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Aquel gol de Luis García… (Liverpool parte I)

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Él sí creyó en el reto, a pesar del estruendoso grito popular de Mestalla. Ni siquiera la Liga del 2002 le había servido de póliza de seguro para ganarse al público. Sus métodos tácticos garantizaron victorias casi por inercia, pero el estilo de ellas no colmaba el insaciable apetito de una afición ávida de títulos y, por ende, entretenimiento. Y al igual que Parreira, Valdano o Cúper, tuvo que escuchar aquel ‘¡Vete ya!’ con paciencia estoica. Rafa Benítez dedujo con acierto que la opinión pública nunca reconocería el sobreesfuerzo de su Valencia, un equipo que ignoró el maremoto mediático del ‘galacticidio’ para alzarse con el campeonato del 2004. Tampoco tuvo mucho eco la UEFA de esa misma temporada, o así lo percibió Benítez. Por entonces, el fútbol inglés ya comenzaba a intimidar al Calcio y a la propia España con actores nuevos y sorprendentes: el Chelsea lo había comprado un oligarca ruso y a través de una buena inyección de petrodólares lo había puesto en órbita con Manchester y Arsenal. Era obvio que el Liverpool, por historia y folclore, no podía quedar en antigualla y debía buscar el camino a la regeneración.

Los festejos en el Ayuntamiento de Valencia de mayo de 2004 se silenciaron de golpe cuando Benítez rechazó su renovación. El club le daba más pasta para otros cuatro años, pero el míster lo había sopesado: Inglaterra era un campo huérfano de futbolistas españoles y más de entrenadores. Aparte, él comulgaba más con la idea de ser el mánager absoluto que con estar continuamente a la gresca por un fichaje cualquiera. Y Liverpool fue el destino meditado, el club en el que Benítez intuía que podía emular al inolvidable e irrepetible Bill Shankly. Pero no era fácil porque la tesorería no permitía dispendios exagerados; así que el ojo clínico del español trajo hasta Las Islas a Xabi Alonso, un centrocampista en ciernes de la Real Sociedad; a Luis García, brioso y con ganas de más en el Barça de Rijkaard y Ronaldinho; Antonio Núñez, un canterano del Madrid que apenas olió el primer equipo de Queiroz y Josemi, un lateral correcto del Málaga. Aunque lo más sonado fue todo el plantel de preparadores que llegaron con Benítez (adjuntos, preparadores físicos, de portero, para categorías inferiores, ojeadores, etc).

En un verano, la vida de Benítez había dado un giro inesperado. El Liverpool le había confiado el cometido de devolverle la excelencia y para ello, le dejo hacer y deshacer a su antojo. El equipo adaptó pronto la mecánica del entrenador: un fútbol sencillo y simplón, muy británico. Xabi Alonso fue el español que mejor entendió la idea y junto a Steve Gerrard formaron una medular muy apetecible. Y a pesar de que en la Premier no lograron consistencia, en la Champions sortearon obstáculos hasta plantarse en semifinales contra el Chelsea. Fue en la vuelta y con un gol medio fantasma de Luis García lo que les metió en la gran final veintiún años después. Aquel gol entusiasmó tanto a The Kop, que Benítez, primero, y Xabi y Luis García, después, fueron consideraros héroes. España había encontrado un rinconcito emotivo en la gradería de Anfield. Desde ese momento, los susurros de Spanish Liverpool resonaban por toda la ciudad. Luego vino la gran remontada de Estambul, de la que se han escrito odas, pero de la aún esperamos el texto íntegro de la perorata que Benítez soltó a sus chicos en el intermedio.

A partir de entonces Benítez era Mister Rafa (algo así como un ‘sir’ para Anfield) y su Spanish Liverpool estaba de moda. Sin ser Goliat (los fichajes mareantes se los llevaban ManU y Chelsea), los reds habían pillado el tranquillo a ganar títulos y, claro, Benítez estaba en disposición de pedir. Morientes vino en las navidades del primer año, pero su concurso en Champions con el Madrid no le permitió entrar en la leyenda de Estambul. También ficharon a Pepe Reina, un porterazo al que el Villarreal le venía pequeño. El consuelo fueron la Copa Inglesa, la Community Shield y la Supercopa de Europa; la Champions fue inalcanzable por segunda vez consecutiva, tal como se intuía, y la Premier volvió a ser decepcionante. Lejos de ser una advertencia el fracaso en Liga, al manager le garantizaron confianza absoluta. En Inglaterra, a diferencia de lo que sucede España, sí entendían que un proyecto de tal magnitud requería una etapa experimental. Dos temporadas, y con una Copa de Europa más en las vitrinas, eran un plazo muy corto para que el Spanish Liverpool madurara…se necesitaba más tiempo, más trabajo y, ¿por qué no reconocerlo?, un fichaje a golpe de talonario(CONTINUARÁ MAÑANA)   

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3 respuestas a “Aquel gol de Luis García… (Liverpool parte I)”

  1. valencianista dice:

    aquí tenemos otro ejemplo de cómo una mentira repetida hasta la saciedad se convierte en verdad. a Benítez nunca, nunca, nunca se le cantó “Vete ya”.

  2. Franqui dice:

    Pues yo vivo en Valencia y sí escuché a la afición querer que se fuera Benítez por unos cuantos resultados malos. Los entrenadores en Valencia siempre han estado en la cuerda floja.

  3. Javi dice:

    Yo también escuché cómo parte de la aficion criticaba a Benitez en Valencia.

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