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Quique, Forlán…todo huele a chamusquina

Petón se indignó al final del partido…”al Atlético hay que exigirle más de una vez por todas”. Lo dijo un colchonero confeso que, lejos de comentar partidos cegado por forofismos al estilo Manolete, siempre intentar sacar una crítica constructiva al juego de su equipo, de por sí malo. Seguramente se meterá en la Europa League y sabrá venderla a la afición, como lo hizo en Hamburgo. Pero un trasfondo peligroso incordia la moral de la grada: el club se está acostumbrando a retos de segunda categoría. La misión del cuarto puesto atora a una plantilla que no sabe si llegar a Champions es un vacile o  basta con pulular por Europa. Y como la vida del club es tan ciclotímica (un par de victorias da pábulo para soñar y un bache destapa la caja de los truenos), ni siquiera Gil Marín y Cerezo sabe por dónde enfocar los objetivos. Extraña que una empresa tan eficiente en el mundo del marketing (convenios asiáticos, merchandising internacional, patrocinios lucrativos,…), no dibuje un boceto claro en asuntos futboleros.

Anoche perdió por desgana, poco más se puede concretar. Santander sirve de enésimo ejemplo de cómo se pierde una treinta de puntos por dejadez y distracciones varias: las defensivas son archiconocidas y repetidas…con Perea, ¡el foráneo con más partidos del club!, encabezando el co-starring ; en la medular ha salido Mario Suárez, que vino con buenas referencias de Mallorca y que en Madrid, al menos, está siendo generoso en el esfuerzo. Pero quizá no baste: Thiago se ha difuminado toda la temporada y el error, de Quique y no suyo, es que las rentas del año pasado le han valido para mantener el puesto. Y el runrún mediático que generan las jóvenes promesas tampoco beneficia a nadie: De Gea es una figura en potencia, que no en acto, y todavía necesita foguearse con un buen puñado de ‘Bernabeus’ y ‘Camp Nous’…pero saltó a la palestra del United, y mientras Cerezo negaba a diario cualquier oferta, el portero descuidaba sus tareas bajo palos ensimismado con la atracción que siempre supone Old Trafford.

Curiosamente, el nudo gordiano que asfixia la convivencia del grupo lo ha protagonizado uno de los menos indicados. Forlán y su cansancio es la razón primera (y última) de su suplencia: el Mundial de Sudáfrica causó estragos en el mejor delantero del torneo y los primeros síntomas de agotamiento le pusieron en tela de juicio. El rendimiento del uruguayo delataba que no aguantaría otro sobreesfuerzo como el del doblete. Y así ha sido. El mister entendió que las bulas de Forlán tenían un límite y, al fin, decidió probar con Diego Costa, un parche más para acabar la Liga. Es una pena que la relación entrenador-jugador haya quedado en chamusquina por la vehemencia de Quique…”ha jugado 35-40 minutos y no voy a valorarlo. Vosotros – los periodistas- lo habéis visto”. Lógico que Forlán haya pedido explicaciones en el entrenamiento de hoy; quizá algún día descubramos esa conversación.

Pero la realidad inminente se describe con Quique fuera del club y Forlán a la espera de otro técnico con el que empiece de cero o, bien, una última oferta apetecible para su carrera profesional. También aguarda noticias Agüero, porque sus pretendientes deben concertar cita para negociar…Chelsea, City, Juventus y Real Madrid suenan más alto que otros clubes que puedan actualizar sus talonarios a última hora. El problema, insisto, es que dará igual: cambiar estrellas o peones no mejorará la esencia, sólo podría maquillarla por un tiempo.  Lo suele decir el maestro Santi Segurola…”el Atlético debe empezar de cero, lo del tercer equipo de España sólo le causa problemas”. Y es verdad: de cero nació el Villarreal y el Superdepor, la diferencia es que el Atlético tiene un respaldo social que le obliga a remontar. Lo peor es que sólo se divisa incertidumbre.

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