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Así es la Champions

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“El Barça siempre gana por los árbitros”. Modo ironía activado en las palabras de Mascherano. Ayer MARCA y AS matizaron la victoria del Barcelona; coincidieron en que fue justo vencedor (faltaría más cuando el Arsenal ni se atrevió a chutar) pero recalcaron la contribución de Massimo Bussaca. Quizá la expulsión de Van Persie sí fue rigurosa, pero si un equipo sale con dos líneas de cinco tíos obsesionados en el que el balón no pase, tarde o temprano el fútbol de billar le acaba machacando. Porque emular la proeza táctica del Inter del año pasado se antojaba quimérico y así fue: ni el Arsenal sabe defender a la italiana ni el Barça se dejaría engañar por otra argucia corrosiva para la Champions, La majestuosidad de la competición a veces queda empañada por apuestas grotescas como la que, inopinadamente, propuso Arsene Wenger. Esperaba de él algo más alentador; en su defensa entiendo que sin Walcott el contraataque se devalúa, pero el concurso de Cesc, Van Persie y la nueva esperanza británica Wilshere presagiaban un Arsenal guerrillero. No fue así o, más bien, no pudo ser.

Me gustó mucho una metáfora del maestro Xabier Azkargorta en el último programa de El día después, “no es que el Barcelona canse al rival, es que es la pelota la que acaba con la lengua fuera”. El ex entrenador vasco atinó a la perfección: con una posesión del 75 por ciento es fácil que hasta los espectadores acaben mareados de tanto seguir el balón. Y ése es el gran valor del Barcelona: por encima de los títulos, este equipo ha creado una marca imborrable ya en los anales de la historia. Sí,  el Arsenal salió cobarde y, aunque se hubiera puesto chulo, se habría llevado el bofetón. La única imputación que le achaco es su actitud chirriante, no en vano el Arsenal es el mejor pregonero del balón al pie en Las Islas, es la idea de Wenger. ¿Abjuró de su estilo?  Puede, pero es que el Barça es infinitamente superior por talento de grupo y por Messi, a quien hay que exigir un mundial definitivo, pues parece que el resto de torneos le quedan chicos.

No obstante, la Champions es traicionera. Ganarla requiere determinación, la que tuvo el Oporto de Mourinho en 2004; fidelidad a un estilo, el del Inter de Mou del año pasado; dominio del tempo de la competición, como el que tuvo el Madrid del 2000 cuando eliminó al Bayer habiéndole ganado uno de cuatro partidos; osadía, la que puso el Liverpool en la legendaria remontada de Estambul 2005; oficio, la gran cualidad que tenía mismamente el Milan; suerte, la del Barça en Stamford Bridge con el gol antológico de Iniesta o todas juntas, como la de otro Barça, el de Ronaldinho, o el Madrid de Zidane. La Champions no obedece a la lógica y por ello es tan amada. Hay campeones que han sabido exprimir alguna de las citadas cualidades y perdedores que se han ido a la lona con su juego de salón: el Milan de Capello (1993), el Ajax de Van Gaal (1996) o los ‘galácticos’ de Queiroz (2004). La presente edición nos deja en cuartos invitados inesperados, por de pronto Shakhtar, Tottenham y Schalke. Los primeros tiran mucho de bloque y recuerdan al Dinamo de Kiev, sólo que sin Shevchenko; el Tottenham alardea de fútbol puro británico, además de abrillantar a la bala Bale y al gigantón Crouch, aunque anoche se defendió descaradamente a la italiana contra el Milan, y dicen que el Schalke es el más facilón, pero la segunda juventud de Raúl y el entusiasmo de seguir pasando rondas les ha  colocado en el siguiente escalón.

Precisamente, el Schalke pasó porque se desenvolvió mejor que el Valencia en el barro, porfió en trabajar en toda las partes del campo y dejó a Emery sin recursos.  Al Valencia le hacen falta figuras para aspirar a la élite: Aduriz pudo sentenciar por dos veces, aunque es verdad que la eliminatoria no ha evidenciado un Schalke superior. Pero ha competido mejor que el equipo ché y de ahí el premio. No obstante, los compis de Raúl son muy dóciles y no se espera de ellos mucho más recorrido. Además, como dijo Paco González en Tiempo de Juego, el Schalke “no parece muy alemán”…”hace años los alemanes salían a arrasar los primeros diez minutos”. Cierto, el folclore germánico ha cambiado y en su insistencia por la modernización ha perdido esa aptitud guerrera. Pero ahí están, uno en cuartos y el Bayer con todas las de ganar para tumbar al vigente campeón. Así es la Champions.

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Una respuesta a “Así es la Champions”

  1. bank accounts offshore dice:

    Pero en este comunismo europeo ? tendra tanto lugar como la punta en soledad de Manchester United el stop en boxes de Milan o la contundencia de Dortmund en Alemania. Los de Blanco eran figuritas de carton corrugado pero muchisimo tiene que ver con el funcionamiento sensacional de los blaugrana que a los 20 minutos liquidaron el partido con goles de Xavi magia de Iniesta y de Pedro combinacion de casi los once . Punta para los de Pep fin del record de Mou en la Casa Blanca.Pero en La Liga mas aburrida del mundo ? se jugaron otros partidos que tuvieron una gran demostracion tambien de Villarreal puntero absoluto en el torneo que juegan los restantes 18 equipos.

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