul, todo han sido problemas para Benítez. Como cualquier otro entrenador que se labra un currículum tan meteórico, Rafa advirtió a su club que milagros como el de aquella noche no se repetirían sin jugadores competitivos. Sin ir más lejos, Dudek fue quien paró el penalti decisivo a Shevchenko y la siguiente temporada fue vendido porque nunca convenció a Benítez. El checo Milan Baros, otra apuesta fuerte de la entidad, tampoco congenió con Benítez. En definitiva, Mister Rafa quiso hacer un plantel a su medida y para ello pidió desembolsos importantes. El reto de la Champions lo había cumplido sin obligación; faltaba una Premier dos décadas después.

Pues bien, en seis años el único fichaje de pedigrí ha sido Fernando Torres. No obstante, ‘el niño’ vino por su hartazgo en el Atlético y sin culminar su madurez futbolística. Pero quitando al delantero madrileño, nunca llegaron más estrellas a Anfield. Bien por falta de liquidez económica o por un proyecto a priori poco ambicioso, las sugerencias (que no exigencias) de Benítez siempre quedaron en papel mojado. Los ingenuos gerifaltes Tom Hicks y George Gillet creyeron que con Steve Gerrard y la mística de Anfield sí podían ganar títulos. Obviamente se equivocaron y, lo que es peor, no quisieron rectificar.

Quizá otra aventura sea lo mejor para el ya ex entrenador del Liverpool. El Inter está muy cerquita de ficharle y su presidente Moratti no es un rico tacaño. O sea que los caprichos del entrenador dejarían de ser utópicos. Además, el Calcio casa muy bien con las tácticas robotizadas y poco atrevidas de Benítez. Y digo lo de robotizadas porque Gerrard dijo en su día que Rafa concebía a los jugadores como piezas de una máquina. El problema es que la sombra de Mourinho es demasiado alargada y todo lo que sea no ganar supondrá un fracaso. Pero Benítez puede con ese lastre y más. Por eso, dejó al Valencia con dos ligas  para fabricar otro campeón; lo consiguió nada más llegar a Liverpool y el resto ya lo conocéis.  

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