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“Hagamos un mundo protegido de la hipocresía”

 

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“En un mundo hipócrita, no ser hipócrita es un gran problema”. La parábola de Mourinho debería servir de enseñanza moral para él mismo, no como excusa para justificar sus groserías. Sí, lleva razón en que nunca entrenaría al Málaga, puesto que se ha trabajado un currículum para ambicionar otros proyectos; pero un personaje público de su envergadura mediática tiene que saber discernir entre lo políticamente correcto y la ofensa. Porque algún aficionado malagueño (o malacitano por el club) se habrá sentido molesto cuando han dejado a su equipo a la altura del betún. Y, precisamente, el entrenador de una entidad que presume de solemnidad ha de ceñirse a un protocolo; o sea que no vale todo en ese afán por devorar títulos. Mourinho ha demostrado que es un ganador nato y ése es el matiz que le ha traído al Bernabeu. Su venida fue desde el primer momento un órdago casi definitivo para Florentino Pérez, quien no quiere ver ni en pintura al ‘monstruo’ que le devoró en su primer mandato…sólo que el nuevo lo encarna el Barcelona. En consecuencia, el club se entretiene apagando los arrebatos incendiarios del gurú de la versión cáustica del madridismo, esa corriente peligrosa que consiste en un pataleo público constante sin dejar resquicio para la autocrítica. Quizá sea duro que un club como el Madrid tenga que resetear su propuesta deportiva; quizá sea más cómodo esperar que la ominosa coyuntura pase y el Barça deje de ser el Barça, o quizá los directivos se planteen una tormenta de ideas y diluciden algo más acorde al ideario de la institución. Siempre habrá una solución.

Y la escapatoria a tanta agitación podría ser la final de Copa. Visto como pinta el panorama, Mestalla es el subterfugio perfecto para explicar la temporada, amén de la Champions. El éxito blindaría a Mourinho y todas las connotaciones que su persona implica, pero creo que ésa no debe ser la actitud. Él se siente víctima del establishment de nuestro fútbol; nuestra prensa no está acostumbrada a que un protagonista de tan alto nivel ponga patas arriba las rotativas cada vez que le viene algo a la mente y su gremio tampoco. Jugadores y entrenadores de Primera División se han quedado pasmados con el abrumador halo que identifica al entrenador: unos, como Preciado, le creen un sobrado y otros aplauden su idiosincrasia. Es el caso de Caparrós, quien a principios de Liga comentó que su homólogo del Madrid “ha puesto de moda una idea que se veía rancia: ganar por encima de todo”. Acertadísima reflexión de un viejo zorro, pero que deja al Madrid subyugado al ‘efecto Mou’. El riesgo merecerá la pena si Casillas levanta copas; el contraste puede ser brutalmente pernicioso en el Bernabeu, empezando por la animadversión gratuita que se ha granjeado el entrenador para sí y para el club.

Mourinho dejó entrever que es un ‘incomprendido’ en su cruzada contra la hipocresía de este negocio. Sin embargo, sus alardes de sinceridad no calan del todo: él dice que son verdades y muchos piensan que es la cortina de humo con la que desvanece la verdadera cuestión: ¿por qué no juega bien el Madrid? El periodista Ladislao Moñino reprochó a Mourinho sus infinitas excusas y éste, al no verse claro ganador de la refriega, le pidió perdón hasta tres veces. Por supuesto, eso honra al portugués. El 7-0 al Málaga atemperó la rueda de prensa posterior: quiso justificar el cataclismo del experimento de Pellegrini (¿qué pensará Preciado?) y no se retractó de sus ‘cariños’ al equipo andaluz. Lo dijo sin titubeos: para qué iba a pedir perdón al Málaga. Insisto, claro que lo puede pensar, pero no debe decirlo. La grandeza del Madrid aún está por encima de todo. Por el momento y como dijo anoche Valdano, Mou “se salió un poco del guión”. Puede que él sea distinto en este mundillo hipócrita; a Tom Wolfe, el padre del nuevo periodismo, también le consideraron un extraño cuando abogó por “hacer un mundo protegido de la hipocresía”. En cualquier caso, el fútbol que hoy entendemos no tendría el amarillismo que tanto vende como alimentamos los periodistas deportivos. Sólo entonces, podremos hablar de fútbol.

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2 respuestas a ““Hagamos un mundo protegido de la hipocresía””

  1. pauzizou dice:

    buen articulo, se resume todo en lo qeu dice caparros….asi que como no gane…

  2. Pedro dice:

    El problema del Madrid es que ustedes, los carroñeros de los periodistas, se agarran a cualquier detalle para hacerlo excelencial, tanto para bien, como para mal.

    Viven de eso. Con ningún otro equipo venden lo suficiente. No son menos odiosos que los Jesús Mariñas, Kiko Hernández, Karmele Marchante….Hacen de este deporte (y de este equipo) su propia salsa rosa. Sacan de contexto las
    palabras de los jugadores o entrenadores para crear polémica, que es de lo que viven ustedes.

    A ustedes no les gusta el fútbol, les gusta desestabilizarlo y claro han encontrado en Mou al Dinio de turno que no se calla una. Y eso hay que exprimirlo hasta el máximo…

    El problema es que entre unos y otro, están perjudicando al Madrid constantemente.

    No se les mete en la cabeza que ustedes NO son los actores principales de este mundillo del fútbol

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