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“El hombre más importante de la Tierra, después del Papa”

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El presidente del Sevilla entiende que el fútbol se ha convertido en un circo en el que las burradas son cada vez más aclamadas. Encima, le encandilan los micrófonos, gesto que los periódicos agradecen: su popularidad – o impopularidad- se la ha granjeado con una buena ristra de provocaciones que tanto ofenden al atacado como divierten al resto. Y que conste que la última bravata del ‘Vamos a dejarte sin título’ me parece muy ocurrente a tenor de todos los alborotos que monta Mourinho en cada rueda de prensa. El anuncio, en clara referencia al entrenador y quizá también a la versión chulesca de Cristiano Ronaldo, ha motivado un estado de sobreexcitación en Sevilla que adereza la Copa con puro entretenimiento, justamente lo que le ha faltado en las últimas ediciones. Del Nido ha encontrado un faldón en las portadas nacionales para distraer la atención del personal, un poquito cansado ya del Falcon Crest de los despachos del Bernabeu y del sopor que se ha buscado el Barça ganándolo todo casi por castigo.

Y mientras Sevilla bulle con las espadas en alto,  Del Nido ha sabido enervar a su gente tirando de efemérides: ayer aseguró que pondría dos escoltas en el vestuario del árbitro, por si a Valdano se le ocurre bajar para ‘sugerirle’ algo. Sorprende que el presidente todavía recele de la ‘visitilla’ del director general a Iturralde González en aquel partido de altísimo voltaje del 2004. Entonces, el Sevilla maduraba su época triunfal y el Madrid estaba a punto de embarcarse en la barca de Caronte camino al ‘galacticidio’. Al final, los blancos se metieron en la final y Del Nido se consoló a su manera: “sólo he visto que un equipo intercontinental ha acabado pidiendo la hora” (11/02/04).

Precisamente, el Sevilla ha usado la Copa como coartada perfecta para darse de codazos con Barça y Madrid ante la opinión pública; se ha aprovechado del ninguneo de los dos grandes a este torneo para reclamar que el fútbol trasciende del puente aéreo. Y por descontado, Del Nido ha sido el pregonero perfecto para vociferar ‘Sevilla’ hasta la extenuación. Pero al presidente siempre le han hecho esclavo de sus palabras y cuando le han venido mal dadas el recochineo ha sido de órdago. Quién no recuerda las semifinales ante el Athletic de hace dos años,  en las que Del Nido se desternillaba con el ya mítico chascarrillo de “nos comeremos al león, desde la melena a la cola” (03/03/09). Aquel comentario jocoso no ha perdido ápice de gracia, por lo menos en Bilbao.

Puede que los periodistas echemos de menos una Liga para el Sevilla: imaginaos la catarata de insinuaciones y fanfarronadas que inundarían los informativos. Y conociendo a Del Nido, creo que la cábala no va mal encaminada: el Sevilla amagó con llevarse la Liga de Capello (la de la remontada) y Del Nido, ni corto ni perezoso, espetó que “era el momento para ser prepotente” (17/04/07). Lejos de escandalizarse, la afición se enfervorizó todavía más; consideró que por fin había un equipo competitivo gracias a la astuta gestión del presidente y al ojo clínico de Monchi. Era evidente, viniendo del hombre “más importante de la Tierra, después del Papa” (24/02/05).

De todos modos, a Del Nido tampoco es que le preocupe en demasía la agitación de las masas. No se cansa de repetir que sólo le importa el Sevilla (actitud que encandilaría a más de un club). “Soy políticamente incorrecto, pero no me preocupo por caer bien” (02/01/07). Dicho y hecho. En serio, se agradecen actores de este corte en nuestro circo, pero menos mal que mañana toca hablar de fútbol.     

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3 respuestas a ““El hombre más importante de la Tierra, después del Papa””

  1. Filipides dice:

    Buenísimo, sí señor, este hombre siempre está en el candelero por chorradas

  2. Franqui dice:

    Vale, es verdad que del Nido se mueve como pez en el agua en el circo ese, pero cae mal a casi todo el mundo por sus tonterias y el Sevilla nunca será el Barcelona o el Madrid.

  3. Nacho dice:

    Se trata de no bailarle el agua siempre a los grandes, de tener un poquito de personalidad propia. Me parece bien plantar un poquito de cara de vez en cuando.

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