Blogs

Siempre fútbol, sólo fútbol

1280073970_extras_albumes_0.jpg

Os confieso que no me ha gustado nada la despedida. No esperaba tanta frialdad y tan poca emotividad en su adiós. Parecía que el club había forzado el acto del Bernabéu, como si tuviese que cumplir con Raúl y a otra cosa.  Su salida se ha montado rápido y mal; hasta el propio jugador ha desvelado que Mourinho sí le quería a su lado de consigliere. Pero quizá el capitán no haya encontrado buen talante arriba, en los que mandan. He escuchado atentamente a Florentino y ha soltado el mismo discurso de siempre: el de los valores universales del Madrid y toda esa parafernalia. Incluso, Raúl se ha preparado un agradecimiento muy lineal, sin una pizca de pasión ni improvisación. Porque el sempiterno siete podía haber cautivado a todos sólo con un par de anécdotas, que seguro que guarda un buen puñado de ellas. No en vano, él ha sido el protagonista de la regeneración europea del club; él le devolvió la dichosa universalidad y él calló a los cachondos que se reían con aquel amable viejecito que preguntaba con inocencia lo de “¿El Madrid qué, otra vez campeón de Europa?”.

Pues sí, Raúl nos hizo flipar con tres Champions en un lustro. Los entendidos siempre han concluido que ni chutaba fuerte, ni tenía reprís, ni cabeceaba de maravilla, ni siquiera era un aventajado en el regate. Daba igual: él siempre marcaba. Se inventó la famosa cuchara, le salió el gol del ‘aguanís’ en Tokio y abusó de su pillería, la que le ha convertido en el tío más mediático en tertulias periodísticas y charlas de barra de bar. Después, me quedo con sus vastos números, ¡qué exageración de títulos, goles y premios individuales! No obstante, prefiero recordarle por destellos, momentos gráficos…vamos, sus goles.

Y por encima de todo, ha aceptado estoicamente sus amarguras. Cuando se ha visto obligado a bajar la marcha, lo ha asimilado; intuíamos que su primera suplencia supondría un cataclismo en el Madrid, pues la entendió y se entrenó para evitarla; salió de aquel modo de la selección española y nunca ha armado bulla. Precisamente, Luis Aragonés se hartó en una rueda de prensa del “Raúl sí, Raúl no; Raúl sí, Raúl no…”. El madridista se desmarcó, no entro al trapo y no ha hecho otra cosa  que pensar el fútbol, fútbol y más fútbol. Por algo sigue siendo su profesión.

Deduzco que su precipitada marcha culminará en un fastuoso homenaje cuando acabe su periplo alemán. Pero es que cada detalle en él evidencia que le ponen los desafíos, que son lo suyo. Ahora está a punto de fichar por el Schalke, que jugará la próxima edición de la Champions. No es una osadía decir que a Raúl le queda poca cuerda, aunque si él asegura que le sobran ganas, aún puede liar algo gordo. En Madrid lo ha hecho durante dieciséis años. Insisto, flipad con lo que ha hecho… y lo que le queda.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Google
  • TwitThis
  • Facebook

Tags: , , ,

Deja tu respuesta